Páginas vistas

Mostrando entradas con la etiqueta Ensayos clínicos sobre el SIDA.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ensayos clínicos sobre el SIDA.. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de diciembre de 2020

Ensayo Internacional en fase tres de la vacuna preventiva contra el VIH.

 La vacuna preventiva contra el VIH llega a la fase 3 de ensayos, última fase por primera vez en más de 10 años y contará con la participación de 3.800 personas, 250 de España.

Si cumples los criterios y quieres participar en el ensayo clínico, ponte en contacto con los investigadores del estudio en Vall d’Hebron. 

mosaico@vhebron.net

Puedes encontrar más información en el Registro Español de Estudios Clínicos con el identificador 2018-003666-13. 

https://reec.aemps.es


Noticia de El País día  1 de Diciembre de 2020: https://elpais.com/sociedad/2020-12-01/una-vacuna-contra-el-vih-llega-a-la-ultima-fase-de-ensayos-por-primera-vez-en-mas-de-10-anos.html


jueves, 18 de junio de 2020

Las mujeres y las personas negras están infrarrepresentadas en ensayos clínicos que evalúan fármacos antirretrovirales.

Las áreas geográficas más afectadas por la epidemia del VIH albergan pocos ensayos clínicos de fase III y, por tanto, están también infrarrepresentadas.

Un estudio publicado en Journal of Virus Eradication ha concluido que la raza y el sexo de las personas incluidas en los ensayos clínicos que llevan a la aprobación de los antirretrovirales son representativos del conjunto de personas con el VIH a nivel global. Este tipo de estudios se llevan a cabo principalmente en países ricos y con una sobrerrepresentación de hombres blancos, lo que lleva a una infrarrepresentación de mujeres y personas de otras razas –particularmente la negra, más afectada que el resto por la epidemia y notablemente infrarrepresentada en los ensayos clínicos–.

No seleccionar participantes representativos de la población que sufre una patología en los ensayos clínicos encaminados a la aprobación de un tratamiento frente a ella es una circunstancia que puede presentar serios problemas. Por un lado, la metabolización de los fármacos varía en función de las características de las personas, especialmente por su sexo o raza. Ello podría llevar a que determinados efectos adversos que tendrían lugar en la población afectada podrían pasar desapercibidos en la muestra seleccionada para los ensayos clínicos. También podría suceder que las tasas de eficacia halladas en los ensayos clínicos no se correspondieran con las tasas de efectividad finalmente halladas en la población afectada, algo que sucede muy frecuentemente.

Las compañías farmacéuticas evalúan la eficacia y la seguridad de los nuevos fármacos antes de someterlos a aprobación por parte de las agencias reguladoras. El último paso antes de solicitar la aprobación son los ensayos clínicos de fase III, que incluyen a muchas personas y comparan el nuevo tratamiento con el tratamiento estándar. Los criterios de inclusión y exclusión de participantes suelen ser muy estrictos en estos ensayos y suelen ser una de las causas del problema de la infrarrepresentación por género (se excluye de forma taxativa a aquellas mujeres embarazadas o que están planificando el embarazo por riesgo de toxicidad fetal).

Otro aspecto destacable es que la mayor parte de los estudios se realizan en países ricos, donde el perfil de los nuevos casos de infección por el VIH es mayoritariamente masculino –al contrario de lo que sucede en el África subsahariana, donde el porcentaje de hombres y mujeres con el VIH es mucho más equilibrado–. Dado que se trata del área geográfica donde se concentran la mayor parte de los casos del mundo, es evidente que la población de etnia negra debería ser la más representada en los ensayos clínicos, pues son la etnia más afectada a nivel global

Aunque es inevitable que algunos efectos adversos muy poco frecuentes no se detecten durante las investigaciones clínicas y dicha detección no se produzca hasta después de la comercialización, también es cierto que los efectos adversos pueden aparecer con diferente probabilidad en función del sexo y la raza. En este sentido, por ejemplo, la conexión hallada entre el consumo de inhibidores de la integrasa y un aumento de peso es especialmente marcada en mujeres negras. La capacidad de detección de estos efectos adversos aumentaría si los ensayos clínicos de fase III incluyeran a más personas de otros perfiles que no fueran hombres blancos.

Para comprobar la representatividad de los ensayos clínicos, un equipo de investigadores ingleses comparó las características demográficas de las personas con el VIH a nivel mundial con las de quienes participaron en los ensayos clínicos de fase III de cuatro fármacos recientemente comercializados.

Un total de 24 ensayos clínicos de fase III fueron incluidos en el análisis: 10 realizados con dolutegravir (Tivicay®, en Triumeq®, Juluca® y Dovato®), que sumaron 7.714 participantes; cuatro con bictegravir (en Biktarvy®), que contabilizaron 2.307 participantes; ocho con tenofovir alafenamida fumarato (TAF, en Descovy®, Biktarvy®, Genvoya®, Symtuza® y Odefsey®), que sumaron 7.573 participantes y dos con doravirina (Pifeltro®), que acumularon 1.407 participantes.

De la población mundial de personas con el VIH del año 2018, el 42% eran mujeres negras, el 30% hombres negros, el 6% hombres blancos, el 3% mujeres blancas, el 17% mujeres de otras razas y el 7% hombres de otras razas.

Esta composición por sexo y raza difirió notablemente con la registrada en los ensayos clínicos evaluados, en los que el 50% eran hombres blancos, el 13% mujeres blancas, el 17% hombres negros y el 7% mujeres negras.

El área geográfica de estudio tampoco fue representativa de las zonas más afectadas por la epidemia. Así, mientras que el 60% de las personas con el VIH en el mundo viven en países de ingresos bajos o de ingresos medios-bajos (en los cuales el 91% de personas son de raza no blanca), en el caso de los estudios con dolutegravir, el 76% de ellos fueron realizados en países de ingresos altos y el 23% en países de ingresos medios-altos.

De hecho, los estudios realizados en países de ingresos altos no fueron representativos ni tan solo del perfil demográfico de la población local con el VIH. Mientras que solo el 31% de las personas con el VIH de estos países son hombres blancos, estos llegan a representar la mitad de la participación en los estudios.

