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jueves, 11 de julio de 2019

Brotes recientes de VIH en algunos países europeos estarían relacionados con el uso de estimulantes por vía inyectada.

El Observatorio Europeo sobre Drogas y Toxicomanías (EMCDDA, en sus siglas en inglés) ha publicado su último informe actualizado (en concreto, hasta febrero de 2019) sobre enfermedades infecciosas asociadas al uso de drogas en Europa. El informe ofrece una visión general de los datos más recientes sobre vigilancia de enfermedades infecciosas, investigaciones de brotes y medidas de prevención y control entre los usuarios de drogas inyectables (UDI) en Europa.
El informe describe a la población UDI de Europa en cuanto a número de personas y sus principales prácticas de inyección. Aunque la evidencia aportada por los centros que ofrecen tratamiento a personas con problemas asociados al consumo de drogas sugiere que la prevalencia de uso de drogas intravenosas está disminuyendo en la Unión Europea, Noruega y Turquía, las personas UDI se encuentran en una situación de alto riesgo de contraer virus a través de la sangre (VIH, virus de la hepatitis B [VHB] y C [VHC], etc.) y otras infecciones.
A partir de 2018, la prevalencia nacional estimada de uso de drogas inyectables osciló entre menos de un caso por 1.000 personas en Chipre, Países Bajos y España y más de 5 por 1.000 en República Checa, Estonia y Letonia. A pesar de que la heroína y otros opiáceos continúan siendo las drogas inyectadas con mayor frecuencia en Europa, en algunos países como República Checa, Francia, Hungría y Letonia se ha detectado también el uso de inyección de drogas estimulantes como la cocaína, las anfetaminas y las catinonas sintéticas. Se obtuvo la información sobre sustancias inyectadas a través del análisis en laboratorios del contenido residual de las jeringuillas usadas en 6 ciudades –Ámsterdam, Budapest, Glasgow, Helsinki, Lausana y París– y se encontró una alta proporción de jeringuillas que contenían restos de drogas estimulantes. Cabe señalar que la inyección de drogas estimulantes se ha asociado con formas de inyección de mayor riesgo y con una mayor prevalencia de prácticas sexuales de riesgo si se compara con la inyección de opioides.
El virus de la hepatitis C (VHC) es la infección por virus de la sangre más prevalente entre las personas UDI y muchos países informan que la prevalencia de anticuerpos frente al VHC (un marcador de exposición al VHC) en este grupo supera el 50%. Asimismo, aunque la prevalencia del antígeno de superficie del virus de la hepatitis B (VHB) –un marcador de infección activa por el VHB– entre las personas que se inyectan drogas es inferior al 5% en la mayoría de los países europeos, todavía es más alta que en la población general, y eso a pesar de la disponibilidad de una vacuna eficaz. Además, las personas que permanecen infectadas de manera crónica por el VHB tienen un importante nivel de riesgo de desarrollar cirrosis y cáncer, y pueden transmitir el virus a otras personas cuando comparten materiales inyectables que han estado en contacto con su sangre. En los cinco países de los que se tiene datos en el periodo 2016-2017 se estima que entre el 1,4% y el 9,4% de las personas UDI están actualmente infectadas por el VHB.
