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miércoles, 17 de octubre de 2018

El estigma y discriminación a mujeres viviendo con VIH:


    ¿Te suena familiar? 
    • "No le cuento a nadie que tengo VIH porque no quiero que me juzguen"
    • "Me dijeron que las personas viviendo con VIH no deben tener hijos. Fui esterilizada porque tengo el VIH"
    • "Me mantuvieron fuera de la cocina y me dejaron de hablar porque tengo VIH"
    • "Sé que tengo esto por tener sexo. Me siento realmente avergonzada por tener una enfermedad sexual y ya no me interesa mantener relaciones sexuales"
    • "Nadie podría querer estar con alguien que tenga el VIH"
    Estos son ejemplos de estigmatización y discriminación demasiado comunes para muchas mujeres viviendo con VIH (VIH+). En toda la epidemia del VIH, la estigmatización y la discriminación han tenido un enorme impacto en las mujeres y las niñas. Sin embargo, a pesar de sus efectos devastadores, el estigma suele merecer la última prioridad en la programación del VIH. Como dijo Michel Sidibé, Director Ejecutivo de ONUSIDA:
    "Siempre que el SIDA ha ganado, el estigma, la vergüenza, la desconfianza, la discriminación y la apatía estaban a su lado. Cada vez que el SIDA ha sido derrotado, ha sido por la confianza, la transparencia, el diálogo entre individuos y comunidades, el apoyo familiar, y la solidaridad y perseverancia humanas para encontrar nuevos caminos y soluciones".(http://www.huffingtonpost.com/michel-sidib/hiv-aids_b_1477206.html) 

    ¿Qué son el estigma y la discriminación?

    El estigma es una actitud o creencia acerca de una persona o grupo de personas, que las desacredita o les hace sentir vergüenza. Pone de manifiesto una "diferencia" negativa percibida entre las personas y utiliza esa diferencia como etiqueta (por ejemplo, VIH+) para separar a las personas entre "nosotros" (los buenos) y "ellos" (los malos). Esta categorización es, en última instancia, una experiencia social o cultural destinada a hacer que los estigmatizados parezcan "menos que" y reducen su poder.
    La discriminación se refiere a las acciones que se producen como resultado de las creencias estigmatizantes. Si la suegra de una mujer piensa que está sucia o impura porque vive con VIH, la mujer se enfrenta al estigma en su hogar. Si su suegra se niega a permitir que esté en la cocina o le hace usar platos y utensilios separados porque piensa que es sucia, entonces la mujer viviendo con VIH se enfrenta también a la discriminación.
    Tanto el estigma como la discriminación pueden ser experiencias complicadas que se producen en niveles y modalidades diferentes. Pueden darse entre personas concretas (como en el ejemplo anterior), o a un nivel más amplio, social (por ejemplo, cuando toda una comunidad rechaza o "excluye" a un miembro viviendo con VIH). Pueden ser visibles y evidentes (por ejemplo, cuando a una persona viviendo con VIH se le niegan los servicios de atención sanitaria), o más indirectas (un sanitario utilizando precauciones innecesarias en el tratamiento de una persona VIH+).
    Todos los días, las mentiras ocultas y los insultos que transmiten mensajes estigmatizantes a veces se conocen como microagresiones (enlace está en inglés). Al igual que otras formas de estigma, las microagresiones pueden ser dirigidas a grupos basados ​​en su sexo, estatus VIH, orientación sexual, identidad de género, raza u origen étnico. Para más información, vea nuestras hojas informativas sobre Por qué la raza es importante: Las mujeres y el VIH (enlace está en inglés) y Mujeres trans que viven con el VIH (enlace está en inglés).
    Las personas viviendo con VIH también pueden tener creencias negativas sobre el VIH y estigmatizarse a sí mismas. Esto se denomina el autoestigma, o interiorización del estigma. Las historias que nos cuentan muchas mujeres viviendo con VIH tienen consecuencias más negativas que el estigma externo.
    "… Hace un par de meses me preguntaron si estaría interesada en ser entrevistada y fotografiada como mujer viviendo con VIH. Pensé en ello, y decidí que lo haría como un paso importante en mi aceptación de esta enfermedad y mi avance para romper el estigma que nos rodea a mí y a otras personas viviendo con VIH... Ahora, o antes, me sentía aislada, sola, avergonzada, estigmatizada. Lo peor es que yo me he estigmatizado a mí misma. Había llegado a la conclusión de que era inferior. Indigna de una vida buena y duradera. Indigna de la salud, la felicidad, el amor y el éxito... Ni siquiera puedo comenzar a expresar hasta qué punto me sentí en paz cuando se fue [el fotógrafo]. Sé que va a ser una sensación pasajera. Pero la tuve, aunque sólo fuera durante unas pocas horas. Era suficiente. Por primera vez en mucho tiempo, me sentí realmente muy especial, valiosa y digna". (De "A Step in the Right Direction" .

    ¿Por qué existe el estigma relacionado con el VIH?

    Hay muchos factores que contribuyen a la estigmatización y la discriminación de las personas viviendo con VIH. La mayoría de estos factores reflejan la ignorancia de la gente sobre los hechos básicos del VIH y los temores que tienen sobre las personas con VIH+. Por ejemplo, hay mitos sobre cómo se transmite el VIH que pueden causar que la gente tenga miedo a abrazar a una persona viviendo con VIH, o negarse a usar el inodoro después de una persona viviendo con VIH. Dado que actualmente no existe una curación para el VIH y VIH sin tratamiento puede ser peligroso para la vida, el miedo de la gente a veces puede ser realmente fuerte.
    "Estoy escribiendo esto para compartir un pedazo de lo que era mi vida. No ha sido una tarea fácil. Tuve que aprender que el estigma no era más que la ignorancia de lo desconocido. ¡Esto impidió que pudiera alcanzar mis sueños o aspirase a lo imposible!" (De "Why Even Share?" ¿Por qué compartirlo?) (12/5/12, msplusamerica2011)
    La mayoría de las personas viviendo con VIH lo adquirieron a través del contacto sexual o por uso de drogas intravenosas. Estos comportamientos suelen estar ya estigmatizados en la sociedad y pueden acompañar a creencias morales preexistentes. Por ejemplo, en algunas culturas, el VIH es visto como un «castigo» por el comportamiento inmoral o incorrecto, aunque la mujer no haya participado en nada de lo que se la acusa. En muchos países, un código de silencio sobre las relaciones sexuales, combinado con la tolerancia social de la actividad sexual extramatrimonial de los hombres ha dado lugar a la infección de muchas mujeres que tenían relaciones sexuales solo con sus maridos. Como defensora de los tratamientos del VIH y educadora, Heidi Nass señala:
    "Las personas que contraen el VIH no están haciendo nada diferente de lo que hace la mayoría de las personas que conocen. Lo único que te distingue de todas las mujeres que han tenido relaciones sexuales con un hombre o que compartieron una aguja, pero no contrajeron el VIH, es que tú sí lo has contraído". (De "An Open Letter: Woman to Woman" Carta abierta: de mujer a mujer) ( Heidi M. Nass, The Body  El cuerpo)