Los resultados del presente análisis confirman con contundencia un fenómeno que desde entornos comunitarios hace tiempo que se denuncia: las personas más afectadas por el VIH son aquellas peor representadas en los ensayos clínicos, incluso dentro de los países de ingresos altos. Se hace necesario que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ejerza su papel de autoridad sanitaria global y presione a las compañías farmacéuticas y las agencias reguladoras con el objeto de garantizar la representatividad de las poblaciones más afectadas por el VIH en los ensayos clínicos a escala mundial.

Fuente:Aidsmap /  (gTt-VIH).
Referencia:Pepperrell T et al. Phase 3 trials of new antiretrovirals are not representative of the global HIV epidemic. Journal of Virus Eradication 6: 70-73, 2020 (open-access).

viernes, 24 de abril de 2020

La nueva pandemia de coronavirus ha afectado a los ensayos que están evaluando vacunas preventivas frente al VIH.

La súbita aparición de la COVID-19 ha provocado un reajuste en el calendario de ensayos clínicos en todo el mundo.
La aparición de la COVID-19 (pandemia provocada por el nuevo coronavirus SARS-CoV2) ha introducido restricciones y modificaciones en nuestra vida cotidiana, que también ha influido en el curso de diversos ensayos clínicos en todo el mundo. La Red de Ensayos de Vacunas frente al VIH (HVTN, en sus siglas en inglés) ha hecho público un documento en el que se actualiza la situación de los principales ensayos de vacunas frente al VIH ante la pandemia de coronavirus.
En primer lugar, dos estudios (conocidos como HVTN 704/HPTN 081 y HVTN 705/HPTN 085, que se están llevando a cabo en 11 países del África subsahariana, América del Sur, Suiza y EE UU) están probando si un anticuerpo ampliamente neutralizante conocido como VRC01 (véase La Noticia del Día 06/09/2017 ) es capaz de prevenir la infección por el VIH. Los responsables de los estudios decidieron suspender todas las futuras infusiones del anticuerpo en las personas participantes, al considerar que ya se habían realizado suficientes infusiones para poder extraer conclusiones. De todos modos, se seguirá haciendo un seguimiento de las personas que han recibido las infusiones, posiblemente a través de visitas de forma remota.
Por su parte, el ensayo de Imbokodo, también conocido como estudio HVTN 705/HPX2008, se prueba un régimen de vacunación basado en inmunógenos mosaico –creados a partir de elementos de distintas variantes del VIH (véase Cuestiones Básicas del VAX de enero de 2012 ) – diseñado para ofrecer protección frente a diversas cepas mundiales del virus VIH. Este estudio se puso en marcha en 2017 y en él participan mujeres en la franja de edad de entre los 18 a 35 años de edad procedentes de cinco países del África subsahariana. El modo en que procederán las distintas sedes del estudio dependerá de las circunstancias de cada país y se prevé que en algunos casos se interrumpan las inoculaciones.
El ensayo de la vacuna Mosaico, también conocida como HVTN 706/HPX3002 (véase La Noticia del Día 24/07/2019 ), estaba en la fase de inicio de la inscripción cuando se produjo el brote de la pandemia de coronavirus. En este estudio se prueba un régimen de vacunación muy similar al de Imbokodo, con el objetivo de determinar su eficacia en la prevención del VIH en hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (GBHSH) y personas trans de entre 18 y 60 años en América y Europa. El estudio suspenderá temporalmente todas las nuevas visitas de selección, inscripción y vacunación hasta el 1 de mayo, fecha en que se prevé una reevaluación de la situación para determinar las medidas a tomar.
Por último, en el ensayo de la vacuna de Uhambo, también conocido como estudio HVTN 702, se probaba un régimen de vacunación basado en el empleado en el ensayo clínico RV144 (véase La Noticia del Día 10/01/2019 ). Este estudio interrumpió las inoculaciones en febrero de 2020 después de que se descubriera que la vacuna no resultaba eficaz, lo que supuso un duro golpe al mundo a este campo de investigación. Sin embargo, se mantiene el seguimiento de las personas participantes y la dirección del estudio ha autorizado a cada una de las sedes donde se realiza (situadas todas ellas en Sudáfrica) a que aplique medidas acordes con las directrices de las autoridades de salud pública y los comités de ética locales. Entre las medidas a tomar estarían la ampliación de los plazos de las visitas, retrasarlas y/o llevar a cabo algunas de las visitas de forma remota.
Fuente: Poz.com/( gTt-VIH)
Referencia: HVTN.org: Impact of COVID-19 on large-scale antibody-mediated HIV prevention efficacy trials and HIV vaccine efficacy trials https://www.hvtn.org/content/dam/hvtn/MEDIAROOM/hvtn-public-statement-covid-19_table2.pdf

domingo, 19 de abril de 2020

CROI 2020: Actualización sobre los avances en la cura del VIH Los resultados más prometedores provinieron de estudios en donde se probaron combinaciones de estrategias curativas, aunque aún se encontraban en fases preclínicas.

El tema de la cura del VIH suscita gran interés y tanto la reciente Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI 2020) como el Taller Comunitario sobre Investigación en Curación (celebrado de forma virtual el día anterior a la CROI) fueron el escenario en el que se presentaron los estudios en que se están probando distintas estrategias de curación, aunque por ahora principalmente en animales y algunos de sus resultados resultaron prometedores aunque aún se encuentran en fases muy tempranas de la investigación.