Respecto a la infección por el VIH en las personas que usan drogas inyectables en Europa, se registra una disminución general de casos, pero se detectan brotes relacionados con la inyección de drogas estimulantes. A pesar de que las personas que se inyectan drogas ahora representan una proporción menor de los nuevos casos de VIH en la Unión Europea, Noruega y Turquía (menos del 5% de todos los diagnósticos nuevos en 2017), las infecciones por el VIH relacionadas con el uso de drogas inyectables están siendo diagnosticadas tarde, y los brotes locales de VIH entre las personas que se inyectan drogas todavía están siendo registrados en algunos países europeos como Alemania, Lituania y Reino Unido. El diagnóstico tardío del VIH retrasa el inicio del tratamientoantirretroviral y aumenta el riesgo de morbimortalidad y transmisión de este virus.
En Alemania (concretamente en el área de Múnich) se registró un brote de VIH vinculado al uso por vía inyectada de catinonas sintéticas (alfa-PVP, PV8). La mayoría de personas infectadas en el brote de VIH estaban además coinfectadas por el VHC. Este brote incluido en el informe se suma a la lista de otros brotes recientes de VIH relacionados con un aumento en la inyección de drogas estimulantes: Dublín entre 2014-2015 (catinonas sintéticas tipo alfa-PVP); Luxemburgo en el periodo 2014-2017 (cocaína) y Glasgow durante 2015 (cocaína).
Poner fin a la epidemia de VIH y combatir las hepatitis víricas forma parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Para lograr este objetivo será necesario ampliar los servicios de reducción de daños ofrecidos a las personas que se inyectan drogas y el acceso al diagnóstico y tratamiento efectivo (terapia antirretroviral frente al VIH y tratamiento con antivirales de acción directa [DAA] frente al VHC).
A pesar de que las medidas de prevención como los programas de intercambio de jeringuillas y el tratamiento de sustitución con opioides son coste-efectivas, la cobertura nacional de estos programas continúa sin ser la más óptima en muchos países europeos. Los datos a nivel nacional de la cobertura de programas de intercambio de jeringuillas están disponibles para 16 países, de los cuales solo cuatro (Estonia, Finlandia, Luxemburgo y Noruega) alcanzan los niveles adecuados. Por su parte, en el conjunto de la Unión Europea aproximadamente la mitad de los usuarios de alto riesgo de opioides reciben el tratamiento de sustitución, pero los niveles de provisión siguen siendo bajos en muchos países europeos.
Aunque los datos disponibles sobre la cascada de atención del VIH para personas que se inyectan drogas son alentadores, todavía existen barreras en algunos países en la población UDI tanto para la realización de pruebas de cribado de la hepatitis C como para ofrecerles acceso al tratamiento con DAA frente al VHC. Solo en 4 de los 14 países que proporcionaron datos recientes, las personas encuestadas que recibieron tratamiento indicaron que se habían realizado pruebas del VHC en los 12 meses anteriores.
El informe del Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (EMCDDA) concluye con un resumen de las últimas orientaciones en salud pública para entornos penitenciarios (véase La Noticia del Día 02/04/19 ) en el contexto de la prevención y el control de enfermedades infecciosas. La pobre infraestructura, el hacinamiento, las instalaciones sanitarias inadecuadas y el diagnóstico tardío continúan siendo los principales factores de riesgo de infección para la población reclusa en algunos países de la Unión Europea.
Se puede acceder al informe completo en inglés a través del siguiente enlace.
Fuente : GTT-VIH.ORG