    Efectos nocivos del estigma

    Sabemos desde hace bastante tiempo —por relatos y estudios— que el estigma y la discriminación pueden tener efectos terriblemente perjudiciales para la salud de las mujeres y las niñas. Estos efectos se producen tanto para las mujeres y niñas en riesgo de contraer el VIH como para las personas que ya lo han contraído. En todo el mundo, la vida de las mujeres y las niñas se caracteriza por una serie de desigualdades basadas en el género, como la social (menos capacidad para tomar decisiones sexuales), la económica (menos posibilidad de ganar o controlar sus ingresos) y la política (las políticas que niegan a las mujeres el derecho a la herencia, la educación o los derechos reproductivos). En consecuencia, los efectos negativos del estigma relacionado con el VIH tienen un efecto aún mayor en las mujeres y las niñas. 
    Los estudios han demostrado que, en China, las personas que tienen creencias más estigmatizantes con relación al VIH son más propensas a involucrarse en comportamientos que las sitúan en mayor riesgo de contraer el VIH. En África del Sur y Francia, los estudios han demostrado que las personas viviendo con VIH, que han experimentado el estigma o la discriminación, eran menos propensas a revelar su situación como VIH+ a sus parejas sexuales, más inclinadas a involucrarse en prácticas sexuales de riesgo y, por tanto, más proclives a transmitir el VIH (enlace está en inglés) a sus parejas. Incluso en estudios de prevención como el ensayo VOICE en Sudáfrica, el estigma fue una razón clave por la que las mujeres jóvenes se abstuvieron de usar geles vaginales o píldoras para protegerse de la infección por el VIH. Las mujeres temían que el uso de estos productos de prevención provocase que las identificaran erróneamente como viviendo con VIH, lo cual daría lugar al aislamiento y la discriminación.
    El estigma contra el VIH es una barrera documentada que se opone a la realización de pruebas y tratamientos en todos los puntos a lo largo de la atención continuada frente al VIH. Los estudios han demostrado que las creencias estigmatizadoras o el propio miedo al estigma retrae a las personas de hacerse la prueba del VIH, de comprometerse a los cuidados o tener acceso a ellos, de mantener los cuidados, de conseguir medicamentos contra el VIH, y de tomarlos correctamente (compromiso(enlace está en inglés).
    Los efectos negativos del estigma y la discriminación se reflejan en muchos aspectos de la vida. Pueden aparecer en el lugar de trabajo (no ser contratados debido a la situación como VIH+, o no solicita un trabajo debido a ser mujer viviendo con VIH), al viajar (algunos países no permiten la entrada de personas viviendo con VIH), en la vivienda (se les rechaza el alojamiento, o se produce una sensación de malestar debido a su situación como VIH+), relaciones (violencia doméstica o con la pareja de hecho(enlace está en inglés), y en la atención sanitaria (acceso denegado, culpabilizada por ser viviendo con VIH).
    Tal vez los efectos más devastadores del estigma y la discriminación de las mujeres son los que provienen del rechazo social y la exclusión. Las mujeres y las niñas a menudo temen el estigma y el rechazo de sus familias, no sólo porque pueden llegar a perder su lugar social de pertenencia, sino también porque podrían perder su vivienda, sus hijos, y su capacidad para sobrevivir. El aislamiento provocado por el rechazo social puede conducir a una baja autoestima, depresión (enlace está en inglés) y planteamientos o, incluso, actos de suicidio.
    "… teniendo en cuenta los valores conservadores y ortodoxos de la India, el estigma, la discriminación y el ostracismo son los factores de riesgo potenciales que afrontamos. El miedo a ser excluidas por la sociedad en que vivimos es la principal causa del silencio entre las PVVS. Pero en algún punto hemos de romper las murallas. Alguien tiene que hacerlo... El rechazo conduce a la depresión que, a veces, puede llegar a provocar el suicidio. Se necesita mucho valor y coraje para levantarse por sí mismas y luchar. Para luchar contra todas esas vibraciones negativas. Para superar las frustraciones. Tener el valor suficiente para decir 'SÍ, YO SOY. ¿Y QUÉ?'" (de "Yes, I am, So What????!!!!" Sí, yo soy. ¿Y QUÉ? ( 5/7/12, Jyoti Surve)
    El Centro Internacional para la Investigación sobre la Mujer (CIIM) señala que, en Bangladesh, más de la mitad de las mujeres viviendo con VIH han experimentado el estigma de amigos o vecinos, y una de cada cinco se plantean el suicidio. En la República Dominicana, seis de cada diez mujeres viviendo con VIH temen ser objeto de habladurías, mientras que en Etiopía, más de la mitad de las mujeres viviendo con VIH reconocen que tienen una baja autoestima. 
    "En lugar de escribir al VIH, me encontré escribiendo a mi autoestima. Tenía miedo del VIH y de lo que me podría hacer, pero en ese preciso momento supe que, si me iba a centrar en cómo quería vivir con esto, en vez de en cómo iba a morir, un virus no sería el mayor problema al que tendría que enfrentarme". (De "An Open Letter: Woman to Woman" Carta abierta: de mujer a mujer Heidi M. Nass, The Body

    Criminalización del VIH

    Las leyes y políticas actuales de muchos países aumentan el estigma contra las personas viviendo con VIH o contra ciertos grupos de riesgo (como los usuarios de drogas inyectables o las mujeres que intercambian sexo por dinero). Las leyes que ilegalizan la propagación del VIH refuerzan las actitudes sociales que consideran a las personas viviendo con VIH como «malas» y merecedoras de castigo. Además, las personas evitan la prueba del VIH (enlace está en inglés)revelar su situación a sus parejas sexuales por temor a la persecución. Por último, las leyes que hacen ilegal propagar el VIH a otras personas pueden afectar en mayor medida a las mujeres y las niñas, ya que están más expuestas a conocer su situación mediante pruebas prenatales. La buena noticia es que ahora hay proyectos, movimientos y organizaciones que se están uniendo para cambiar estas leyes. El Positive Justice Project (enlace está en inglés) del Center for HIV Law & Policy es un ejemplo en los EE.UU., mientras que HIV Justice Network(enlace está en inglés) sirve como centro de incidencia mundial.

