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viernes, 27 de noviembre de 2020

CESIDA insta a la población a hacerse la prueba del VIH o el Autotest VIH y no descuidar su salud sexual.

 

La pandemia de COVID-19 que ha afectado a todo el planeta nos ha cambiado la forma de vivir y de actuar. En esta situación y con motivo de la celebración del Orgullo, desde CESIDA (la Coordinadora estatal de VIH y sida) ha hecho un llamamiento a la población para no abandonar el cuidado de la salud sexual y las medidas de protección frente a las enfermedades de transmisión sexual.

En este sentido, esta organización insta a la población a cuidar su salud sexual y a acudir a cualquiera de las entidades que forman parte de CESIDA para despejar cualquier duda al respecto, así como para hacer la prueba de VIH de manera totalmente confidencial y respetando los protocolos de seguridad. Para las personas que no puedan acudir a las asociaciones, recuerdan que existe la posibilidad de realizar el Autotest de diagnóstico del VIH en la intimidad de su domicilio, adquiriéndolo en una  farmacia comunitaria en persona o a través de su página web en caso de que tengan venta online.

En palabras de Ramón Espacio, presidente de CESIDA: “Se ha establecido un servicio telefónico que atienda a los usuarios del autotest para acompañarlos a lo largo del proceso, con el objetivo de reducir el impacto psicológico que un resultado positivo les pudiera producir. Este servicio es anónimo y confidencial”.

Funcionamiento y ventajas del Autotest VIH

El Autotest VIH consiste en un kit de diagnóstico que se puede adquirir en las farmacias físicas u online (homologadas), sin necesidad de prescripción médica, y con el que con un simple pinchazo puedes obtener, en 15 minutos, un resultado con una fiabilidad similar a la de la prueba convencional. Para conseguir un resultado certero debe haber transcurrido un periodo ventana de tres meses desde la posible práctica de riesgo de transmisión del VIH. Es el tiempo necesario para que se hayan podido desarrollar los anticuerpos que se detectan mediante esta prueba.

En Apoya tu Salud entrevistamos al doctor Santiago Moreno, jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal, para despejar todas las dudas sobre el autotest de diagnóstico del VIH.

El presidente de CESIDA ha enfatizado sobre la ventaja que aporta la privacidad en el momento de la prueba: “Hay personas a las que les resulta difícil acercarse a su médico de familia para solicitar una prueba de VIH, especialmente en áreas rurales o ciudades pequeñas donde no hay otros recursos como clínicas de infecciones de transmisión sexual u ONG”.

A este respecto, Iván Bernardo, farmacéutico rural y miembro del Grupo de Enfermedades infecciosas e inmunología de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC) señala que “es por ello, y más en un área rural, que tiene especial importancia que el farmacéutico comunitario se forme específicamente en este campo y pueda dispensar correctamente el Autotest VIH, porque la dispensación del mismo debe ir un paso más allá, hay que ofrecer acompañamiento y recomendaciones a la hora de interpretar el resultado. Es también clave el poder entender por qué el paciente ha llegado ahí, dejar que se exprese libremente, lógicamente sin juzgar, y ayudarle desde un punto de vista sanitario a poder reducir las conductas de riesgo. Adicionalmente, la labor del farmacéutico, formando parte de un equipo multidisciplinar, debe ir enfocada a la prevención y a la educación sexual”.

Por su parte, Espacio ha destacado que el confinamiento y la desescalada han supuesto un gran impacto para toda la sociedad, algunas con consecuencias son muy dolorosas, como la muerte de miles de personas o la angustia ante la pérdida del empleo o carecer de lo más básico para vivir, alimentos, vivienda o medicamentos. “Pero también la COVID-19 nos ha traído una oportunidad: se ha podido disminuir la cadena de transmisiones del VIH. El estado de alarma ha restringido nuestros movimientos y a mucha gente le ha dejado en casa y ‘a dos velas’. Poco o nada de sexo durante este tiempo significa poca o ninguna exposición reciente al VIH y las ITS”, ha subrayado.