martes, 2 de julio de 2019

ONUSIDA y PNUD hacen un llamamiento en 48* países y territorios para retirar todas las restricciones de viaje relacionadas con el VIH.


Datos recientes muestran que en 2019 unos 48* países y territorios todavía mantienen restricciones que obligan a realizar pruebas obligatorias del VIH y a declarar el estado serológico como parte de los requisitos para los permisos de entrada, residencia, trabajo y/o estudio
GINEBRA, 27 de junio de 2019—ONUSIDA y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) instan a los países a cumplir las promesas hechas en la Declaración Política de las Naciones Unidas para poner fin al SIDA en 2016 para eliminar cualquier tipo de restricción para viajar relacionada con el VIH. Las restricciones de viaje basadas en el estado del VIH real o percibido son discriminatorias e impiden que las personas accedan a los servicios relacionados con el VIH y propagan el estigma y la discriminación. Desde 2015, cuatro países han avanzado en la eliminación de restricciones de viaje relacionadas con el VIH: Belarús, Lituania, la República de Corea y Uzbekistán.
«Las restricciones de viaje en base al estado del VIH violan los derechos humanos y no son eficaces para alcanzar el objetivo de salud pública de prevenir la transmisión del VIH», afirmó Gunilla Carlsson, Directora ejecutiva interina de ONUSIDA. «ONUSIDA hace un llamamiento a todos los países que todavía tienen restricciones de viaje relacionadas con el VIH a que las eliminen».
«Las restricciones para viajar relacionadas con el VIH alimentan la exclusión y la intolerancia al fomentar la peligrosa y falsa idea de que las personas que viajan propagan la enfermedad», comenta Mandeep Dhaliwal, Director de PNUD para el VIH, Grupo de salud y desarrollo. «El suplemento de 2018 de la Comisión mundial sobre el VIH y la legislación fue inequívoco en sus hallazgos acerca de que estas políticas son contraproducentes para la efectividad de la respuesta al sida.»
De los 48 países y territorios que mantienen restricciones, al menos 30 siguen prohibiendo la entrada, la estancia o la residencia en función del estado del VIH y 19 deportan a extranjeros por su estado de VIH. Otros países y territorios pueden requerir pruebas de VIH o un diagnóstico como requisito para obtener un visado de trabajo o entrada. La mayoría de los países que mantienen restricciones de viaje se concentran en Oriente Medio y el Norte de África, pero muchos países en Asia, en el Pacífico, en Europa del Este y Asia Central también imponen restricciones.
«Las restricciones de viaje relacionadas con el VIH violan los derechos humanos y aumentan el estigma y la discriminación. Estas restricciones no disminuyen la transmisión del VIH y están basadas en nociones morales sobre personas que viven con el VIH y grupos de población clave. Es realmente incomprensible que haya restricciones de entrada y residencia relacionadas con el VIH», afirmó Rico Gustav, Director Ejecutivo de la Red Global de personas que viven con el VIH.
El Consejo de Derechos Humanos, reunido esta semana en Ginebra, Suiza, con motivo de su sesión n.º 41, ha llamado firmemente la atención de la comunidad internacional sobre la importancia de promover los derechos humanos en la respuesta al VIH y ha creado conciencia al respecto, la última vez en su resolución del 5 de julio de 2018 sobre los derechos humanos en el contexto del VIH.
«Las políticas que recurren a pruebas obligatorias de VIH para imponer restricciones de viaje no están basadas en ninguna evidencia científica, son perjudiciales para el disfrute de los derechos humanos y perpetúan la discriminación y el estigma», aseguró Dainius Pūras, Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud. «Estas son una barrera directa para acceder a la atención sanitaria y por tanto inefectivas en términos de salud pública. Pido a los estados que eliminen las políticas discriminatorias que requieren pruebas obligatorias e imponen restricciones de viaje basadas en el estado del VIH.»
Información reciente recopilada por ONUSIDA incluye por primera vez un análisis de los tipos de restricciones impuestas por países y territorios e incluye casos en los que se obliga a las personas a hacerse pruebas para renovar un permiso de residencia. La información ha sido validada con los Estados miembros a través de sus misiones permanentes para las Naciones Unidas.
ONUSIDA y PNUD, como coordinadores de la labor del Programa Conjunto en materia de derechos humanos, estigma y discriminación, están constantemente trabajando con colaboradores, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil para cambiar todas las leyes que impongan restricciones de viaje basadas en el estado del VIH como parte de la Asociación Mundial para la Acción a fin de Eliminar todas las Formas de Estigma y Discriminación relacionadas con el VIH. Esta es una alianza de los Estados miembros de las Naciones Unidas, las entidades de las Naciones Unidas, la sociedad civil y los sectores privado y académico para juntar los esfuerzos en los países con el fin de implementar y ampliar los programas y mejorar la responsabilidad o rendición de cuentas para poner fin al estigma y la discriminación relacionados con el VIH.
*Los 48 países y territorios que todavía mantienen algún tipo de restricción de viaje relacionada con el VIH son: Angola, Aruba, Australia, Azerbaiyán, Bahrein, Belice, Bosnia y Herzegovina, Brunei Darussalam, Islas Caimán, Islas Cook, Cuba, República Dominicana, Egipto, Indonesia, Irak, Israel, Jordania, Kazajistán, Kuwait, Kirguistán, Líbano, Malasia, Maldivas, Islas Marshall, Mauricio, Nueva Zelanda, Omán, Palau, Papúa Nueva Guinea, Paraguay, Qatar, Federación de Rusia, Saint Kitts y Nevis, Samoa, Arabia Saudita, San Vicente y las Granadinas, Singapur, Islas Salomón, Sudán, República Árabe Siria, Tonga, Túnez, Turkmenistán, Islas Turcas y Caicos, Tuvalu, Ucrania, Emiratos Árabes Unidos y Yemen.
ONUSIDA
El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) lidera e inspira al mundo para hacer realidad su meta global de cero nuevas infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el sida. ONUSIDA aúna los esfuerzos de 11 organizaciones de las Naciones Unidas (ACNUR, UNICEF, PMA, PNUD, UNFPA, UNODC, ONU Mujeres, OIT, UNESCO, OMS y Banco Mundial) y trabaja en estrecha colaboración con asociados mundiales y nacionales para poner fin a la epidemia de sida para el 2030 como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Obtenga más información en unaids.org y conecte con nosotros a través de FacebookTwitterInstagram y YouTube.
Fuente: Onusida