    Triunfando sobre el estigma y la discriminación

    Aunque el estigma y la discriminación relacionados con el VIH son generalizados y nocivos, hay muchas mujeres viviendo con VIH que los han vencido.
    "Por primera vez, estaba experimentando el estigma, pero no sería la última. El estigma había causado tantos estragos en mi vida que llegaba a agobiarme. Cada paso que daba para recomponer mi vida, el estigma estaba esperándome. El miedo a estar sola y sin amor era algo insoportable... Tendría que vivir así durante años y sin decir una palabra. Con el paso del tiempo, me trasladé a una urbanización de apoyo con personas como yo. A través de ellas, empecé a aprender cómo llegar a conciliarme con mi diagnóstico. Vi la vida y la risa. Había personas que, aunque lo habían perdido todo, aún estaban felices. Se hizo contagioso. Yo quería ese tipo de vida. Sin embargo, eso supondría compartir mi historia. Así que un día lo hice, en un evento donde estaría con cientos de ciclistas. Por primera vez en mi vida, sentí la paz y la libertad. Recibí amor, abrazos y buenos deseos de las personas que no tenían miedo de tocarme. Me impulsó a seguir compartiendo mi historia hasta hoy mismo". (De "Why Even Share?" ¿Por qué compartirlo?) 12/5/12, msplusamerica2011) 
    Si bien no todas las mujeres viviendo con VIH deciden contar su historia públicamente, cada una de ellas sí puede elaborar la historia que se cuenta a sí misma. Lo que te dices sobre ti misma, por qué eres viviendo con VIH, lo atractiva o deseable que eres, hasta qué punto mereces salud y felicidad, depende de ti. Como explica María Mejía:
    "… Alguien me dijo que habían comentado mi foto y mi perfil personal de Facebook ... que a pesar de que admiraban mi trabajo y mi ánimo, no debería hacer del VIH algo tan 'frívolo'. Luego siguieron diciendo que el VIH/SIDA es algo muy grave y una cuestión de vida o muerte... ¿Realmente espera esta persona que todos estemos hundidos, compadeciéndonos de nosotros mismos? ¡NO! ¡No deseo vivir de esa manera! ¡Por favor, sé lo más feliz que puedas! ¡Se puede ser viviendo con VIH, o sufrir cualquier otra prueba o desafío y aún así sacar el máximo partido a una situación negativa!" (De "HIV Does Not Define Me" El VIH no me define 5/28/13, María T Mejía)
    "Me escriben desde muchas partes del mundo con la misma pregunta ... ¿Cómo puedo ser tan abierta con el VIH? ¿De dónde saqué el valor de ser tan abierta? ¿Cómo pueden llegar a donde yo estoy? Mi respuesta es siempre la misma: ¡Yo NO ME AVERGÜENZO! ¡No hay nada malo en tener VIH! ¡Es una enfermedad como cualquier otra, tenemos mucho ESTIGMA que la rodea, a causa del sexo! Pero ¿sabes una cosa? TODOS SOMOS SERES SEXUALES... ¡Hay que tener amor propio y saber que no eres inferior a causa del VIH!" (De "Why I am so open about having HIV?" ¿Por qué soy tan abierta de tener el virus? 8/13/13, María T Mejía)
    Si estás luchando contra el estigma y la discriminación, la depresión (enlace está en inglés) o el aislamiento, puede serte útil conectar con otras personas y obtener apoyo (enlace está en inglés). En una reciente encuesta realizada por The Well Project, cerca de tres de cada cuatro participantes afirmaron que participar en los recursos en línea de The Well Project las ayudó a sentirse menos aisladas. Además, la mitad dijo que disminuyó su autoestigma y aumentó su autoestima. Puedes visitar nuestro galardonado blog, A Girl Like Me, (Una chica como yo), donde muchas mujeres increíbles viviendo con VIH comparten sus historias y rompen el silencio que refuerza el estigma. Para localizar un grupo de apoyo relacionado con el VIH en tu zona de EE.UU., llama a la línea directa de tu estado en esta lista (enlace está en inglés), o usa el Buscador ASO (enlace está en inglés) de The Body. Para consultar los servicios en el resto del mundo, prueba el e-atlas de NAM.
    Fuente:

    Una chica como yo. Blog donde las mujeres pueden compartir sus historias con el VIH.


    A Girl Like Me, Una Chica Como Yo (UCCY) es un programa de The Well Project y es un "blog" en línea donde mujeres de todas las edades pueden compartir sus historias y promover el entendimiento del VIH a través de sus historias. Hay millones de mujeres en el mundo que viven con el VIH y el SIDA, y/o muchas se sienten solas con la enfermedad/condición y se sienten aisladas con sus experiencias, que viven cada día. La meta de Una Chica Como Yo es ayudar a normalizar el VIH y SIDA en  mujeres y chicas, y crear lugares y espacios seguros para mujeres que viven con el virus del VIH alrededor del mundo para que  hablen y cuenten sus experiencias de vivir con el VIH.

    Puedes visitarlo en:



    ¿Por dónde empiezo? Con nombre propio. Mujeres y VIH.

    Me pregunto: ¿Por dónde empiezo? Obvio, por el principio. ¿Por qué quiero ser parte de este blog? Porque quiero compartir mis experiencia, mis fortalezas, mis debilidades, tácticas y loqueras. Mi nombre es Rosa Rivera Avilés, soy una mujer de 54 años con la que el VIH vive hace casi 21 de ellos, desde el 1997. Es importante destacar que no digo que vivo con VIH ya que yo no vivo con él, es el quien vive conmigo. Durante la mayoría de ese tiempo me he dedicado a empoderarme aprendiendo lo más posible sobre este huésped que vive conmigo, pero lo más importante, me he dedicado a representar a mi comunidad, hacer abogacía y apoderar a las demás personas que también el VIH vive con ellos.
    De más está decir que el recibir el diagnostico no fue lo mejor que me pasó en la vida y menos cuando adquieres el huésped a través de una relación sexual no consentida. Fueron tres meses muy difíciles, pero tal como hacen los pollitos, me sacudí y aprendí a vivir con este huésped en mi casa.  Les hablo un poco de él; si, es varón, así lo decidí, su nombre es Crunch. Hemos decidido vivir en armonía ya que le expliqué que si me daña se daña a sí mismo. Hoy puedo decir que Crunch cambió mi vida de una manera positiva, pero es una historia larga que poco a poco les contaré.
    Gracias a Crunch aprendí a defender mis derechos y los de los demás, terminé mi bachillerato para prepararme para cualquier escenario donde tuviera que presentarme. He asistido a varias conferencias a representar mi país, a exponer las cosas particulares que aquí suceden, pero sobre todo para aprender todo lo posible para poder compartir dicho conocimiento con los que no pueden asistir.
    A Crunch le celebro sus cumpleaños y en ocasiones debo confrontarlo. A veces se pone un poco difícil, pero es que las cosas se parecen a sus dueños. ¡Sí!, soy su dueña, el no decide, decido yo. Vamos donde y cuando yo quiero, a veces se enoja, pero tiene que bregar con la situación porque yo no necesito de él, es el quien necesita de mí. Solo quiero que sepas tu que estás leyendo este pequeño escrito que te agradezco el que saques de tu tiempo para hacerlo, que el huésped que vive en tu casa (cuerpo) no determina quién eres. ¡Jamás olvides que eres único aunque parece cliché! Nos vemos pronto… 
    Fuente: The Well Project.
    Una  chica como yo.

    Eliminan rastros del VIH en cinco pacientes luego de un trasplante de células madre.

    Los investigadores definirán si están curados una vez que les retiren la medicación.

    Brown tenía una mutación genética (CCR5 delta 32) que provocaba que sus células sanguíneas fuesen inmunes al VIH. Científicos del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa (Barcelona, España) supusieron que existían “otros mecanismos asociados con el trasplante” junto a la mutación, por lo que transfundieron a cinco pacientes con la enfermedad para ver sus reacciones.
    De acuerdo a los resultados, publicados en la revista científica Annals of Internal Medicine, no pueden detectarle a ninguno el virus en sangre y tejidos, mientras que uno de ellos ni siquiera presenta anticuerpos. Cabe aclarar que ninguno contaba con la mutación de Brown.
    En la actualidad, se carece de cura para el VIH dado que el sistema inmunitario no puede identificar –y por consiguiente matar– un puñado de células infectadas que quedan en estado latente, llamado reservorio viral. Esto es lo que fue indetectable en la investigación.
    Luego del trasplante, se continuó con el tratamiento antirretroviral y, una vez retirados los fármacos inmunosupresores, lograron la remisión de la enfermedad. Los hallazgos aportan a la búsqueda de una cura para el VIH, que entienda el mecanismo por el que el reservorio desaparece pero que no necesite de un trasplante para conseguirlo, dado que en la actualidad solo está indicado para enfermedades hematológicas graves.
    Para saber si efectivamente los pacientes “están curados”, es preciso quitarles la medicación antirretroviral, que es el próximo paso del grupo de trabajo. “Nuestro objetivo es dilucidar los factores que ayudan a erradicar el virus después del trasplante y luego imitarlos con estrategias alternativas más seguras que esta intervención”, declaró Javier Martínez-Picado, uno de los autores del artículo, a medios extranjeros.
    Fuente: Tn.com

    lunes, 8 de octubre de 2018

    CIELO...SOY SEROPOSITIVO.