Combinar anticuerpos, estimulantes inmunitarios y vacunas

Una de las estrategias presentada fue la combinación de distintos enfoques destinados a conseguir la curación. Así, se presentaron los resultados de la investigación realizada en animales en donde se combinaban tres tipos diferentes de terapia curativa: el uso de un fármaco inmunoestimulante (vesatolimod) para sacar al VIH de sus reservorios celulares; el uso de un anticuerpo ampliamente neutralizante para eliminar al mayor número posible de virus: y una vacuna terapéutica para conseguir que el sistema inmunitario sea capaz de acabar con cualquier virus restante producido por las células infectadas residuales.
En este primer estudio un total de 51 macacos rhesus fueron infectados con VISH (virus de la inmunodeficiencia humana-símica, un virus artificial híbrido). Nueve días más tarde a estos animales se les empezó a administrar una terapia antirretroviral, gracias a la cual alcanzaron una carga viral indetectable.
Después de seis meses de terapia antirretroviral, 24 de los 51 animales recibieron la primera de cuatro inyecciones de una vacuna terapéutica que empleó dos vectores virales diferentes (Ad26 y MVA, que ya habían sido probados en ensayos con humanos) para transportar los genes del VISH. Unos seis meses después, 36 de los 51 monos –incluidos los 24 receptores de la vacuna– iniciaron un tratamiento consistente en diez dosis del fármaco inmunoestimulante vesatolimod. Aproximadamente tres meses después, 24 monos –incluidos 12 de los que habían recibido la vacuna– también iniciaron un tratamiento consistente en cinco infusiones del anticuerpo ampliamente neutralizante PGT121 (administradas cada 15 días).
Es decir, 15 monos recibieron únicamente placebo; 12 recibieron vesatolimod y PGT121; 12 recibieron vesatolimod y la vacuna ad26/MVA; y 12 recibieron los tres tratamientos.
Aproximadamente tres meses después de administrar la última dosis de vesatolimod, y la última infusión de anticuerpos en los monos que la recibieron (un año y ocho meses después de haber sido infectados por primera vez) se suspendió la administración del tratamiento antirretroviral y se hizo un seguimiento de la carga viral de los monos durante otros 4,5 meses.
Los 15 animales que recibieron placebo vieron como su carga viral volvía a reaparecer y el pico de viremia se produjo dos semanas después de abandonar el tratamiento antirretroviral. A las 12 semanas de haber interrumpido el tratamiento, la carga viral de estos monos había disminuido a un nivel estable en torno a un promedio de 2.000 copias/mL en promedio.
En lo que respecta a los 12 monos a los que se les administró la vacuna ad26/MVA más vesatolimod todos ellos experimentaron un rebote de la carga viral, pero en promedio a un nivel bajo (en torno a 200 copias/mL y ningún animal superó las 2000 copias). Sin embargo, tres de los monos volvieron a alcanzar carga viral indetectable y se mantuvieron así hasta la semana 12 desde la interrupción del tratamiento.
Por su lado, cuatro de los 12 monos a los que se les administró vesatolimod junto con el anticuerpo ampliamente neutralizantes no experimentaron ningún rebote o no se había producido aún a la semana 12. La carga viral máxima en los otros ocho animales estuvo, en promedio, en torno a 2000 copias/mL y su aparición se retrasó un poco, produciéndose el pico entre tres y seis semanas después de haber interrumpido el tratamiento antirretroviral. Sin embargo, hay que señalar que cuando se estabilizó la carga viral, el nivel promedio no fue muy inferior al de los animales que recibieron el placebo.
Por último, en el momento de celebrarse la conferencia, solo se disponía de los datos de diez de los 12 monos que recibieron las tres terapias. Cuatro de ellos no experimentaron ningún rebote de la carga viral y dos de los otros consiguieron volver a tener carga viral indetectable a la semana 6 hasta la semana 12. Es decir, seis de los diez monos que recibieron esta intervención presentaban carga viral indetectable a la semana 12 . Esto deja cuatro animales que experimentaron un rebote de la carga viral y no consiguieron volver a controlarla, y su carga viral media a la semana 12 estuvo en torno a 1.000 copias/mL.
Por su parte, otro estudio realizado en Praga (República Checa) reunió los resultados de este y otros estudios en monos en que se usaron las mismas tres terapias y examinó la contribución de cada uno de los tres componentes de la intervención en la consecución de la supresión viral.
Al usarse de forma aislada, la vacuna consiguió evitar la reactivación del virus latente a un 25% del nivel conseguido con el placebo; multiplicó por 17 la avidez de las respuestas inmunitarias contra el virus (cifra que aumentó a 210 veces cal combinarla con vesatolimod). El anticuerpo ampliamente neutralizante aumentó la avidez de la respuesta inmunitaria ocho veces, pero no se observó una acción sinérgica al combinarlo con con vesatolimod.
Si fuera posible replicar estos resultados en humanos el uso de vesatolimod de forma aislada, vesatolimod más la vacuna o vesatolimod más el anticuerpo permitan conseguir un control del rebote viral en alrededor del 5%, 55% y 90% de los pacientes, de forma respectiva . No obstante, no sería descartable un rebote de carga viral inicial y probablemente los resultados varíen ampliamente de una persona a otra.
En la conferencia también se presentaron los resultados del uso de vesatolimod en humanos, procedentes de un estudio de seguridad en el que participaron 25 personas con el VIH que tomaban tratamiento antirretroviral. Todas las personas participantes eran "controladores parciales del VIH", lo que significa que su carga viral promedio antes de comenzar el tratamiento no fue superior a 5000 copias/mL. La edad media de las personas participantes era de 45 años, cuatro de las 25 eran mujeres, habían estado en tomada tratamiento durante un promedio de tres años, y su carga viral media antes de comenzar el tratamiento antirretroviral fue de 1.585 copias/mL. Diecisiete de las personas recibieron diez dosis quincenales de vesatolimod, mientras que las otras ocho personas recibieron un placebo. Después de esto, se interrumpió la terapia antirretroviral, para reiniciarla a las 6 semanas, o más tarde si la carga viral seguía controlada de forma constante por debajo de 200 copias/mL.
Vesatolimod provocó algunos efectos secundarios: escalofríos y dolores de cabeza, junto con inflamación de los ganglios linfáticos. En promedio, sus efectos curativos fueron bastante leves, produciendo un pequeño (aunque estadísticamente significativo) aumento en el tiempo para un rebote de la carga viral: cuatro semanas con el placebo, cinco semanas con el medicamento.
Sin embargo, se observó una respuesta más potente en un subconjunto de participantes. Así, cuatro personas no experimentaron ningún rebote de la carga viral por encima de 50 copias/mL hasta transcurridas seis semanas, y una de ellas no subió de ese nivel hasta la semana 15. Esta persona tardó 31 semanas en alcanzar una carga viral superior a 200 copias/mL y de hecho, no tomó tratamiento antirretroviral durante los seis meses restantes del estudio, en los que su carga viral varió entre 164 y 215 copias/mL.