Autotest VIH en la farmacia

Un tema que preocupa es la adquisición del autotest de diagnóstico de VIH a través de internet. Es importante destacar la importancia de comprarlo a través del canal oficial de las oficinas de farmacia comunitarias. Incluso, hay farmacias comunitarias que cuentan, entre sus servicios, con el de hacer la prueba del VIH en la propia farmacia, con total discreción y manteniendo el anonimato del usuario.

No obstante, el Autotest VIH ofrece una posibilidad más de poder determinar tu estado serológico, sobre todo en el caso de no tener cerca otros recursos sanitarios y querer hacerlo desde la intimidad de tu casa. Sin embargo, es fundamental poder adquirir este test en una farmacia y que pueda el farmacéutico comunitario ofrecer esas indicaciones de cómo realizarlo e interpretarlo, aportando un valor añadido, o en su defecto a través de una canal de venta online de una farmacia con el objetivo de que este producto ofrezca las máximas garantías, fuera de estos canales se desaconseja totalmente su adquisición.

Por otra parte, es clave que el farmacéutico comunitario esté formado, para ello la guía de actuación farmacéutica elaborada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos: Protocolo de actuación del farmacéutico comunitario en la dispensación de pruebas de autodiagnóstico de VIH, constituye un primer paso muy positivo. No obstante, aún hay espacio para la mejora y el farmacéutico comunitario debe seguir desarrollándose en esta área. Desde SEFAC se apuesta por la formación continuada y la elaboración de material que facilite el trabajo diario en la farmacia comunitaria.

Adicionalmente, cabe señalar que el farmacéutico comunitario con un perfil eminentemente asistencial, tal y como se promueve desde SEFAC y como profesional sanitario más cercano a la población, puede jugar un papel fundamental a la hora de ayudar a interpretar el resultado del test, derivando a las diferentes organizaciones en el caso de que sea positivo y llevando a cabo una labor de educación sanitaria y sexual tanto si es positivo como si es negativo, con un objetivo doble,  conseguir que se detecte y consecuentemente se trate de manera precoz mejorando el pronóstico de la enfermedad y reduciendo el riesgo de transmisión.

Además, según Bernardo: “consideramos que se debería contar mucho más con la farmacia comunitaria en este aspecto, ya que la red de más de 22.000 farmacias repartidas por todo el país, son un punto sanitario básico, cercano y al que la población acude en primera instancia. Aprovechemos estos recursos que tenemos y fomentemos la colaboración y el trabajo en equipo de las diferentes entidades para poder seguir luchando frente al VIH. De hecho, algunas comunidades autónomas, como es el caso del País Vasco, llevan años contando con la participación de las farmacias comunitarias para la realización de pruebas de VIH y sífilis”.

 

Fuentes de información:

Para la elaboración de este artículo hemos utilizado información de:

  • Coordinadora estatal de VIH y sida (CESIDA)
  • Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC)

Escrito por el equipo de redactores especializados en el ámbito sanitario y con amplia experiencia en contenidos sobre salud y revisados por responsables de las seis entidades que configuran Apoya Tu Salud: Mylan, la Sociedad Española de Medicina de Atención Primaria, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria, la Sociedad Española de Farmacia Rural, la Federación Española de Diabetes y la Asociación de Cáncer de Páncreas. Consulta la Política editorial de Apoya tu Salud.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Exigimos la reapertura de la Unidad de ITS Drassanes en Barcelona!!!!

 Desmantelamiento de la Unidad de ITS de Drassanes

Ante el desmantelamiento del Centro de ITS de Drassanes en Barcelona, las entidades comunitarias Gais PositiusGrupo Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt-VIH) y Stop Sida exigimos a las autoridades sanitarias competentes la reapertura inmediata del centro y el restablecimiento de su actividad habitual.

Esta situación está afectando a la atención de la salud sexual de muchos ciudadanos y ciudadanas y, en especial, de las poblaciones más vulnerables al VIH y las infecciones de transmisión sexual (ITS) que se visitan en dicho centro. La reubicación de la unidad monográfica de ITS Drassanes en el Hospital Vall d’Hebron -centro hospitalario del que forma parte- ha supuesto también un menoscabo de la atención que reciben las personas usuarias del Programa de Profilaxis Preexposición (PrEP). Un buen número de las personas que reciben la píldora preventiva del VIH -cuyas citas tuvieron que ser canceladas como consecuencia de la reubicación del centro-, continúan todavía sin recibir atención y sin perspectivas de que se les reprograme la visita.

