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martes, 24 de noviembre de 2020

¿Qué opinan las mujeres sobre la medicación inyectable de acción prolongada para la prevención y el tratamiento del VIH?

 Dos recientes estudios –cuyos resultados han sido publicados en el Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes y AIDS and Behavior– han analizado las opiniones que tienen las mujeres sobre el uso de los  medicamentos inyectables de acción prolongada. En uno de ellos se evaluó la percepción de mujeres sin el VIH sobre el uso preventivo de esta medicación  mientras que en el otro se exploró la opinión de mujeres con el VIH sobre su utilización en el tratamiento del VIH.

Actualmente, tanto en la prevención como en el tratamiento del VIH, se utiliza mayoritariamente la vía oral para la administración de los medicamentos. Esto supone compartir las mismas barreras para mantener una buena adherencia al tratamiento tanto para quienes los toman como prevención frente a VIH como para quienes los reciben como tratamiento de la infección. Estos problemas se verían aliviados gracias a los medicamentos inyectables de acción prolongada.

El medicamento inyectable para la prevención del VIH (cabotegravir) todavía se encuentran en la fase III de su desarrollo, pero se sabe que se podrá administrar cada dos meses. Por su parte, los medicamentos inyectables de acción prolongada para el tratamiento del VIH (cabotegravir y rilpvirina –Vocabria® y Rekambys®–) –que están ya autorizados en Canadá y se encuentran en proceso regulatorio en Europa y EE UU– se podrán administrar mensual o bimestralmente (véanse La Noticia del Día 19/10/20 y 26/05/20).

Para indagar sobre la percepción de las mujeres sobre los facilitadores y las barreras de los medicamentos inyectables de acción prolongada en la prevención (PrEP) y el tratamiento del VIH (TAR), se analizaron los datos las participantes del Estudio Interagencias sobre VIH en Mujeres (WIHS, en sus siglas en inglés), una cohorte prospectiva iniciada en 1993 para examinar el impacto del VIH en las mujeres. WIHS es la cohorte más grande de mujeres estadounidenses con el VIH o en riesgo de adquirirlo. Las mujeres incluidas en la cohorte tienen una visita de seguimiento cada seis meses donde responden a una entrevista en profundidad, se les realiza un examen clínico y pruebas de laboratorio. Los investigadores recopilaron datos cualitativos de las entrevistas en profundidad entre 2017 y 2018 en las que ambos grupos de mujeres expresaron la percepción que tenían de los medicamentos inyectables como PrEP en el caso de las seronegativas y como TAR en el caso de las seropositivas.

Para poder para participar en el estudio, las mujeres sin el VIH tenían que tener antecedentes de infecciones de transmisión sexual (ITS) o presentar alguna característica de riesgo de contraer el VIH, como el uso de drogas inyectables o haber ejercido el trabajo sexual.

En el estudio de la PrEP participaron 30 mujeres sin el VIH, cuya mediana de edad era de 51 años. En el estudio sobre la percepción de las mujeres con el VIH sobre los medicamentos inyectables como TAR, el número de mujeres ascendía a 59 y tenían una mediana de edad de 53 años. En ambos grupos, tres cuartas partes eran negras, solo un tercio no superaba la educación secundaria y casi el 60% contaba con pocos ingresos. En el grupo de mujeres sin el VIH, el 57% indicó contar con información sobre la PrEP. Por otro lado, el 56% de sus compañeras con el VIH expresaron que preferían tomar la medicación inyectable en lugar de píldoras diarias

Por lo que respecta a las barreras para el uso de medicamentos inyectables como PrEP, entre las participantes sin el VIH se identificó el no percibirse en riesgo de VIH, el ser mayor o el tener pocas parejas sexuales.  Cuando se les pidió que eligieran una pauta, el 55% declaró que optaría por la PrEP inyectable frente a un 10% que se decantó por la PrEP oral y un tercio que rechazó la idea de tomar la PrEP, independientemente de la formulación.

La desconfianza médica fue una barrera importante para ambos grupos de mujeres. Muchas manifestaron su temor con respecto a la seguridad y eficacia de la PrEP inyectable y el TAR. Además, hubo preocupaciones adicionales por el hecho que la PrEP y el TAR dejasen de funcionar o, lo que es peor, de que dieran lugar a problemas médicos en el futuro.