Terapia genética

En la conferencia también se presentaron estudios en donde se usó terapia genética para hacer que las células sean inmunes al VIH o que sean capaces de reaccionar con intensidad frente a él. No obstante, también se apuntó que las aplicaciones de la edición genética están mucho más avanzadas en el ámbito de la terapia del cáncer que en el VIH. Esto se debe en parte a que las directrices éticas a la hora de realizar los ensayos con las técnicas de edición genética del VIH exigen que estas sean especialmente seguras, ya que tienen que compararse con tratamientos antirretrovirales en general muy tolerables, mientras que los investigadores pueden asumir más riesgos para mejorar la tasa de supervivencia de cánceres que de otro modo serían letales. Sin embargo, se señaló también que la investigación de la terapia contra el cáncer probablemente también se traduzca en tratamientos útiles frente al VIH que, a medida que se hagan más comunes, se abaratarán.
Hasta la fecha, solo se han registrado dos casos de curación del VIH –Timothy Ray Brown y Adam Castillejo (véase el artículo El paciente de Berlín en LO+POSITIVO y La Noticia del Día 12/03/2020 )– y en ambos casos está implicado un aspecto genético. Los dos hombres fueron sometidos a sendos trasplantes de médula ósea donde el donante tenía una mutación que hacía que sus CD4 no presentaran el correceptor CCR5, que generalmente el VIH utiliza para infectar dichas células.
Siguiendo estos ejemplos, la idea es emplear técnicas de terapia genética para crear artificialmente células CD4 modificadas para que no expresen el CCR5 ser resistentes al VIH. Sin embargo, también se presentaron estudios donde se probó otra estrategia de terapia genética que implica la creación de las llamadas células T receptoras de antígenos quiméricos (o células CAR), una técnica que consiste en la alteración física de las células T que no responden al VIH induciéndolas a que muestren receptores capaces de reconocer al VIH. La idea es que estas células monten unas respuestas inmunitarias frente al VIH distintas a las que se producen de forma natural y frente a las que el virus no ha podido desarrollar inmunidad. Se espera que tales células puedan formar una población de células "hiperreactivas" al VIH capaces de frenar la infección antes de que el virus empiece a abrumar la respuesta inmunológica natural.
Ambas técnicas se realizan extrayendo células T de la persona con VIH, alterándolas genéticamente con herramientas de edición genética que permiten eliminar o insertar secuencias de genes en las células, como las denominadas dedo de Zinc y CRISPR-Cas9 (véase La Noticia de Día 22/12/205 ), y volviendo a infundir las células T en las mismas personas.
La principal limitación de estos dos enfoques está en el número de células T que pueden modificar y, una vez infundidas en el organismo, son capaces de persistir y proliferar. En experimentos realizados para eliminar el correceptor CCR5 se llegó a modificar alrededor del 2% del total, una situación muy diferente a la situación de las dos personas curadas, cuyo porcentaje de células sin CCR5 negativas llegó al 100% gracias al trasplante.
No obstante, incluso en uno de los primeros experimentos que consistió en eliminar el receptor CCR5 de las células T y luego reinfundirlas, se observó un patrón en el que los receptores tendían a tener un rebote más lento de su carga viral cuando se interrumpía la terapia antirretroviral. Lo más sorprendente es que la carga viral de los seis pacientes de ese estudio alcanzó su punto máximo en las semanas 5-7 de la interrupción del tratamiento y luego comenzó a disminuir durante el resto de las 12 semanas en las que se suspendió el tratamiento antirretroviral e incluso uno de los participantes volvió a tener carga viral indetectable.
En otro estudio más reciente en que se probó esta técnica, el equipo de la Universidad de Pennsylvania (EE UU) hizo la infusión de células-T autólogas sin CCR5 en 13 voluntarios. Diez de estos voluntarios tomaron el fármaco inmunosupresor ciclofosfamida antes de realizar la infusión celular. Seis voluntarios eran heterocigotos y, de forma natural, sólo presentaban una copia del gen que expresa el CCR5.
Los resultados generales fueron decepcionantes, ya que, a pesar de que se produjo un retraso en el tiempo hasta alcanzar el pico de carga viral en el rebote, este retraso fue apenas de una o dos semanas. Los participantes heterocigotos fueron los que presentaron los mejores resultados.
Sin embargo, en tres participantes, la carga viral volvió a disminuir durante el tiempo sin tratamiento y, de hecho, una de las personas alcanzó un nivel indetectable por un periodo breve, otro casi llegó a ser indetectable antes de pasar por un largo período con una carga viral en torno a 1000 copias/mL, y otro más cuya carga viral se mantuvo en torno a 1000 copias/mL durante un período prolongado. Sin embargo, también es cierto que sus cargas virales "rebotaron" de forma impredecible, lo que sugiere un proceso dinámico que ocurre en el injerto de las células. Estas tres personas tenían la mayor proporción de células T alteradas, alrededor del 1,44% del total.
La siguiente etapa de esta línea de investigación es estudiar la combinación de la infusión de estas células sin el CCR5 junto con el uso de células-T CAR. En experimentos con ratones, aquellos a los que se les aplicó un tipo de célula-T CAR, tras interrumpir el tratamiento desarrollaron cargas virales 100 veces más bajas que los animales del grupo de control .
Por su parte otro estudio presentado en la CROI reveló que cuatro monos a los que se les administraron células-T CAR experimentaron retrasos en su rebote viral tras interrumpir el tratamiento, e incluso uno de los animales seguía manteniendo niveles indetectables más de siete semanas después.
En ensayos con humanos, a una cohorte se le suspenderá el tratamiento antirretroviral tan pronto como se les infunda la combinación de células sin correceptor CCR5 y células T CAR, mientras que a otro grupo se le pospondrá ocho semanas la interrupción del tratamiento. Al primer paciente que participó en el estudio se le infundieron sus células T genéticamente alteradas el 3 de marzo, cuatro días antes del simposio sobre la cura.
Fuente: Aidsmap/Elaboración propia ( gTt-VIH )
Referencias: A programme and links to the slides and video presentations at the Cure Community Workshop 2020 is at www.treatmentactiongroup.org/webinar/pre-croi-community-hiv-cure-research-workshop-2020/ .
Barouch D et al. Combined active and passive immunization in SHIV-infected rhesus monkeys. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, abstract 78, March 2020.
Prague M et al. Viral rebound kinetics following single and combination immunotherapy for HIV/SIV. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, abstract 320, March 2020.
SenGupta D et al. Safety and analytic treatment interruption outcomes of vesatolimod in HIV controllers. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, abstract 40, March 2020.
Rust B et al. Chimeric antigen receptor T-cells control SHIV replication in post-ATI macaques. Conference on Retroviruses and Opportunistic Infections, abstract 76, March 2020.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Estudios sobre el régimen antirretroviral inyectable.