viernes, 28 de junio de 2019

Más del 75% de las personas con el VIH superará los 50 años en 2030 y se desconoce el efecto que la infección tendrá en su calidad de vida.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) denuncia que, a pesar de que más del 75% de las personas con VIH superará los 50 años en 2030, aún se desconoce el efecto que esta infección puede tener en la calidad de vida de las personas de avanza edad, así como sobre el propio proceso de envejecimiento. Por este motivo, el coordinador del grupo de VIH de la FELGTB, Juan Diego Ramos, ha incidido en la necesidad de realizar estudios que permitan conocer tanto las necesidades de las personas mayores con VIH, como las herramientas y los medios necesarios para cubrirlas. 
Esta es una de las conclusiones extraídas del V Encuentro de facilitadores de grupos de ayuda mutua y soporte emocional para personas con VIH, organizado por la FELGTB y la Asociación SOMOS LGTB+ de Aragón (SOMOS) para fomentar las intervenciones de apoyo y acompañamiento entre personas con esta patología y promocionar estrategias que mejoren la calidad de vida de las personas mayores con VIH.
Según Ramos, el VIH acelera el proceso de envejecimiento debido a una suma de factores, entre los que se incluye la inflamación y activación inmunitaria persistentes y la toxicidad acumulada de la medicación antirretroviral, que debe tomarse de por vida, así como a otros factores psicosociales como el estigma, que genera distintos tipos de discriminaciones, “lo que hace que una persona de 50 años con VIH deba ser considerada como un paciente de edad avanzada”. 
En este sentido, Juanse Hernández, participante en el encuentro y coordinador del Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt-VIH), ha recordado durante su intervención que, gracias a los tratamientos actuales, las personas con VIH tienen una esperanza de vida que casi se aproxima a la de la población general. “Sin embargo, esto supone un reto desde un punto de vista clínico, ya que la infección provoca que determinadas enfermedades asociadas a la edad como las patologías cardiovasculares, óseas, renales o el cáncer, entre otras, se manifiesten antes”, ha asegurado. 
Además, ha añadido que, al margen de los problemas médicos, “muchos pacientes tienen que hacer frente a otros retos psicosociales a medida que envejecen, como, por ejemplo, la soledad no deseada, el aislamiento, la discriminación, el estigma interiorizado, la ocultación del VIH, la exclusión social y la precariedad”. 
Por otra parte, las personas asistentes a la jornada, 70% de las cuales han sido personas LGTBI con VIH, han coincidido en que es imprescindible desarrollar formaciones que permitan a los pacientes con VIH saber cómo interpretar sus propios análisis clínicos de cara a mejorar su autoestima, el conocimiento de su patología y la relación entre médicos y pacientes. 
Asimismo, han puesto de manifiesto que existe una gran falta de información sobre los recursos legales de los que disponen las personas con VIH a la hora de denunciar discriminaciones o violaciones de sus derechos. En este sentido, el coordinador del grupo de VIH de la FELGTB, ha asegurado que, además, “el estigma sigue siendo un gran impedimento a la hora de denunciar, ya que muchas personas dudan a la hora de hacer público su estado seropositivo por miedo a exponerse a mayores discriminaciones”. 
Las personas asistentes también han evidenciado la importancia de crear espacios entre iguales en los que se puedan compartir experiencias y herramientas para mejorar el nivel de bienestar personal. En este sentido, han explicado que no debe tratarse solo de “espacios de usuarios” sino de grupos de trabajo en los que puedan desarrollarse políticas de carácter identitario. 
La FELGTB ha desarrollado esta iniciativa en el marco de sus programas para promover los derechos y el empoderamiento de las personas y de la comunidad LGTBI, así como de su salud integral.