La principal barrera identificada en el grupo de mujeres con el VIH era su satisfacción con el TAR que estraban tomando y se mostraban reacias a dejar de tomar un régimen que estaba funcionando bien.

Las mujeres de ambos estudios expresaron su preocupación por los posibles efectos secundarios. Esto se relaciona principalmente con el dolor potencial que puede experimentarse tras recibir la inyección en el lugar de la inyección (nalgas) y el miedo a las agujas. Alrededor de una cuarta parte de ambos grupos manifestaron preferir el brazo el estómago para recibir la inyección. Además, las participantes expresaron su preocupación por la duración de los efectos secundarios al tratarse de una formulación de liberación prolongada.

Algunas mujeres se plantearon la posibilidad de si la PrEP inyectable podría afectar al bebe durante el embarazo. Otra cuestión que reflejaron algunas mujeres que habían consumido o aún era usuaria de drogas inyectables era si la profilaxis podría provocar una recaída.

Otra de las barreras que se repitió en ambos grupos, sobre todo en aquellas mujeres que vivían en ciudades con una red de transporte público limitada, fue la necesidad de acudir con mayor frecuencia a los hospitales. La posibilidad de que pudieran recibir las inyecciones en las farmacias locales no fue una solución suficiente para eliminar esta barrera, ya que muchas mujeres comentaron que preferirían recibirlas en su centro hospitalario por motivos de confidencialidad y para manejar cualquier efecto secundario asociado a la medicación.

Los facilitadores del uso de medicamentos inyectables también fueron similares en ambos grupos. La mayoría de las participantes pensaban que los medicamentos inyectables eran más efectivos que los fármacos orales porque los primeros van directamente al torrente sanguíneo. El no tener que preocuparse por sI te has tomado o no la medicación, las restricciones alimentarias  o dejarse olvidada la medicación en casa en un viaje fueron algunos de los motivos que convencían a las mujeres para optar por esta vía de administración.

Sin embargo, el mayor beneficio que percibían las mujeres de ambos grupos era la confidencialidad que les aportaba el recibir medicamentos inyectables. Las participantes de ambos grupos manifestaban temor de que otras personas vieran sus pastillas y que estas delatasen su estado serológico al VIH (aunque no lo tuviese) o de que alguien pudiera pensar que estaban manteniendo conductas de riesgo y que por eso tenían que tomar la medicación. Las mujeres con el VIH añadieron también que la vía inyectable les permitía reducir el estrés de tener que recordar diariamente su condición al no tener que tomar una pastilla diaria y la fatiga de tener que tomarla cada día para mantener la carga viral indetectable.

En sus conclusiones, los investigadores señalan que, aunque se hallaron diferencias de opinión en ambos grupos sobre los medicamentos inyectables, se puede observar una concordancia en la percepción lo que indica que la implementación de los medicamentos inyectables estaría sujeta a barreras y facilitadores similares tanto en mujeres con el VIH como en mujeres seronegativas.

Fuente: AIDS (gTt-VIH)
Referencias: Philbin MM et al. Interest in Long-Acting Injectable Pre-exposure Prophylaxis (LAI PrEP) Among Women in the Women’s Interagency HIV Study (WIHS): A Qualitative Study Across Six Cities in the United States. AIDS and Behavior, online ahead of print, 10 September 2020.

Philbin MM et al. A multi-site study of women living with HIV's perceived barriers to, and interest in, long-acting injectable anti-retroviral therapy. Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes, 84: 263-270, 2020.

viernes, 6 de noviembre de 2020

Línea 900 de atención VIH.

 ¿ #EnTuCasaOenLaMía ? Si has tenido una práctica de riesgo y quieres saber tu estado serológico llama al servicio de atención del autotest del #VIH: 900 822 833 (gratuíto)

Durante la #Covid19 puedes cuidar de tu salud sexual desde casa. No estás sol@, #estamoscontigo.

Fuente:

https://cesida.org/proyectos/autotest-del-vih/

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Canal de Youtube de Infosida.

 En este canal encontrarás vídeos explicativos para despejar las dudas que puedas tener sobre la infección por VIH.

https://www.youtube.com/channel/UC548YUzT_v-Jyhd9YN6tBKg

Fuete: Infosida.

viernes, 26 de abril de 2019

Argumentos y conclusiones del Comité de Bioética a favor de acordar la financiación pública de los tratamientos que previenen que una persona adquiera el VIH mediante una relación sexual de riesgo.