Dos estudios presentados en la X Conferencia sobre la Ciencia del VIH de la Sociedad Internacional del Sida (IAS, en sus siglas en inglés), celebrada el pasado mes de julio en Ciudad de México (México), han mostrado un alto nivel de satisfacción de los participantes con el régimen antirretroviral inyectable en investigación de administración mensual formado por cabotegravir y rilpivirina. La práctica totalidad de los participantes con experiencia en tratamientos prefirieron dicha estrategia terapéutica a su terapia antirretroviral previa de administración diaria por vía oral.
Los dos ensayos clínicos de fase III de los que se extrajeron los datos de satisfacción fueron ATLAS (que evaluó el uso de la biterapia inyectable en personas que provenían de un tratamiento previo oral efectivo) y FLAIR (que evaluó la biterapia inyectable en personas sin experiencia en tratamientos). En ambos estudios la biterapia obtuvo resultados de eficacia excelentes, manteniendo la indetectabilidad viral en aquellos participantes de ATLAS y lográndola en aquellos sin experiencia en tratamientos tras un corto periodo previo de terapia triple por vía oral.
Los subestudios de ATLAS y FLAIR se centraron en las opiniones de los participantes respecto a su satisfacción con el tratamiento, la aceptabilidad del mismo, su estado de salud global y la tolerabilidad de las inyecciones. Dado que la participación en los estudios era –evidentemente- voluntaria, era de esperar cierto sesgo hacia ser favorables al nuevo tratamiento, algo que debe ser tenido en cuenta en la interpretación de los presentes resultados.
En ATLAS, un tercio de los 616 participantes eran mujeres, dos tercios del total eran de etnia blanca, una cuarta parte de etnia negra y la mediana de la edad era de 42 años. Llevaban en terapia antirretroviral una mediana de cuatro años, todos tenían supresión virológica y la mediana del recuento de CD4 era de 653 células/mm3.
Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente a permanecer en su tratamiento oral actual o cambiar al régimen inyectable.
En el grupo con régimen inyectable se comenzó con un tratamiento de inducción de cuatro semanas en las que cabotegravir y rilpivirina se administraban diariamente por vía oral para establecer la tolerabilidad (si se produce la inyección no es factible la interrupción por un efecto adverso hasta el mes siguiente). Pasado el primer mes, cabotegravir/rilpivirina se administró en forma de inyección intramuscular mensual en la clínica –pues debía ser administrado por una enfermera, ya que no es posible la autoadministración de formulaciones intramusculares-.
En cuanto al estado de salud global, las personas de ambos grupos comparados en ATLAS contaron con altos niveles de salud física y mental, sin diferencias significativas entre ambos grupos ni al inicio ni a las semanas 24 o 48. No obstante, las personas con el tratamiento inyectable reportaron un mayor aumento de la aceptabilidad de su tratamiento entre el inicio y la semana 48.
Respecto a las reacciones en el punto de inyección, aunque fueron frecuentes solían ser de intensidad de leve a moderada e ir disminuyendo con el tiempo. A las 48 semanas el 90% de las personas con medicación inyectable consideraban que las reacciones en el punto de inyección eran “totalmente aceptables” o “muy aceptables” y el 86% opinaba lo mismo respecto al dolor de las inyecciones . Solo el 1% de los participantes interrumpió el tratamiento por el dolor en el punto de inyección.
Las personas que recibieron el tratamiento inyectable refirieron mayores niveles de satisfacción que quienes se mantuvieron en el tratamiento oral . A la semana 44, las puntuaciones en los cuestionarios de satisfacción –escala de 66 puntos- aumentaron 6,12 puntos en el grupo con inyectables y 0,44 puntos en el grupo con tratamiento oral.
Los receptores del tratamiento inyectable manifestaron un mayor aumento en la satisfacción en aspectos como la flexibilidad o conveniencia del tratamiento, la facilidad para cumplirlo y cómo el tratamiento se adaptaba a su estilo de vida. También manifestaron su deseo de seguir con esta pauta terapéutica y de recomendárselo a otras personas.
Finalmente, a las 44 semanas el 97% de los participantes en ATLAS que habían cambiado al régimen inyectable afirmaron que lo preferían al de administración oral .
Del mismo modo que con ATLAS, los investigadores analizaron el grado de satisfacción de los participantes en FLAIR –personas sin experiencia previa en tratamientos-. El estudio contó con 556 participantes. Más del 20% eran mujeres. Tres cuartas partes del total de participantes eran de etnia blanca y el 18% de etnia negra. La mediana de la edad era de 34 años. Al inicio del estudio el 20% de los participantes tenía una carga viral de 1.000.000 copias/mL o superior. El recuento de CD4 era de 444 células/mm 3.
Los participantes comenzaron tomando un tratamiento de inducción por vía oral con dolutegravir/lamivudina/abacavir (Triumeq®) durante un mes y posteriormente fueron distribuidos aleatoriamente a seguir con dicho tratamiento oral o pasar a tomar la formulación inyectable de administración mensual formada por cabotegravir/rilpivirina.
Como en el estudio anterior, en FLAIR las reacciones en el sitio de inyección disminuyeron con el tiempo , pasando de afectar al 71% de los participantes al inicio a hacerlo al 20% de ellos a la semana 48. La gran mayoría manifestaron que dichas reacciones o el dolor en el punto de inyección eran “totalmente aceptables” o “muy aceptables”. El 99% de quienes recibieron el inyectable manifestaron preferirlo a la terapia antirretroviral oral .
Los resultados de los dos estudios muestran el gran grado de aceptación de la formulación inyectable de administración mensual entre sus usuarios. Aunque, como hemos señalado, los participantes en estos estudios podrían tener una predisposición especial por este tipo de formulación –que les llevó a aceptar su participación en los ensayos clínicos- la práctica unanimidad de todos los participantes respecto a un alto grado de satisfacción hace prever que ello sea en gran medida extrapolable al resto de personas con el VIH. En todo caso, cabrá esperar a la aprobación del medicamento y su uso dentro de la práctica clínica rutinaria para poder determinar de manera precisa la percepción de los usuarios.
Fuente: ( gTt-VIH ).
Referencias: Murray MS et al. Patient views on long acting HIV treatment: Cabotegravir + rilpivirine as maintenance therapy (ATLAS 48 week results). Tenth International AIDS Society Conference on HIV Science, Mexico City, abstract MOAB0103, 2019.
Murray MS et al. Patient reported outcomes on long-acting Cabotegravir + Rilpivirine as maintenance therapy: FLAIR 48 week results. Tenth International AIDS Society Conference on HIV Science, Mexico City, abstract MOPEB258, 2019.

viernes, 26 de abril de 2019

Argumentos y conclusiones del Comité de Bioética a favor de acordar la financiación pública de los tratamientos que previenen que una persona adquiera el VIH mediante una relación sexual de riesgo.