viernes, 21 de junio de 2019

CESIDA y Arkano alzan la voz contra la intolerancia.


 CESIDA, la Coordinadora Estatal de VIH y Sida, ha lanzado una nueva campaña a nivel nacional con Arkano para combatir la intolerancia que sufren las personas con VIH.
Arkano, reconocido como uno de los mejores raperos españoles, ha compuesto un tema para la campaña con el lema “Batalla a la Intolerancia”. CESIDA ha querido contar con Arkano por la implicación del artista en asuntos sociales y su actitud crítica, como muestra, por ejemplo, su colaboración en la canción “Déjala que baile”, con Melendi y Alejandro Sanz, de temática feminista.
El hashtag #Batallaalaintolerancia recoge la esencia de esta campaña que quiere sensibilizar a la población sobre el estigma y la discriminación que las personas con vih sufren de manera cotidiana. La letra de Arkano muestra las batallas diarias que lidian estas personas cuando quieren acceder a los Cuerpos de Seguridad del estado, pedir una hipoteca, acceder a una residencia o ir al dentista.
Ramón Espacio, presidente de CESIDA, explica que el estigma asociado a esta enfermedad tiene como consecuencia que muchas personas con VIH vivan la situación desde la soledad y el aislamiento. “Por eso son importantes campañas como esta que difunden el mensaje de que una persona con VIH en tratamiento y con carga viral indetectable no transmite la infección, incluso manteniendo relaciones sexuales sin preservativo”, expone Ramón.
“Aunque las personas con VIH son titulares de todos los derechos que se reconocen en el sistema jurídico español, siguen enfrentándose a numerosas barreras: institucionales, legales, por protocolos internos, y actitudinales”, explica Paulina Ramírez, cátedra de DECADE-UAH, investigadora de la  de Clínica Legal, que asesora a personas con VIH en casos de discriminación.
Las cifras hablan por sí solas. Durante 2017 Clínica Legal recibió un 19% de consultas sobre  situaciones de discriminación (por ejemplo, la exclusión de persona con VIH de donar sangre o de acceder a la Policía); el 21% de las consultas evidenciaron situaciones de limitación de derechos (por ejemplo, exigir la prueba de detección del VIH en el puesto de trabajo) y el 24% mostraban situaciones de limitación de derechos (por ejemplo, en el acceso a los seguros de salud por las personas con VIH o en el acceso de las personas con VIH a las profesiones sanitarias).
Un caso habitual de discriminación que retrata Arkano en su letra es cuando una persona con VIH intenta contratar un servicio privado, como puede ser un servicio médico, estético o dental. “Si asocian VIH al lenguaje de los vicios, pues la verdadera epidemia es la de los prejuicios. Si yo he sido capaz de asimilarlo, ¿por qué algún médico no está en la misma situación?”, recita Arkano la canción.
En muchas ocasiones las personas con VIH son las últimas en ser atendidas por las falsas creencias que siguen asociadas al riesgo de transmisión del VIH. “El hecho de atender en último lugar a una persona con VIH en el dentista o en una implantación capilar evidencia la falta de conocimiento de los datos científicos sobre el VIH”, sentencia Paulina.
María José Fuster, directora de SEISIDA y doctora en psicología social, ha estudiado en profundidad el impacto del estigma en la salud y la autoestima de las personas seropositivas. “El VIH continúa siendo una de las enfermedades más estigmatizadas en casi todas las culturas del mundo. El prejuicio hacia las personas con VIH puede ser muy severo”, explica María José, “y además influye negativamente en la prevención, diagnóstico y tratamiento”.
“BatallaalaIntolerancia” es una campaña valiente y reivindicativa que quiere romper el estigma y la discriminación de las personas con VIH, que les impide vivir en igualdad de condiciones. “Desde CESIDA nos sentimos optimistas antes las iniciativas lideradas por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social para revertir esta realidad, sobre todo en lo referente a las situaciones de limitaciones de derechos y acceso a prestaciones. Creemos que acabar con estas situaciones es una cuestión de derechos humanos y calidad democrática”, declara Ramón Espacio, presidente de CESIDA.
Para la creación y desarrollo de la campaña, CESIDA se ha contado con el respaldo del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (a través de su convocatoria del IRPF) y  Janssen, así como con la colaboración de Pop in Group y de la productora audiovisual CPWorks.
CESIDA, la Coordinadora Estatal de VIH y Sida representa a más de 120 organizaciones de todo el estado español, y tiene presencia en 17 Comunidades Autónomas.
Fuente: CESIDA.