 Se refiere el organismo a la conocida como profilaxis pre-exposición (PrEP en sus siglas inglesas, PPrE en español), que consiste en tomar un antiviral de manera permanente, con lo que el individuo queda protegido si tiene un episodio de infección por el VIH. Al estar ya los fármacos en su sangre, se desharían del patógeno antes de que este llegara a asentase en los glóbulos blancos. 

Aquí puedes leerlo: http://assets.comitedebioetica.es/files/documentacion/es/Informe_PrEP.pdf

En el siguiente enlace puedes leer los resultados del Estudio PROUD, los cuales consagran el descubrimiento de este proceso de prevención (enlace en inglés):

https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(15)00056-2/fulltext

Un estudio científico demuestra la necesidad de incluir la profilaxis preexposición entre las medidas preventivas del virus responsable del Sida también en España.

Tres cuartas partes de las transmisiones del VIH (el virus responsable del Sida) que se diagnosticaron a gais y mujeres transexuales en el madrileño Centro Sanitario Sandoval entre 2014 y 2016 se hubieran evitado a través de una pastilla que previene la infección (profilaxis preexposición, o PrEP, por sus siglas en inglés), si esta hubiese estado disponible de manera generalizada en España. Sandoval se considera un referente en el manejo del VIH y otras infecciones de transmisión sexual porque atiende desde hace un siglo a los afectados sin pedirles papeles, por lo que acumulan muchos casos de grupos especialmente vulnerables (en el caso del VIH, gais, transexuales, personas dedicadas a la prostitución y extranjeros sin cartilla sanitaria). El estudio ha sido elaborado por facultativos e investigadores del mismo centro, la Universidad Complutense, el Instituto de Salud Carlos III y el Hospital Clínico San Carlos, y publicado en laRevista Clínica Española. “Los resultados confirman la necesidad de impulsar programas preventivos combinados frente al VIH que integren todas las medidas posibles incluyendo la PrEP”, concluyen sus autores.
La PrEP es un método de prevención del VIH que consiste en tomar diariamente una pastilla que contiene dos antirretrovirales y que se utiliza también en el tratamiento de las personas que tienen el virus. Su altísima eficacia, con tasas de protección equiparables e incluso superiores a los preservativos, ha sido demostrada científicamente con creces en años recientes. Tanto es así, que la PrEP ha sido recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y ha sido implementada por las autoridades sanitarias de muchos países, entre ellos, Estados Unidos, en 2012, y Francia, donde se dispensa de forma gratuita desde 2016. Mientras se calcula que unas 450.000 personas en el mundo se benefician ya de la PrEP, en España el Ministerio de Sanidad todavía no ha aprobado este protocolo, pese a las reiteradas peticiones del mundo científico y asociativo, aunque sí se ha indicado en algunos ensayos o a personas con un elevado riesgo de infección, como parejas fijas de personas con el VIH.El medicamento preventivo del VIH.