    Por Gabriel J. Martín.
    En eso que llamamos “occidente” la situación del VIH se asemeja bastante a la de cualquier enfermedad crónica. Mientras esté detectada[3] y en tratamiento, es una situación mucho más llevadera y mucho menos peligrosa que –por ejemplo- la diabetes (tal como te lo digo).

    Como en todo, es necesario ser muy serio: tomar la medicación sistemáticamente y acudir a los controles periódicos para garantizarte una adecuada supervisión. A veces pueden aparecer algunas alteraciones y, como en todo paciente que toma un tratamiento crónico, se debe vigilar el hígado, riñón, etc.
    Pero más allá de ello, afortunadamente, la convivencia con el VIH no debe suponer un problema inabarcable. Igualmente, debe tenerse en cuenta que hay mucha variabilidad entre las diferentes personas seropositivas.
    Por ejemplo: a algunos les puede afectar a la calcificación ósea… y, a otros, no afectarles en absolutamente nada de nada. La causa parece que es, como en otras tantas situaciones, la genética. Hay cuerpos más resistentes que otros. Hay señores de 85 años que están hechos unos toros y chicos de 20 años con graves problemas de alergia.

    En resumen: siempre que no haya otros factores influyendo, una persona seropositiva detectada precozmente, con un buen tratamiento y un estilo de vida razonablemente saludable (sin volverse ortoréxico) puede convivir hoy día con su VIH sin mayores complicaciones.
    Todos mis pacientes seropositivos me hablan siempre del miedo a ser rechazados. A enamorarse, implicarse emocionalmente y que, llegado el momento de hablar de su seropositividad, el otro salga corriendo. En estudios[4] que hemos realizado sobre qué partes de la vida se ven afectadas por el hecho de tener VIH, la de poder tener novio era la situación en la que más condicionados se sentían. Y en los talleres para recién diagnosticados que realizamos cada año, hablar de ser seropositivo con un candidato a novio era una de las mayores preocupaciones.
    De hecho, cada vez que trato en mi consulta un hombre seropositivo recién diagnosticado, entre los primeros temores que me expresa siempre está el de “y, ahora, ¿quién me va a querer?”. Para ellos, para que sean asertivos en la búsqueda del amor que todos merecemos y para los seronegativos que no queremos que un virus nos condicione el amor, he escrito este artículo.

    Dos historias serodiscordantes

    Serodiscordante es una pareja donde uno de los miembros es seropositivo mientras que el otro es seronegativo. Hay hombres gais que eligen a sus parejas conforme a su estatus serológico (si son seropositivos o no).
    Es una estrategia llamada “serosorting” y que, para muchos, tiene sus ventajas. Muchos gais seropositivos prefieren relacionarse exclusivamente con otros gais seropositivos porque “te ahorras explicaciones, el sexo es más relajado y me siento más comprendido”. De la misma manera, hay gais seronegativos que prefieren no tener una relación con un hombre seropositivo porque “no tengo que estar pendiente del preservativo ni afrontar mi miedo a infectarme”.Personalmente considero que el serosorting es una estrategia equivocada por tres razones principales:
    1. Tener o no tener VIH no dice absolutamente nada de lo buena o mala persona que seas. Ni de tu inteligencia, ni de tu capacidad para convivir, ni de lo cariñoso que eres (o no), ni de tu ternura ni de tu capacidad de comprensión. Como criterio de selección de posibles novios, es muy poco informativo. Sí, te ahorrará alguna que otra conversación y puede que algún proceso de adaptarte a una situación desconocida, pero esto (en todo caso) sólo duraría unas semanas y el amor (se supone) dura años. Para ahorrarte un trámite te vas a focalizar en los momentos iniciales de una relación cuando lo inteligente sería prestar atención a lo que hará que la relación funcione a largo plazo.
    2. Sigue siendo una estrategia discriminatoria. Gente discriminando a unos por tener VIH y gente discriminando a otros por no tenerlo… ¿cómo era aquello de “hay que valorar a las personas por lo que son”?¡Ah! (se me había olvidado) ¡que sólo se refería a cuando me discriminan a mí, no a cuando soy yo el que discrimina!
    3. El día que te enamores, no te enamorarás ni del VIH ni de su ausencia. Te enamorarás de ese hombre. Con todas las circunstancias de su vida.
    En ciudades como Barcelona, la prevalencia del VIH en gais es del 20%. Es decir, de cada 5 hombres que conozcas, 1 tendrá VIH. En lugares como Londres la cifra es aún mayor y probablemente, a no ser que se tomen medidas muy eficaces desde las administraciones para reducir la incidencia de nuevas infecciones, ésa será la tendencia en ciudades como la nuestra. Por esta razón, al igual que lo hemos comentado en ocasiones anteriores, ahora vuelvo a decirte que es muy probable que, si eres seronegativo, más tarde o más temprano por tu corazón pase algún hombre seropositivo.
    Así que imaginemos que te enamoras de alguien con un seroestatus[5] diferente al tuyo. ¿Qué te vendría bien saber? Veamos las dos posibilidades: que el seropositivo lo sea él o que lo seas tú.