lunes, 29 de abril de 2019

Retratos del VIH.

 Un par de entrevistas muy interesantes a personas con VIH y qué significa para ell@s.

Vivir con VIH hoy en día me supone poca cosa, porque se me ha olvidado que lo tengo. Sólo lo pienso si viene alguien a recordármelo. Me tomo una pastilla cada día a la misma hora, pero se ha vuelto algo mecánico”, explica Ander Pazos. Hace ya diez años que este vecino de Barcelona supo que era seropositivo y, aunque al principio tuvo pensamientos como “ya sé de qué me voy a morir”, ahora confiesa que le causan risa: “Tengo claro que me moriré de viejo pero no sé si eso estará asociado al VIH o no”.

Pazos es una de las 145.000 personas de España que viven con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), según los últimos datos que el ministerio de Sanidad publicó en 2017. Otro informe de hace justo un mes ha revelado que durante los primeros seis meses del año pasado se detectaron 3.381 nuevos diagnósticos, el 54,3% de los cuales se dieron en hombres que tienen sexo con otros hombres. A la espera de una cifra actualizada, Sanidad remarcó también que el 47,8% de los nuevos casos fueron diagnósticos tardíos; justo lo que organizaciones y autoridades quieren evitar, ya que un diagnóstico temprano ayuda a romper la cadena de transmisión y facilita la prevención.
Eso fue lo que le sucedió a Jon Barousse, un actor mexicano que lleva 9 años viviendo en Barcelona: “Empecé a sentirme mal físicamente, empecé a tener sudores por la noche, después me enteré que la infección tenía ya entre 5 y 7 años y, claro, yo nunca me había hecho una prueba. Cuando me lo detectaron, tenía las defensas muy bajas”. Barousse cuenta que durante años lo “ocultó” a su familia por miedo. “Imagina mi situación: yo aquí soy inmigrante, algunas personas nos llaman ‘sudacas’, maricón y con VIH. Un triple estigma”, explica el joven mexicano.