El desmantelamiento de facto del Centro de ITS Drassanes ha supuesto que programas con enormes beneficios para la salud pública -como el circuito rápido de cribado de ITS asintomáticas ‘Drassanes Exprés’- desaparezcan o que queden reducidos a un nivel por debajo del mínimo, ya no de su funcionamiento, sino de su existencia.

Las organizaciones firmantes entienden que la tensión asistencial provocada por la COVID-19 obligue a tomar medidas excepcionales, como la reestructuración de los servicios y dispositivos sanitarios. Sin embargo, el abordaje de la epidemia del SARS-CoV-2 no debería ir en detrimento de otros problemas de salud pública, como el VIH y las ITS, en los que una respuesta inadecuada podría derivar en un aumento tanto del número de casos como del número de diagnósticos tardíos. Los diagnósticos tardíos se asocian a peores resultados en salud, a un mayor coste sanitario y a una mayor transmisión comunitaria de estas infecciones.

Necesitamos tu firma!!!! 

Change.org


viernes, 6 de noviembre de 2020

Línea 900 de atención VIH.

 ¿ #EnTuCasaOenLaMía ? Si has tenido una práctica de riesgo y quieres saber tu estado serológico llama al servicio de atención del autotest del #VIH: 900 822 833 (gratuíto)

Durante la #Covid19 puedes cuidar de tu salud sexual desde casa. No estás sol@, #estamoscontigo.

Fuente:

https://cesida.org/proyectos/autotest-del-vih/

miércoles, 19 de agosto de 2020

CONCURSO #DESSTIGMA ¿Sabes qué es el estigma y la discriminación asociada al VIH?

 

El corto de la directora Carla Simón titulado “Después También” aborda los miedos e incertidumbres que suelen preceder a hacerse la prueba del VIH y a un posible diagnóstico de una manera directa, fresca y emotiva, tanto como lo son sus dos protagonistas.

Arkano rapea contra los prejuicios asociados al VIH

Con Arkano hemos rapeado sobre contra el estigma y los prejuicios asociados al VIH. Juntos le plantamos cara a la intolerancia a través de unas letras que hablan de la discriminación que sufren todavía las personas con VIH para conseguir una hipoteca, ir al dentista o conseguir plaza en una residencia. Escucha su canción si quieres saber más sobre este tema o si buscas una inspiración para tus fotografías.

Carla Simón normaliza la prueba del VIH

El corto de la directora Carla Simón titulado “Después También” aborda los miedos e incertidumbres que suelen preceder a hacerse la prueba del VIH y a un posible diagnóstico de una manera directa, fresca y emotiva, tanto como lo son sus dos protagonistas.

#RAZONES: El VIH no es ni de gente ligerita ni un mito de los 80

Ni un mito de los 80 ni afecta a solo a “gente ligerita” ni te protege conocer perfectamente a la persona con la que te estás acostando. El VIH le puede afectar a cualquiera que mantenga o haya mantenido alguna vez relaciones sexuales sin protección. Eliminar el estereotipo y los prejuicios asociados al VIH fomenta que más personas se hagan a prueba del VIH y que tratemos con normalidad a las personas seropositivas.


FUENTE: CESIDA

miércoles, 29 de abril de 2020

COMUNICADO DE PRENSA ONUSIDA y MPact muestran una enorme preocupación por los informes que reflejan que la comunidad LGBTI está siendo culpada y acosada durante el brote de COVID-19.