    El hombre de mi vida es seropositivo

    Un buen día estáis tomando café y te lo dice. O estás en su casa, preguntas que qué es el bote éste de pastillas y él te contesta “son antirretrovirales, cariño” (él no comparte piso, así que son suyos y tú deduces que “entonces los toma él, lo que significa que es seropositivo”) y a ti te entra una especie de pánico que no sabes muy bien cómo controlar. Igual, cuando lo conociste ya sabías que era seropositivo pero no ha sido hasta que has empezado a darte cuenta de que lo miras mucho más de lo habitual y de que te mueres por que te llame, cuando empiezas a plantearte que sientes algunos miedos. Quizá te sientas intranquilo, quizá te preocupe la posibilidad de infectarte tú. Quizá sean otros tus temores…
    Habitualmente, los miedos que surgen ante una relación con un hombre seropositivo tienen que ver con a) que tú te infectes, b) que él se deteriore o c) sobre la clase de vida que él ha llevado.
    Que tú te infectes sólo podría darse si tuvieseis sexo anal desprotegido. El resto de prácticas sexuales no se consideran prácticas de riesgo[6]. Puedes recibir información en este sentido llamando a servicios como el 900ROSA (900 601 601) o acudiendo a alguna de las asociaciones que realizan la prueba rápida del VIH. Recibirás información veraz (y gratuita). Otro asunto que debes tener en cuenta es el de su carga viral. Si tu novio está en tratamiento con antirretrovirales y se mantiene indetectable[7] las probabilidades de que te infectes se consideran nulas. Soy consciente de que aún existe cierta controversia sobre este punto pero cada vez contamos con más evidencias de que un hombre seropositivo con carga viral indetectable es incapaz de infectar a otra persona. Esto no quiere decir que si el primer tipo que te cruzas por la noche te dice que está indetectable tú te lo creas y folles a pelo con él tan tranquilo. Lo que te estoy diciendo es que si mantienes una relación con un hombre y del que sabes que toma su medicación sistemáticamente y se mantiene indetectable (porque se cuida, sin más), podáis estar en la cama pensando en que os queréis y en que lo estáis pasando bien y no en obsesionaros con si el preservativo se ha movido o no. Que dejéis de usar preservativo es algo sobre lo que yo no puedo aconsejar (ni mucho menos) pero sí puedo animaros a que os informéis, a que habléis con otras parejas serodiscordantes y a que lo consultéis con su médico del VIH. Nunca tomes una decisión desinformado pero piensa que, si te informas, puede que veas las cosas menos negras de lo que las habías visto anteriormente… o en absoluto negras.
    Que él se deteriore y no quieras verlo sufrir me recuerda a la película Philadelphia… y las cosas ya han cambiado. Todo va a depender mucho de la edad del diagnóstico, de si el diagnóstico fue tardío o si fue precoz, de si existen otras patologías, o de si se ha producido afectación de órganos porque el diagnóstico fue tardío. En un buen escenario (diagnóstico precoz y tratamiento inmediato) las perspectivas son prácticamente tan buenas como las tuyas. Eso por un lado pero por otro: ¿estás enamorándote o eligiendo un caballo para comprar? Quizá sea un poco fuerte descartar a alguien porque “podría enfermar”.
    Aparte de que resulta vejatorio (que lo es) es estúpido porque nada te garantiza que tú, seronegativo, no vayas a sufrir un infarto o que no te enfermes gravemente en un futuro. Todos los seres humanos somos frágiles. Mañana podemos no estar aquí, y las probabilidades a priori no siempre se cumplen y, por si no lo sabes, muchos estudios demuestran que el amor nos alarga la vida (¿lo pillas?). La mejor manera de vencer tu miedo es hablar con tu novio, acompañarle de vez en cuando a su revisión, informarte, hablar con expertos, hablar con otras parejas serodiscordantes. Pero nunca huyendo. El miedo nunca se vence huyendo. Muy al contrario: el miedo, cuando se enfrenta, cada vez se hace más pequeño (y más… y más pequeño).
    Por último, no seas víctima de los mitos sobre el VIH. El VIH no equivale a promiscuidad. Nadie se ha infectado por ser promiscuo (¿acaso tú, que eres seronegativo, eres un santo?) Quien está infectado, lo está por mala suerte. Todos hemos tenido etapas de promiscuidad, todos hemos tenido prácticas de riesgo al menos en alguna ocasión (tú también… y lo sabes). Algunos las tuvimos en ciudades pequeñitas con poca prevalencia y la suerte nos acompañó. Otros no tuvieron esa suerte. Algunos se infectaron en una orgía y otros (muchísimos más de lo que tú te crees) se infectaron en una relación monógama con alguien de quien “nunca hubiese imaginado que tenía VIH”. Así es la vida: llena de matices, contradicciones y situaciones inesperadas. Ni tú lo sabes todo, ni él tampoco.
    Él tiene una infección crónica. Nada más. No le falta un pedazo de alma, ni capacidad para hacerte feliz. ¿Te gusta? ¿Lo deseas? ¿Lo pasas bien a su lado? ¿Te demuestra su afecto? ¿Os gusta hacer planes? Estáis enamorados y, tal y como está el patio, te aseguro que eres un hombre afortunado por haber encontrado el amor. Te contaré un pequeño secreto: los seres humanos vivimos por inercia y sólo nos cuestionamos las cosas cuando nos sucede una crisis. Para muchos gais, el VIH es esa crisis que supone un antes y un después, un darse cuenta de las cosas que -de verdad- merecen la pena en la vida. Te llevas un hombre que se ha puesto la cabeza sobre los hombros y que conoce lo que -de verdad- merece la pena y lo que no. ¿Ves? Tienes suerte. Disfrútalo.
    Cielo… soy seropositivo
    A veces la vida nos exige esfuerzos que nos desgastan. Hablar de que uno es seropositivo y, además, hacerlo como si los demás te tuviesen que dar su aprobación, te puede quemar rápidamente. Muchos gais seropositivos que conozco prefieren no profundizar en ninguna relación antes que verse expuestos a la posibilidad de ser rechazados. En la consulta, como antes comenté, hablar del seroestatus con un candidato a novio es uno de los temas abordados más frecuentemente así que –dada su relevancia- te voy a dar algunos consejillos sobre cómo afrontar esta cuestión en mejores condiciones. Igualmente, si vives en Barcelona[8], recuerda que en Gais Positius me tienes a tu disposición para trabajar estos temas así como también puedes encontrar un apoyo fantástico en los compañeros de BCN Checkpoint y en los de Stop Sida[9].
    Como en el resto de cosas de la vida, no te lo juegues todo a una sola carta. No esperes a que tengáis una relación más o menos en ciernes para sacar la conversación del VIH. Es preferible que hables del tema con él durante el café que compartís en la terraza de un bar para conoceros. Di que has estado en un taller sobre sexo más seguro, habla de lo guapo que es el modelo de la campaña de la prueba rápida de tal sitio o comenta alguna noticia sobre el tema.