"Yo me enteré en 1987. Estaba embarazada de tres meses. Me dijeron 'tienes sida, te vas a morir, tienes que abortar'. Y aborté. No quería pero tenía mucho miedo".

Para Pazos, que trabaja en la ONG Gais Positius, lidiar con los prejuicios de los demás también fue lo más difícil: “Sólo se responsabiliza al que tiene VIH y, en el sexo, la responsabilidad es compartida. Si yo me infecté es porque los dos hicimos algo, y al hablar de VIH no hay ni culpables ni inocentes”.

Las mujeres, el rostro invisible del VIH

Ahora, gracias a la efectiva medicación, una persona seropositiva con la carga viral indetectable no transmite el virus, tal y como han confirmado los estudios internacionales Partner-1 y Partner-2 realizado en parejas serodiscordantes. Sin embargo, este hito parecía algo impensable hace 30 años cuando a María Nadal y a Dominique Cubells les dieron la noticia de que eran VIH positivas.
“Yo me enteré en 1987. Por aquel entonces tenía 27 años. Estaba embarazada de tres meses, de mi segundo hijo, y fue duro porque una visita al médico me cambió la vida. Me dijeron ‘tienes sida, te vas a morir, tienes seis meses de vida, tienes que abortar’. Y tuve que abortar. Yo no quería, pero tenía mucho miedo”, recuerda Nadal que recibió el diagnóstico en una época en la que tener sida significaba una sentencia de muerte.
El mismo año en el que descubrió su estado serológico, se aprobó el uso de la AZT para personas con VIH, un fármaco con unos efectos secundarios corrosivos y a menudo mortales. Dominique Cubells llegó a tomar este fármaco: “Todos los ensayos clínicos se hacían con hombres y nos daban a misma medicación que a ellos, con lo cual, los efectos secundarios en nosotras eran el doble”, recala Nadal.

Supervivientes de una epidemia mundial

El mensaje que se dio en los medios de comunicación es que el sida era una enfermedad de putas, yonquis y maricones; y ese mensaje [a las mujeres] nos hizo mucho daño. Ya no es así, pero tampoco se ha desmentido”, incide Dominique, que rememora como los centros sanitarios marcaban con un círculo rojo los partes médicos de las personas con VIH.
Nadal apunta que cuando empezaron a conocerse casos de VIH en mujeres, en seguida saltó el discurso religioso a decir “que eso era un castigo de Dios para las mujeres malas”. “En plenos 80 si tenías VIH era o porque has sido puta”, matiza Nadal, “o toxicómana”, remata Cubells. La catalana relata una vez en la que fue a hacerse una prueba: “La enfermera que trabaja allí me dijo ‘estás divina, con lo guapa que eres, ¿te pinchabas?’. Me sentí tan vulnerable con medio cuerpo desnudo… Me hubiera gustado haberle dicho ‘¿a ti qué coño te importa?’”.

"Que no me digan que estamos igual que una persona que acaba de recibir el diagnóstico o que no tiene VIH. Vivimos con el virus desde hace 30 años, llevamos años medicándonos y trabajando como si nada. No es lo mismo. Somo unas supervivientes.


“Hay muchas mujeres que no hemos sido madres porque cuando te daban el diagnóstico te decían que no podías tener hijos. Había mujeres a las que se las vaciaba para que no fueran madres”, relata Cubells, que ahora tiene 53 años. Nadal recuerda con pena que tuvo que esconderse y dejar de ser visible durante unos años para evitar que su hija pequeña “no sufriera discriminación”.
Mirando el tiempo que ha pasado, Cubells tiene claro en qué punto se encuentran: “A mí que no me digan que estamos igual que una persona que acaba de recibir el diagnóstico o que no tiene VIH. Somos mujeres que hemos sido diagnosticadas hace tres décadas, hemos tomado medicación muchos años con efectos físicos y psicológicos, hemos seguido trabajando como si no pasara nada. ¿Cómo vamos a estar igual con toda esta carga? No es lo mismo. Somos unas supervivientes”.