 Se refiere el organismo a la conocida como profilaxis pre-exposición (PrEP en sus siglas inglesas, PPrE en español), que consiste en tomar un antiviral de manera permanente, con lo que el individuo queda protegido si tiene un episodio de infección por el VIH. Al estar ya los fármacos en su sangre, se desharían del patógeno antes de que este llegara a asentase en los glóbulos blancos. 

Aquí puedes leerlo: http://assets.comitedebioetica.es/files/documentacion/es/Informe_PrEP.pdf

En el siguiente enlace puedes leer los resultados del Estudio PROUD, los cuales consagran el descubrimiento de este proceso de prevención (enlace en inglés):

https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(15)00056-2/fulltext

Un estudio científico demuestra la necesidad de incluir la profilaxis preexposición entre las medidas preventivas del virus responsable del Sida también en España.

Tres cuartas partes de las transmisiones del VIH (el virus responsable del Sida) que se diagnosticaron a gais y mujeres transexuales en el madrileño Centro Sanitario Sandoval entre 2014 y 2016 se hubieran evitado a través de una pastilla que previene la infección (profilaxis preexposición, o PrEP, por sus siglas en inglés), si esta hubiese estado disponible de manera generalizada en España. Sandoval se considera un referente en el manejo del VIH y otras infecciones de transmisión sexual porque atiende desde hace un siglo a los afectados sin pedirles papeles, por lo que acumulan muchos casos de grupos especialmente vulnerables (en el caso del VIH, gais, transexuales, personas dedicadas a la prostitución y extranjeros sin cartilla sanitaria). El estudio ha sido elaborado por facultativos e investigadores del mismo centro, la Universidad Complutense, el Instituto de Salud Carlos III y el Hospital Clínico San Carlos, y publicado en laRevista Clínica Española. “Los resultados confirman la necesidad de impulsar programas preventivos combinados frente al VIH que integren todas las medidas posibles incluyendo la PrEP”, concluyen sus autores.
La PrEP es un método de prevención del VIH que consiste en tomar diariamente una pastilla que contiene dos antirretrovirales y que se utiliza también en el tratamiento de las personas que tienen el virus. Su altísima eficacia, con tasas de protección equiparables e incluso superiores a los preservativos, ha sido demostrada científicamente con creces en años recientes. Tanto es así, que la PrEP ha sido recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ha sido implementada por las autoridades sanitarias de muchos países, entre ellos, Estados Unidos, en 2012, y Francia, donde se dispensa de forma gratuita desde 2016. Mientras se calcula que unas 450.000 personas en el mundo se benefician ya de la PrEP, en España el Ministerio de Sanidad todavía no ha aprobado este protocolo, pese a las reiteradas peticiones del mundo científico y asociativo, aunque sí se ha indicado en algunos ensayos o a personas con un elevado riesgo de infección, como parejas fijas de personas con el VIH.El medicamento preventivo del VIH.

“Lo que queríamos saber es en qué medida la PrEP, de haberse implementado en nuestro país, nos hubiera ahorrado nuevos diagnósticos de VIH”, explica Oskar Ayerdi, médico de infecciosas en el centro Sandoval y autor principal del estudio. Los investigadores observaron que, de los 856 nuevos casos de infección por el VIH detectados entre el 1 de enero de 2014 y el 31 de diciembre de 2016 en esta clínica de referencia, 231 tenían documentada una serología negativa previa con fecha posterior al 1 de enero de 2014 (entre ellos, 224 hombres que tienen sexo con hombres y cuatro mujeres transexuales).
De ellos, se analizaron aquellos casos que hubieran sido candidatos para la PrEP según la guía elaborada por el Grupo de Estudio sobre el Sida (Gesida) en 2016. Más allá de no tener VIH antes de empezar a tomarla, los aspirantes tienen que pertenecer a un grupo en el que existe una alta incidencia del virus, haber tenido relaciones sexuales no protegidas con más de dos personas en los últimos seis meses y, en el mismo período, cumplir con al menos uno de estos criterios: haber sido diagnosticados de una o más infecciones de transmisión sexual (como sífilis, gonorrea, clamidiasis o hepatitis), haber recibido un tratamiento postexposición (es decir, haber tomado antirretrovirales durante un mes, después de haber corrido un riesgo probable de contagio), o haber utilizado drogas durante las relaciones sexuales.
Tras haber aplicado este filtro, los autores vieron que, de los 231 casos de los que se podía documentar con certeza la seroconversión (pasar de no tener VIH, lo que se llama seronegativo, a tenerlo, que se califica como seropositivo) en el trienio del estudio, 195 habrían sido posibles candidatos para tomar la PrEP. “Teniendo en cuenta la eficacia preventiva descrita en estudios europeos [un 86%], se estimó que se hubieran podido evitar 168 seroconversiones al VIH, lo que supone el 73,7% de las infecciones diagnosticadas” entre los 228 gais y mujeres transexuales, concluyen. Una valoración que Jorge del Romero, director del Centro Sandoval y coautor del artículo, califica de “muy prudente”, ya que los estudios europeos citados incluyeron también aquellos casos en los que el paciente no tomó la pastilla correctamente, disminuyendo así la eficacia de la PrEP. En la vida real, desde que se empezó a utilizarla oficialmente en EE UU hace siete años, se han registrado solo siete fracasos en el mundo en personas con una adherencia óptima. La efectividad sería entonces de, al menos, el 95%.
En palabras de Del Romero, los datos publicados en la Revista Clínica Española “son extrapolables a cualquier población con características epidemiológicas similares” a la analizada y reflejan “una oportunidad perdida” en la prevención del VIH en España, donde solo en 2017 se infectaron con el virus 3.381 personas, según datos provisionales del Ministerio de Sanidad que serán corregidos al alza. La transmisión en hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres fue la más frecuente (54,3%), seguida de la heterosexual (28,2%), y la que se produce en personas que se inyectan drogas (3,1%).
“El no contar todavía con una herramienta preventiva adicional, recomendada por todas las sociedades científicas y agencias de salud de los países en los que ya se ha adoptado, tiene una connotación ética”, asegura Del Romero. Eso quiere decir que solo ese año se podrían haber evitado, siempre según el planteamiento más precavido, más de 1.350 transmisiones del VIH entre gais y mujeres transexuales, y unas 1.500, si se tomara en cuenta la efectividad en la vida real.
El pasado 1 de abril, la Comisión de Salud Pública, un organismo del Ministerio de Sanidad que integran las comunidades autónomas, acordó emprender la negociación para fijar el precio del medicamento producido por la farmacéutica Gilead con la nueva indicación de PrEP, un paso previo para que la profilaxis pueda ser dispensada, y que llevaba parado desde 2016, según dio a conocer Luis Miguel García, investigador en el Carlos III, durante el noveno Congreso Nacional sobre el Sida, celebrado en Alicante a principios de este mes.
Hasta ahora, Sanidad había defendido que la luz verde a la PrEP en España está supeditada a un estudio de factibilidad que el mismo ministerio empezó en noviembre de 2017 y que debería finalizar en septiembre. De momento, los resultados parciales, que se refieren a las primeras 24 semanas, muestran que ninguno de los 400 participantes –repartidos entre Barcelona, San Sebastián y Valencia– se infectó con el VIH. Los autores de una comunicación oral sobre este estudio en el congreso ya mencionado detectaron una notable disminución del uso del preservativo entre los participantes, pero no consideraron estadísticamente significativos los ligeros cambios en las tasas de otras infecciones de transmisión sexual (se registró un aumento de sífilis y gonorrea, así como un descenso de la clamidiasis).
No obstante, al margen del simposio, la titular de Sanidad, María Luisa Carcedo, declaró que su departamento sigue trabajando para “identificar bien qué indicaciones puede tener” la PrEP y subrayó que esta “no previene otras enfermedades de transmisión sexual”. Por ello, reclamó que la ciudadanía “no se puede confiar” e incidió en que esta herramienta “no es una vacuna, sino una prevención puntual y no para todos los casos”, y que se corre el riesgo de relajar “otras medidas que sí son eficaces para otras enfermedades”, en una clara alusión al preservativo.
“El hecho de que se pueda relajar el cuidado de la salud sexual por dar la PrEP no me parece un argumento válido como para retrasar su implementación”, sostiene Carlos Iniesta, otro investigador del Carlos III. “Es verdad que habrá que trabajar la salud sexual de manera más global, incluyendo el diagnóstico precoz y el tratamiento temprano, admite Iniesta. “Pero, mientras no estemos dando la PrEP, lo que estamos haciendo es no evitar muchas nuevas infecciones por el VIH, cuya gravedad no es comparable con las otras”, concluye.
Fuente: El País.