    En cualquiera de los locales del ambiente encontrarás campañas sobre el VIH, utiliza el cartel como excusa para iniciar el tema y sondéalo a través de su conversación sobre el VIH. ¿Le da pánico? ¿Está bien informado? ¿Qué opinión tiene de las personas seropositivas? ¿Tiene algún amigo seropositivo? Evalúa si es un hombre que puede necesitar algo de información y nada más o si es un serofóbico de los que es mejor no toparse con ellos. Igual lo notas tenso y evasivo porque él mismo es seropositivo y también le pone nervioso hablar del tema con un desconocido.
    Igual te dice abiertamente que es seropositivo o te pregunta directamente si tú lo eres. Igual te sale con que, para él, el VIH es un tema absolutamente secundario. Es imposible saber qué respuesta dará pero siempre será mejor sondear que hacerte una idea equivocada (y basada en tus temores).
    A la hora de tener sexo con él, ten muy claro qué es una relación de riesgo y qué no. Sé asertivo y estate seguro. Muchos hombres me comentan que les da pavor sentirse mal ante la posibilidad de infectar a otros y eso les retrae de tener relaciones. Si tú tienes claro que solamente mediante la penetración sin preservativo puede producirse una infección y te mantienes firme en esa seguridad (por más que el otro venga con dudas) verás que te resulta mucho más fácil entablar relaciones satisfactorias. La incertidumbre afecta mucho a la calidad de nuestras relaciones (las sexuales y las sentimentales).
    Decirle que eres seropositivo debería ser algo pertinente. Tu seroestatus es algo que pertenece a tu intimidad. La LOPD (Ley Orgánica de Protección de Datos) dice que el seroestatus es un dato del nivel más alto de protección, así que imagínate. Pero no sólo es algo que tenga que ver con tu intimidad, es algo que define quiénes son merecedores de conocer que eres seropositivo (y quiénes no). Hay quien lo comenta sin mayor trascendencia con propios y extraños. Hay quien lo dice solamente a relaciones muy estrechas. Si sólo quieres que lo sepan tus familiares, amigos íntimos y tu novio, entonces sólo será pertinente decirlo cuando él se esté convirtiendo en alguien realmente especial en tu vida, cuando la cosa pinte seria: cuando él haya mostrado interés por ti y tú tengas claro que él puede ser alguien importante en tu vida.
    Recuerda que no es una confesión. No estás revelando algo terrible de lo que dependerá vuestro futuro, ni un defecto tuyo… ni él es juez de tu vida. Estás compartiendo con él un dato que tiene que ver con una circunstancia de tu salud. Algo que se dice cuando toca y de lo que él no puede acusarte de haberlo escondido hasta entonces. Si lo has sondeado previamente y has sido capaz de elegir alguien con la cabeza en su sitio, que tú le hables de tu seropositividad no debería ser un problema.
    Recuerda que, a veces, todos necesitamos un mentor. Si tú no naciste seropositivo quiere decir que hubo un momento en el que fuiste seronegativo y el VIH también te produjo temor. Recuerda que, en aquellos momentos, si tu novio te hubiese dicho que era seropositivo, aunque no hubieses salido corriendo, hubieses agradecido mucho que él te tomase de la mano y te explicase con ternura los detalles que te preocupaban. Y que te hubiese dejado tiempo para detectar tus miedos y afrontarlos. Sé para tu novio actual lo que hubieses querido para ti. En el peor de los casos, al menos te sentirás bien contigo mismo. En el mejor de los casos, habrá servido para abrir un canal de sinceridad y comunicación entre vosotros que –difícilmente- se cerrará en el futuro.
    Si sale mal y te rechaza por ser seropositivo, tenlo claro: él se lo pierde. No necesitas un serófobo en tu vida. A menudo les pregunto a mis pacientes: “¿serías comprensivo con un homófobo?” y todos me contestan “¡No!, ¡Jamás!: porque él es un tío que no se ha tomado la molestia de informarse y que me critica sin conocerme siquiera”. A lo cual yo les pregunto “¿y porqué eres comprensivo con un serófobo que no se ha tomado la molestia de informarse y que te critica sin conocerte siquiera?”.
    La respuesta está clara: porque tú no has superado tu propia serofobia internalizada. Porque aún hay conflictos en tu interior en torno al VIH. Se pueden trabajar, se pueden vencer, se pueden superar. Y se puede ser más feliz. Te animo a que lo intentes (si éste es tu caso).
    Unos y otros, todos merecemos encontrar el amor incondicional. Que el VIH no suponga una condición –ni a favor ni en contra- para que seas feliz con tu novio. Preocuparos de encontrar un rincón especial, de llenar el álbum de vuestra vida de recuerdos especiales, de encontrar vuestro proyecto de vida común. Preocuparos de las cosas que verdaderamente importan. No dejes que un virus diminuto se convierta en una montaña infranqueable. Tú eres más listo y tienes mejor corazón que todo eso. ¿O no?
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    [1] Este artículo está dedicado a todos mis pacientes, compañeros, amigos, amantes y amores seropositivos. Porque estamos hartos de que -aún algunos- piensen que esto es algo del tipo “ellos - nosotros”.
    [2] “Serofobia”artículo publicado en el mes de junio de 2011 en esta misma revista.
    [3] Por eso hablamos continuamente de la importancia de hacerse la prueba del VIH con periodicidad.
    [4] “Cuestionario sobre afectación del vih en la vida cotidiana”, evaluación realizada con usuarios y socios de Gais Positius.
    [5] El seroestatus puede ser seropositivo o seronegativo. Se refiere a si una persona tiene (o no) anticuerpos del vih
    [6] No, el sexo oral tampoco. La probabilidad de infectarte por medio de una eyaculación suya en tu boca es del 0.05% lo cual se considera riesgo bajo. Si él está indetectable el riesgo se reduce aún más. Naturalmente, eso depende de que no tengas dañadas las mucosas de tu boca (heridas, otras ITS).
    [7] Es decir, con menos de 50 copias de virus por ml3 de sangre.
    [8] Si no vives en esta ciudad, puedes informarte sobre asociaciones y servicios en el resto de ciudades del estado llamando al 900ROSA (900 601 601).
    [9] Existen muchas más asociaciones y/o servicios LGTB y sobre VIH pero que se dediquen exclusivamente a informar sobre VIH a gais (seropositivos y seronegativos), tienes estas tres. Stop Sida trabajan muy bien la prevención de la infección por VIH (también informan online), en BCN Checkpoint, además de un impresionante servicio de prueba rápida (de VIH y otras ITS), puedes recibir una información completísima sobre tratamientos antirretrovirales. En Gais Positius, además de la prueba rápida, ofrecemos atención psicológica individual, sesiones grupales y talleres. En las tres organizaciones los servicios son gratuitos por completo. Agradezco enormemente a la revista Gay Barcelona la publicidad que, por medio de estas líneas, me permite hacer de estos servicios.
    Fuente: Cáscara Amarga.