Tuitear que tienes VIH

La forma en la que nos comunicamos actualmente también posibilita otras formas de ser visible. Francisco J. Jiménez tiene 26 años, reside actualmente en Móstoles (Madrid) y desde hace un año y medio es seropositivo. A través de una conversación telefónica, reconoce que al principio lo pasó mal “porque no tienes ni idea de nada y apenas hay información”.
Jiménez es muy activo en Twitter, donde comparte su historia con el VIH. ¿Por qué ha decidido hacerlo y exponerse, a veces, a troles y mensajes de odio? “Mi manera de superarlo ha sido visibilizarlo y explicarle a la gente todos esos miedos y preguntas que yo tenía cuando me lo diagnosticaron. Quiero poder ayudar y dar respuestas por si en un futuro le pasa a alguien que me lea”, responde este gaditano.

"La ciencia ha comprobado que no puedo transmitir el virus. Si alguien sigue pensando que es un castigo de Dios y no me acepta, entonces el problema lo tiene esa persona, no yo".

“Hay mucho estigma y miedo. Me molesta mucho la pregunta ‘¿tú cómo te contagiaste?’ porque es totalmente morbosa. Con ella no me vas a ayudar en nada. Simplemente demuestras que es un chisme para ti. La hacen de forma natural, sin ninguna maldad, como si fuera algo automático”, explica Jiménez, que cuenta cómo también ha sufrido serofobia dentro de su propia familia.

“Vivir con VIH no es un problema”

Para Barousse, frente al miedo y a los juicios de los demás, la única vía posible para continuar fue trabajar con uno mismo para aceptarse: “Antes de saber que tenía VIH, llegué a rechazar a personas que tenían VIH. Cuando te encuentras en esa situación, quitarte la idea que tenías de la mente es una lucha contigo”.
Sin embargo, algo que le ayudó a cambiar la visión que tenía del virus era saber que era indetectable. “Cuando supe que ya no podía transmitirlo todas mis paranoias se fueron. Si yo le doy a alguien argumentos científicos que han comprobado que yo no puedo transmitirlo, pero sigue pensando que Dios me ha castigado y no me acepta, entonces el problema lo tiene esa persona, no yo”, afirma.

"A alguien que acaba de conocer que es VIH positivo le diría que yo sigo aquí. Que se puede".

Ander Pazos subraya, en cambio, que espera que el discurso científico no nos haga olvidar la parte social y emocional que hay detrás del VIH. “Me preocupa que todo se centre en la medicación, porque ser seropositivo para muchas personas conlleva contratiempos psicológicos, como preguntarse si tendrán pareja, quién les querrá ahora, si se quedarán solos o si podrán tener hijos”, puntualiza el trabajador de Gais Positius.
“Para mí vivir con VIH no es ningún problema y ha sido un aprendizaje que doy por bueno”, remata Pazos. Sin embargo, Barousse matiza: “A mí el VIH me afecta a la hora de viajar porque hay países a los que no puedo entrar por ser seropositivo y a la hora de conseguir otros trabajos. Me siento anclado a esta ciudad donde todo funciona muy bien a nivel de sanidad, pero siento que no soy libre. Dependo totalmente de tomarme una pastilla durante todos los días del resto de mi vida”.
A alguien que ha sido diagnosticado de VIH recientemente le diría que yo sigo aquí. Lo que más paz me ha dado es ver a un igual, a alguien que me dijera ‘yo también lo tengo’. Se puede”, sonríe Cubells. María Nadal también lanza un mensaje esperanzador: “Que no tenga pánico. Hoy en día no te mueres por tener VIH. Que busque ayuda en asociaciones y que se informe porque la información te quita muchos miedos


 Fuente: Playground magazine.