viernes, 15 de marzo de 2019

Dos ensayos demuestran que se puede controlar el VIH con inyecciones mensuales.

Las personas con VIH de los países ricos podrán tener que elegir dentro de no mucho entre dos opciones sobre cómo quieren controlar la infección: si hacerlo mediante una pastilla al día, o si hacerlo con dos inyecciones al mes. Lo primero es lo que sucede actualmente; lo segundo, lo que se acerca según los datos de dos ensayos que se han presentado en la Conferencia sobre Retrovirus y Enfermedades Oportunistas (CROI) que se celebró la semana pasada en Seattle (Washington, EE UU).
Ambos trabajos utilizan la misma combinación de dos medicamentos que se administran mediante una inyección intramuscular, en un caso para personas que ya estaban en tratamiento (el ensayo FLAIR) y en el otro, como primera opción de terapia (el ATLAS). Y la conclusión después de 48 semanas es que los resultados no son peores que los obtenidos mediante la combinación de antivirales ya establecida.
El otro avance es que demuestran que se puede controlar la infección con dos fármacos en lugar de con tres, lo que disminuye la toxicidad asociada a unos productos que hay que tomar durante toda la vida, y puede abaratar el coste del tratamiento.
“Son unos estudios excelentes con datos muy sólidos y muy relevantes para los pacientes”, ha dicho Marisa Montes, de la junta directiva de Gesida (Grupo de Estudios del Sida de la Sociedad Española de Infecciosas y Microbiología Clínica).
“Los resultados son de gran importancia ya que suponen el mayor cambio de paradigma en el tratamiento antirretroviral de las dos últimas décadas. Estos estudios han demostrado en un gran número de pacientes que no son necesarios tres fármacos para el control de la infección por el VIH, ya que un régimen de dos fármacos es comparable en términos de eficacia a la triple terapia tradicional”, ha dicho Mar Masiá, del hospital de Elche, que ha participado en ambos trabajos.
“Los pacientes se podrían beneficiar en un futuro gracias a la posibilidad de utilizar un régimen que incluye un menor número de fármacos. Al tratarse de una terapia que se va a tener que administrar de por vida, supone una clara ventaja en términos de reducción de toxicidad a largo plazo. Además, la administración por vía intramuscular con periodicidad mensual facilita la adherencia y el riesgo de olvidos y de que existan por tanto niveles infraterapéuticos del régimen y, sobre todo, mejora la calidad de vida del paciente, ya que le permite evitar la dependencia del recuerdo de la toma diaria del fármaco, mejora su libertad de movimientos, les permite olvidar que tienen la infección, etcétera”, ha añadido Masiá.
En el mundo hay unos 37 millones de personas con VIH, según las últimas estimaciones, de las que unas 140.000 viven en España (la cifra nunca es exacta porque se calcula que hay alrededor de un 18% de personas con el virus que no lo saben). Del total, alrededor del 40% aún no recibe ningún tratamiento, en parte por el coste, en parte por la falta de sistemas sanitarios accesibles, pero, también, como explicó Lelio Marmoa, presidente de Unitaid, en una visita reciente a Madrid, porque pertenecen a colectivos perseguidos en sus países (gais, personas que se dedican a la prostitución, consumidores de drogas) para las que facilitar que se hagan la prueba (la organización va a repartir 20 millones de equipos de autotest) y que reciban la medicación posterior es clave.
Fuente: El Pais.

miércoles, 9 de enero de 2019

Se probará una vacuna terapéutica frente al VIH en cinco países europeos.