    SI ES INDETECTABLE ES INTRANSMISIBLE...Y PUNTO.

    Gabriel J. Martín es psicólogo especializado en VIH, Psicología Gay y colaborador de Cáscara amarga.

    antivirales vihpareja gay vihHoy me voy a dar un gusto. Porque me lo merezco. Desde 2008, con la Declaración de Suiza, se venía hablando de que una persona seropositiva, en tratamiento farmacológico y con carga viral indetectable, que no haya tenido ninguna ITS en los últimos 6 meses, no puede transmitir el VIH a su pareja sexual incluso si mantienen relaciones sexuales desprotegidas.
    Sin embargo, en los años posteriores a esa declaración, fueron muchos los que se posicionaron en contra de la veracidad de esa afirmación y seguían manteniendo que el VIH se podía transmitir, que la concentración de virus en el semen es diferente de la concentración en sangre... y, además, algunos incluso argumentaban cosas tan paternalistas como "es que, si decimos que en esas condiciones ya no se transmite, la gente dejará de usar preservativo" (ergo: "la gente es tonta y, por eso, nosotros tenemos que cuidar de ella").
    A raíz de que Science publicase su "Breakthrough of the year" en 2011 (Science 2011)yo pensé que los reticentes se darían por vencidos ante el peso de la evidencia científica: la revista Science consideraba que el hallazgo científico más importate de todo 2011 había sido la constatación empírica e incontestable de que una persona indetectable no puede transmitir el VIH. Pero no, algunos aún seguían dando la brasa. Y no se trataba de personas seropositivas que aún sintiesen ese miedo de poder ser un "foco de infección" que tantas veces me cuentan en consulta. No, no, no, se trataba de autoridades sanitarias y del personal de algunas ONG... incluso hasta hubo quien conspiró intentando que el presidente de la asociación de seropositivos para la que trabajo me llamase la atención porque yo "animaba a mis pacientes a no usar condón" (¡qué fuerte!, como si los psicólogos fuésemos los padres de nuestros pacientes en lugar de compañeros en el proceso de toma de decisiones... ¡qué falta de profesionalidad!). Menos mal que el presi es un tipo serio y sabe que mi trabajo consiste en explorar con los pacientes sus propias alternativas y evaluar todos los escenarios que el paciente se plantea... y no en hacer de su niñera.
    Por todos los que están hartos de pasar miedo al rechazo y al estigma. 
    Hoy me voy a dar el gusto de hablar de lo que se ha dicho en la CROI de Boston hace apenas una semana. Pero no me lo voy a dar por mí ni por aquellos a los que hago referencia, lo voy a hacer por los cientos (casi mil) hombres seropositivos a los que llevo atendidos a lo largo de estos años. Por sus novios. Por sus amigos, por sus padres y familiares. Por todos los que me escribís para decirme que habéis leído y llorado con Cielo, soy seropositivo. Por los que os váis a diagnosticar en el futuro. Por todos los que están hartos de pasar miedo al rechazo y al estigma. Hoy me voy a dar el gusto de explicar porqué un hombre seropositivo indetectable no puede transmitir el VIH.
    Sé asertivo, cielo
    En consulta, cuando trabajamos cómo comentar el estatus serológico con un candidato a novio, es normal que aparezca el miedo al rechazo y una cierta tendencia a casi implorar no ser abandonado. Yo, entonces, les suelto un speech que tengo muy aprendido de tantas veces como lo he repetido en sesiones individuales y talleres:
    -"Verás, tú no tienes que implorarle que no te abandone. No existe ninguna razón por la que ningún ser humano deba arrastrarse pidiendo la aprobación del otro o que te ponga el "sello de calidad" y, sobre todo, tú no tienes que explicarle esto de la indetectabilidad para "convencerle de que no te deje" sino que es bueno que se lo plantees como que, en todo caso, compartes una información con él por su propio interés".
    Tú no tienes que explicarle esto de la indetectabilidad para convencerle de que no te deje. 
    Suelo decir que, cuando llegue el momento, si el candidato a novio comienza con reproches o con el discursito de "eso me lo dices porque quieres convencerme", le contestéis algo así como:
    -"Mira... esto te lo voy a decir muy clarito y quiero que sepas que te lo digo por tu bien. Vivimos en una ciudad con una prevalencia del 20% de hombres seropositivos dentro de la comunidad gay. Igual soy yo el que te abandona mañana porque no me gusta como follas. Pero tú, debido a esa prevalencia, forzosamente... seguro... o sí o sí, te vas a encontrar con otro hombre seropositivo en tu vida más tarde o más temprano. Y quizá te enamores hasta las trancas. Y, como no me has querido creer cuando te lo he explicado, seguirás teniendo miedo. Y no podrás ser feliz a su lado por culpa de tu ignorancia y de tu desconfianza. El que tú sepas que un hombre seropositivo indetectable no puede transmitir el VIH no es algo que me beneficia a mí, es algo que tú necesitas saber para tu vida. Da igual que yo mañana no esté. El VIH sí seguirá estando a tu alrededor aunque tú no quieras verlo. En novios, en amantes, en amigos. Volverá a aparecer en tu vida y mejor para ti que estés bien informado".
    Y, entonces, chasqueas los dedos como las negras de las películas y te vas sin mirarle a la cara. Punto, set y partido, amor.
    ¿Cómo es posible que no se transmita?
    tabla transmisión VIH
    Lo primero que te dicen algunos es que (y de ahí la foto de portada) "el riesgo no desaparece: se reduce en un 96% pero, todavía, queda un 4% de probabilidad". ¿Sí? Pues no. Te explico. En este enlace sobre Protocolo PPE tienes un documento hecho por un panel de expertos sobre VIH. El documento es de 2007 pero sigue siendo útil. Si vas a la tabla que he entresacado en esta ilustración, encontrarás una valoración del riesgo de transmisión del VIH en dependencia de la persona fuente y del tipo de práctica (de paso te comento que, como ves, tragarte el semen se considera una práctica de bajo riesgo incluso si él es seropositivo). Sirve para valorar si merece la pena, o no, administrar la profilaxis postexposición.
    La única práctica que se considera de riesgo es la recepción anal con eyaculación por parte de una fuente seropositiva.
    En esa tabla puedes comprobar que la única práctica que se considera de riesgo es la recepción anal con eyaculación por parte de una fuente seropositiva (hablando en plata, maricón: que se te corra dentro un hombre seropositivo que no se medica). Si te fijas, el riesgo se evalúa entre un 0,8 y un 3% ¿lo has visto? ok, pues ¡¡¡ese es el porcentaje que se reduce en un 96%!!! Así, si reducimos esas cifras a su 4%, nos queda que la probabilidad de infectarte si tu novio seropositivo indetectable se te corre dentro oscila entre un 0,032 y un 0,12%... riesgo que -en esa misma tabla- puedes ver que se en encuentra un intervalo muy próximo a lo que se considera riesgo mínimo. Y ésta es la explicación. El tratamiento hace que el virus se quede en los reservorios de tu novio seropositivo y que, al no estar apenas presente en su semen, no pueda transmitírtelo.
    ¿Puedo follar a pelo con desconocidos que me dicen que están indetectables?
    ¿Ese señor con barba que te ha dicho que va a ir a tu casa vestido de rojo es Santa Claus... o un oso al que le gustan los kimonos? Chato, no me seas lerdo. Que tengas la constatación de que un hombre está indetectable y que ello te anime a tomar la decisión de no usar preservativo debería ser algo que dependa de un poco más de información que la que un desconocido te quiera proporcionar un sábado a las 3 de la mañana en la sauna. Tú haces siempre tus valoraciones y tú decides qué (y qué no) pero de lo que yo te estoy hablando es de que, si tu novio es seropositivo, sabes que se medica (porque hoy es mucho más ventajoso medicarse que no hacerlo) y que está indetectable porque has ido con él al médico y manejas toda la información, puedes tomar la decisión de no usar condón en vuestras relaciones sexuales incluso si él eyacula dentro de ti. Ahora, sobre si te puedes creer las palabras de alguien que has conocido hace un cuarto de hora, ¿qué quieres que te diga? es como creerte que, de verdad, sera "sólo la puntita".
    De 2.000 polvos, 0 infecciones (por poner un ejemplo)
    pareja gay vihTenemos casuística muy interesante sobre la no transmisibilidad y he elegido tres muestras para concluir este artículo. El primer estudio fue uno que llevó a cabo el doctor Jorge del Romero en Madrid (Centro Sandoval) y se publicó en 2010. Compararon parejas serodicordantes heterosexuales. En un grupo, el positivo de la pareja no se medicaba y usaban preservativo en sus relaciones. En el otro grupo, que querían tener hijos, el positivo se medicaba y no usaban condón (repito: ¡querían tener hijos!). Los del grupo con-condón contabilizaron 1.500 coitos con resultado de una infección por rotura/mal uso del preservativo. El grupo de los sin-condón contabilizaron 2000 coitos y hubo ¡0 infecciones! (y un chorro de bebés). El titular del periódico no tenía precio: Los antivirales protegen aún mejor contra el VIH que los preservativos.
    El segundo trabajo al que quiero aludir es al propio estudio que llevó a Science a concluir que este asunto era el hallazgo científico más importante de 2011, el HPTN 052donde se llevó a cabo el seguimiento de 1.750 parejas serodiscordantes durante 6 años y medio, con participantes de 23 hospitales de países de los cinco continentes y que resultó en la conclusión de la que ya hemos hablado: indetectable = intransmisible.
    Desarrollar fobia al sexo desprotegido es normal después del shock del diagnóstico del VIH.
    Finalizaré con el resultado presentado en la CROI de este mismo año y del que hablaba al principio de este artículo (Estudio Partner) conducido con una cohorte de 1.110 parejas entre las cuales había un 40% de parejas gais participantes y que demuestra lo que ya sabemos: un hombre seropositivo con carga viral indetectable NO transmite el VIH a su pareja sexual aunque no usen preservativos. Se contabilizaron 16.400 coitos con cero infecciones (bueno, sí hubo alguna infección, pero resultó que el VIH no era del novio sino de otro que no se medicaba... esto de los cuernos también se explica en el estudio). Puedes leer en la noticia que "La doctora Alison Rodger, investigadora principal del estudio, llegó a cifrar en cero la probabilidad de transmisión sexual del VIH en parejas serodiscordantes".
    Si con esto sigues sin tener suficiente tranquilidad de cara a tus relaciones sexuales, no te preocupes: desarrollar fobia al sexo desprotegido es normal después del shock del diagnóstico.
    Por otro lado, varias décadas de mensajes culpabilizadores hacia el hombre seropositivo haciéndole responsable de la salud sexual de sus parejas (como si sus parejas estuvieran incapacitadas para tomar decisiones) hace que muchos de vosotros sintáis pánico ante la idea de plantear sexo sin preservativo. Podemos trabajarlo en consulta si te apetece pero, de momento, me basta con que empieces a manejar esta información. Hay algo que repito a menudo en consulta: "los psicólogos somos científicos y, los científicos, no discutimos sobre ideologías sino que debatimos sobre evidencias y, en este caso, la evidencia está muy, muy, muy clara: si estas indetectable, no puedes transmitir tu VIH". Piensa en cosas mejores (como, por ejemplo, de qué lo vas a untar antes de comértelo) y no en tener miedo de infectar a tu novio. Un beso muy fuerte y quiérete mucho, maricón.
    Fuente: Cáscara amarga.