“Lo que queríamos saber es en qué medida la PrEP, de haberse implementado en nuestro país, nos hubiera ahorrado nuevos diagnósticos de VIH”, explica Oskar Ayerdi, médico de infecciosas en el centro Sandoval y autor principal del estudio. Los investigadores observaron que, de los 856 nuevos casos de infección por el VIH detectados entre el 1 de enero de 2014 y el 31 de diciembre de 2016 en esta clínica de referencia, 231 tenían documentada una serología negativa previa con fecha posterior al 1 de enero de 2014 (entre ellos, 224 hombres que tienen sexo con hombres y cuatro mujeres transexuales).
De ellos, se analizaron aquellos casos que hubieran sido candidatos para la PrEP según la guía elaborada por el Grupo de Estudio sobre el Sida (Gesida) en 2016. Más allá de no tener VIH antes de empezar a tomarla, los aspirantes tienen que pertenecer a un grupo en el que existe una alta incidencia del virus, haber tenido relaciones sexuales no protegidas con más de dos personas en los últimos seis meses y, en el mismo período, cumplir con al menos uno de estos criterios: haber sido diagnosticados de una o más infecciones de transmisión sexual (como sífilis, gonorrea, clamidiasis o hepatitis), haber recibido un tratamiento postexposición (es decir, haber tomado antirretrovirales durante un mes, después de haber corrido un riesgo probable de contagio), o haber utilizado drogas durante las relaciones sexuales.
Tras haber aplicado este filtro, los autores vieron que, de los 231 casos de los que se podía documentar con certeza la seroconversión (pasar de no tener VIH, lo que se llama seronegativo, a tenerlo, que se califica como seropositivo) en el trienio del estudio, 195 habrían sido posibles candidatos para tomar la PrEP. “Teniendo en cuenta la eficacia preventiva descrita en estudios europeos [un 86%], se estimó que se hubieran podido evitar 168 seroconversiones al VIH, lo que supone el 73,7% de las infecciones diagnosticadas” entre los 228 gais y mujeres transexuales, concluyen. Una valoración que Jorge del Romero, director del Centro Sandoval y coautor del artículo, califica de “muy prudente”, ya que los estudios europeos citados incluyeron también aquellos casos en los que el paciente no tomó la pastilla correctamente, disminuyendo así la eficacia de la PrEP. En la vida real, desde que se empezó a utilizarla oficialmente en EE UU hace siete años, se han registrado solo siete fracasos en el mundo en personas con una adherencia óptima. La efectividad sería entonces de, al menos, el 95%.
En palabras de Del Romero, los datos publicados en la Revista Clínica Española “son extrapolables a cualquier población con características epidemiológicas similares” a la analizada y reflejan “una oportunidad perdida” en la prevención del VIH en España, donde solo en 2017 se infectaron con el virus 3.381 personas, según datos provisionales del Ministerio de Sanidad que serán corregidos al alza. La transmisión en hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres fue la más frecuente (54,3%), seguida de la heterosexual (28,2%), y la que se produce en personas que se inyectan drogas (3,1%).
“El no contar todavía con una herramienta preventiva adicional, recomendada por todas las sociedades científicas y agencias de salud de los países en los que ya se ha adoptado, tiene una connotación ética”, asegura Del Romero. Eso quiere decir que solo ese año se podrían haber evitado, siempre según el planteamiento más precavido, más de 1.350 transmisiones del VIH entre gais y mujeres transexuales, y unas 1.500, si se tomara en cuenta la efectividad en la vida real.
El pasado 1 de abril, la Comisión de Salud Pública, un organismo del Ministerio de Sanidad que integran las comunidades autónomas, acordó emprender la negociación para fijar el precio del medicamento producido por la farmacéutica Gilead con la nueva indicación de PrEP, un paso previo para que la profilaxis pueda ser dispensada, y que llevaba parado desde 2016, según dio a conocer Luis Miguel García, investigador en el Carlos III, durante el noveno Congreso Nacional sobre el Sida, celebrado en Alicante a principios de este mes.
Hasta ahora, Sanidad había defendido que la luz verde a la PrEP en España está supeditada a un estudio de factibilidad que el mismo ministerio empezó en noviembre de 2017 y que debería finalizar en septiembre. De momento, los resultados parciales, que se refieren a las primeras 24 semanas, muestran que ninguno de los 400 participantes –repartidos entre Barcelona, San Sebastián y Valencia– se infectó con el VIH. Los autores de una comunicación oral sobre este estudio en el congreso ya mencionado detectaron una notable disminución del uso del preservativo entre los participantes, pero no consideraron estadísticamente significativos los ligeros cambios en las tasas de otras infecciones de transmisión sexual (se registró un aumento de sífilis y gonorrea, así como un descenso de la clamidiasis).
No obstante, al margen del simposio, la titular de Sanidad, María Luisa Carcedo, declaró que su departamento sigue trabajando para “identificar bien qué indicaciones puede tener” la PrEP y subrayó que esta “no previene otras enfermedades de transmisión sexual”. Por ello, reclamó que la ciudadanía “no se puede confiar” e incidió en que esta herramienta “no es una vacuna, sino una prevención puntual y no para todos los casos”, y que se corre el riesgo de relajar “otras medidas que sí son eficaces para otras enfermedades”, en una clara alusión al preservativo.
“El hecho de que se pueda relajar el cuidado de la salud sexual por dar la PrEP no me parece un argumento válido como para retrasar su implementación”, sostiene Carlos Iniesta, otro investigador del Carlos III. “Es verdad que habrá que trabajar la salud sexual de manera más global, incluyendo el diagnóstico precoz y el tratamiento temprano, admite Iniesta. “Pero, mientras no estemos dando la PrEP, lo que estamos haciendo es no evitar muchas nuevas infecciones por el VIH, cuya gravedad no es comparable con las otras”, concluye.
Fuente: El País.

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