Esta vacuna, que podría posibilitar una cura funcional, ha sido desarrollada en el marco de un proyecto de la Unión Europea liderado desde el IDIBAPS y el Hospital Clínic.
Un equipo de investigadores del proyecto HIVACAR está liderando los esfuerzos para desarrollar una vacuna terapéutica frente al VIH que permita alcanzar una cura funcional de la infección. Los autores prevén que pronto se ponga en marcha un ensayo en humanos en el que se administrará una combinación inmunoterapéutica consistente en una vacuna terapéutica, un anticuerpo ampliamente neutralizante (para bloquear el punto de unión del VIH con sus células diana) y romidepsina (un fármaco para revertir la latencia de los reservorios celulares del virus). La candidata a vacuna terapéutica está basada en un inmunógeno de ARN mensajero (ARNm).
La eficacia y tolerabilidad de la terapia combinada ha ido mejorando a lo largo de estos años y ha demostrado ser una poderosa herramienta para controlar la enfermedad y aumentar la calidad y esperanza de vida de las personas con el VIH (véase La Noticia del Día 24/02/2016 ). Sin embargo, es una medicación costosa y requiere que las personas se la tomen de forma constante de por vida. Por este motivo, la búsqueda de alternativas a esta administración oral diaria (entre las que estarían las vacunas terapéuticas) cobra cada vez más relevancia.
A diferencia de las vacunas preventivas (que se administran a personas que no tienen una infección para protegerlas frente a ella), las vacunas terapéuticas se administrarían a personas que ya están infectadas -en este caso, por el VIH- para estimular una respuesta inmunitaria frente al virus que ayude a curar o, al menos, a controlar la infección (véase Entender las vacunas terapéuticas, del boletín VAX de abril de 2013 ).
Actualmente, se cree poco probable que las vacunas terapéuticas consigan eliminar el virus del organismo (es decir, que supongan una cura esterilizante), pero se espera que permitan que las personas puedan dejar de tomar la terapia antirretroviral sin que existan riesgos de aumento de la carga viral, ya que su sistema inmunitario controlaría la replicación viral por sí mismo. Esta estrategia se conoce como cura funcional y, a pesar de que hasta la fecha ninguna vacuna terapéutica o combinación de medicamentos ha logrado este objetivo, se considera que supondría un gran avance en la lucha contra el VIH .
Una vacuna terapéutica eficaz permitiría que las personas con el VIH mantuvieran una carga viral controlada (con los beneficios que eso entraña para su salud y la de terceras personas) sin necesidad de tomar un cóctel diario de antirretrovirales. Precisamente este enfoque ha sido probado en ensayos tanto preclínicos como clínicos dentro del proyecto IHIVARNA y también se está investigando por parte de la iniciativa HIVACAR (en ambos casos, con financiación de la Unión Europea [UE]).
En el proyecto IHIVARNA llevaron a cabo importantes avances en la consecución de ese objetivo, gracias al uso de técnicas de ingeniería genética para desarrollar inmunógenos capaces de provocar una respuesta inmunitaria frente al VIH-1. El equipo de investigadores recurrió a una técnica de desarrollo de fármacos basada en simulaciones por ordenador, gracias a lo cual pudo secuenciar el VIH-1 de cuatro pacientes. A partir de esos datos elaboraron cuatro vacunas personalizadas que, inicialmente, se probaron en animales.
El éxito obtenido en ensayos preclínicos y toxicológicos permitió al equipo de investigadores obtener la aprobación regulatoria para una vacuna candidata de prueba de concepto, lo que se tradujo en la realización de ensayos clínicos en humanos de fase 1 y 2, incluyendo un primer ensayo de búsqueda de dosis en personas con el VIH. El ensayo clínico de fase 1 reveló que, en general, la vacuna resultó segura y fue bien tolerada y su inoculación fue capaz de inducir una respuesta inmunitaria moderada frente al VIH. En la actualidad se están analizando resultados adicionales procedentes del ensayo clínico de fase 2.
Ahora, en el proyecto de seguimiento HIVACAR está previsto que se empiece a probar la vacuna en personas con el VIH en cinco hospitales de cuatro países europeos. El estudio será de fase 1/2a, de distribución aleatoria, de tipo abierto y con grupo control. Se espera contar con 56 personas, que serán distribuidas de forma aleatoria en cuatro brazos y se prevé que la duración del estudio será de 104 meses a partir de la inscripción de la primera persona participante. Está planeada la administración de vacunas terapéuticas personalizadas según el perfil de la persona, acompañadas por el anticuerpo 10-1074 (un potente anticuerpo para neutralizar la unión del virus a las células) y con romidepsina, un fármaco para revertir la latencia celular (con el fin de sacar el VIH de sus reservorios). 
Los cuatro brazos del estudio son:
  • Brazo 1 (intervención): Contará con 14 participantes, que recibirán 3 inoculaciones de inducción con la vacuna HIVARNA01.3 y 2 refuerzos con la vacuna vectorial MVA, 1 dosis de anticuerpos y 3 dosis de romidepsina. Seguimiento: un mínimo de 38 semanas.
  • Brazo 2 (intervención): Contará con 14 participantes, que recibirán 5 inoculaciones de HIVARNA01.3, 1 dosis de anticuerpos y 3 dosis de romidepsina. Seguimiento: 31 semanas.
  • Brazo 3 (intervención): Contará con 14 participantes, que recibirán 5 inoculaciones de la vacuna personalizada de ARN (HIVACAR01), 1 dosis de anticuerpos y 3 dosis de romidepsina. Seguimiento: 54 semanas.
  • Brazo 4 (control): Participarán 14 personas que recibirán una dosis de anticuerpos y 3 de romidepsina.
En esta iniciativa -integrada en el programa marco de investigación e innovación europeo Horizon 2020, cuyo es objetivo cambiar el paradigma actual del tratamiento del VIH- participan 14 Instituciones de seis países europeos (Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Países Bajos y España) y dos americanos (EE UU y Canadá) y está liderado por el Institut d'Investigacions Biomediques August Pi i Sunyer (IDIBAPS) y el Hospital Clínic (Barcelona, España). Por parte de España, las otras instituciones participantes son el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, el Centro Nacional de Biotecnología (CNB) del CSIC y la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
Fuente: Elaboración propia ( gTt-VIH Referencia: Nota de prensa de la Comisión Europea 29/11/2018: Therapeutic vaccines offer hope for a functional cure for HIV.
FUENTE: gTt-VIH

SAL DE DUDAS.

http ://www.saldedudas.info/index.php/es/   La APP Sal de Dudas, te ofrece juegos, videos e información sobre Vih y otras enfermedades de tr...