    QUÉ PASARÍA SI TE DIJESEN: "NO TIENES NADA QUE TEMER".


    Adhara ofrece un servicio de información a parejas serodiscordantes o serodiferentes,  donde uno es VIH+ y el otro no, y soy uno de sus educadores. Me llamo Victor y trabajo actualmente integrado en las unidades de gestión clínica de enfermedades infecciosas de los Hospitales Universitarios Virgen Macarena y Virgen del Rocío en Sevilla ofreciendo información, apoyo psicosocial y acompañamiento a los pacientes que viven con VIH.
    En él principalmente lo que se ofrece es información veraz para el manejo de sus miedos e inquietudes, para que conozcan si sus prácticas sexuales son o no de riesgo y superar la posible barrera que supone estar desinformado en la convivencia con una persona VIH+. Y es que en realidad una historia de amor de una pareja serodiscordante no es tan diferente como nos pensamos.
    De los principales obstáculos a los que se enfrenta una persona que vive con  VIH son el rechazo y la percepción errónea de que no podrá tener pareja a no ser que tenga su misma condición o seroestatus. Sus principales dilemas son “¿Quién me va a querer con esto?, ¿Cómo lo cuento?, ¿Cuándo?…” Y una vez que ha dado el gran paso de contarlo, muestra de que apuesta por una relación estable, recibir apoyo e información en pareja es clave para que el miedo no sea motivo de ser rechazado. Y para eso las ONGs que nos dedicamos a la atención de las personas que viven con VIH somos de gran ayuda para ofrecer herramientas que permitan a los afectados tener las mismas esperanzas de felicidad en pareja que el resto de la población.  La información es fundamental para bajar el umbral del miedo y poder llevar una vida en pareja como cualquier otra.
    Estudios a nivel internacional afirman que si se está en tratamiento antirretroviral estable y mantiene una carga viral indetectable constante (tiene una correcta toma de su medicación y lleva formalmente su seguimiento médico), la posibilidad de que ocurra la transmisión es en la práctica nula, incluso si se han tenido relaciones sexuales vaginales o anales sin preservativo.A esta afirmación ha llegado el Estudio Partner presentado en el CROI (la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas) celebrada en Boston (EEUU) en el 2014 y actualizado en  el 2016.  “La doctora Alison Rodger, investigadora principal del estudio, llegó a cifrar en cero la probabilidad de transmisión sexual del VIH en parejas serodiscordantes”. Este estudio  confirma la potente eficacia del tratamiento como prevención, donde 888 parejas tras haber registrado más de 58.000 relaciones sexuales con penetración sin usar preservativo no se ha registrado ningún caso de transmisión dentro de las parejas serodiscordantes. Y éste no es el único estudio, anteriormente en el HPTN 052 (2011) se llevó el seguimiento de 1.750 parejas serodiscordantes durante 6 años y medio y se llegó a la conclusión de: indetectable = intransmisible.
    La indetectabilidad se consigue normalmente transcurrido los tres primeros meses desde el inicio del tratamiento, considerando la no transmisibilidad del VIH pasados los seis meses.Los protocolos de inicio del tratamiento han cambiado, actualmente pasan pocos días desde que se  diagnostica el VIH para empezar la medicación, por lo que una persona que sabe que tiene VIH y está en seguimiento médico dura aproximadamente menos de seis meses con posibilidades de transmitir la infección si no usa protección. Esto es un gran avance para la salud pública y para la tranquilidad de las parejas serodiscordantes, las cuales con esta información valoran actualmente si quieren o no usar protección en sus relaciones sexuales.
    En estas intervenciones de pareja gestionar los miedos es importante, verbalizarlos, compartirlos y normalizarlos desde la perspectiva de que sin información o una información desactualizada es normal entrar en fase de shock cuando tu nueva pareja sentimental te desvela algo tan íntimo como que es portador del VIH. Los avances científicos no han ido de la mano con las campañas de información social, quedándose éstas posiblemente en el impacto mediático de los años 80 y 90, y éste es el inicio de la intervención en pareja.
    Principalmente  el mayor obstáculo en una pareja serodiscordante que tiene claro el inicio de su andadura son los miedos a infectar o ser infectado. Tener referencias de otras parejas con más recorrido es de gran ayuda. Tras más de cuarenta parejas serodiscordantes atendidas, en Adhara podemos decir que esta información hace un efecto totalmente tranquilizador ya que proporciona seguridad y normaliza la relación y convivencia en pareja.
    Por otro lado, gracias a los actuales tratamientos la esperanza de vida se iguala cada vez más a la población sin VIH y junto a que hoy en día con un buen seguimiento médico los hijos nacen sin el virus, los sueños de tener una familia no condicionada por el VIH son totalmente reales.
    El VIH no es ningún obstáculo para poder tener una vida en pareja normalizadapero sí la serofobia por la actual y generalizada desinformación de la población en general. Gracias a los avances en los tratamientos una persona que vive con VIH puede tener esperanza, retos y propósitos de vida; pero siempre y cuando apueste por sus proyectos de vida especialmente en el amor y maneje con habilidades sociales la desinformación del resto de la población y su serofobia injustificada. Ésta es la principal enfermedad que alimenta que sea totalmente invisible fuera, imperceptible y sin ningunas referencias, creando la falsa percepción de que incluso el VIH parece que no existe.
    Y es que una relación sentimental serodiscordante no es tan diferente. 
    Indectectable = Intransmisible
    Víctor Baceiredo, Educador en salud de Adhara
    Enlaces de interés:
     Fuente: Adhara Sevilla.