ONUSIDA y MPact instan a los Gobiernos y a los socios a proteger, apoyar y respetar los derechos humanos de la comunidad LGBTI durante la respuesta al COVID-19.
GINEBRA, 27 de abril de 2020 - ONUSIDA y MPact Global Action for Gay Men's Health and Rights están extremadamente preocupados por el hecho de que las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) están siendo señaladas, culpadas, maltratadas, encarceladas y estigmatizadas como vectores de la enfermedad durante la pandemia de COVID-19. Tanto ONUSIDA como MPact reconocen sentir gran angustia, ya que las prácticas discriminatorias están agravando los desafíos a los que la comunidad LGBTI ya tiene que enfrentarse al acceder a sus derechos, incluyéndose aquí el acceso a servicios sanitarios seguros y de calidad.
«El VIH nos enseñó que la violencia, el bullying y la discriminación solo sirven para marginar aún más a las personas que más lo necesitan», recuerda Winnie Byanyima, Directora Ejecutiva de ONUSIDA. «Todas las personas, con independencia de su orientación sexual, identidad de género y expresión de género, tienen derecho a disfrutar de su salud, protección y seguridad sin excepción alguna. El respeto y la dignidad son ahora más necesarios que nunca».
En Belice, se han denunciado abusos por parte de la policía a un hombre gay que fue arrestado, humillado y apaleado por saltarse el toque de queda impuesto para frenar la expansión de coronavirus. Este joven de 25 años que vivía con el VIH se cree que falleció como consecuencia de las complicaciones sufridas tras los golpes perpetrados por la policía.
«Estamos recibiendo denuncias por actitudes de Gobiernos y líderes religiosos, ya que en algunos países están haciendo afirmaciones falsas y generando desinformación respecto al COVID-19, lo cual ha incitado a la violencia y a la discriminación contra la comunidad LGBTI», señala George Ayala, director ejecutivo de MPact. «Se están registrando organizaciones y viviendas, se está acosando a la comunidad LGBTI, y se ha detectado también un aumento en el número de arrestos y amenazas de deportación a quienes buscan asilo dentro de la comunidad LGBTI».
En Uganda, veinte personas de la comunidad LGBTI fueron hace poco arrestadas durante el registro a una vivienda, lo cual, según las autoridades policiales, se produjo porque desobedecieron las normas en cuanto a distancia social. En Filipinas, tres personas de la comunidad LGBTI estaban entre un grupo que fue públicamente humillado como castigo por incumplir el toque de queda. Después de que partes del incidente se hicieran virales en las redes, el responsable de la policía fue obligado a disculparse por tratar de manera diferente a los miembros de la comunidad LGBTI y obligarlos a bailar y besarse unos a otros.
«Estamos también cada vez más preocupados por la privacidad y la confidencialidad, puesto que los Gobiernos están recurriendo a las tecnologías basadas en Internet y a los smartphones para controlar los movimientos de la gente durante esta época de confinamientos y toques de queda», insiste el Sr. Ayala. «Los hombres gais y las personas disconformes con su género suelen ser el primer objetivo, y están también a la cabeza de las personas más afectadas por el aumento de la vigilancia policial y el control». 
Para algunas personas de la comunidad LGBTI, el autoaislamiento y la distancia física suponen un gran desafío, e incluso un peligro. Muchas de ellas bien son víctimas de la violencia, bien están siguiendo tratamientos mientras están confinadas en sus hogares con miembros de su familia cuyo comportamiento es inaceptable. Los miembros de las comunidades LGBTI pueden sufrir también violencia dentro de la pareja durante todo este tiempo en casa, pero ser incapaces de denunciar los abusos a la policía por miedo a represalias. El aislamiento puede también exacerbar los problemas de salud mental preexistentes, por ejemplo, sentimientos de soledad, depresión, ansiedad y tendencias suicidas, los cuales son ya de por sí habituales entre las personas de la comunidad LGBTI.
La pandemia de COVID-19 deja a muchos hombres gais y mujeres transgénero desprovistos de las herramientas adecuadas que necesitan para tener el control de sus derechos y de su salud sexual. Los hombres gais representan el 20 % del conjunto de nuevas infecciones por el VIH que se producen a nivel mundial y tienen 22 veces más posibilidades de infectarse con el VIH que cualquier otro hombre. Las mujeres transgénero llevan a sus espaldas un riesgo 12 veces mayor de contraer el VIH que la población general.
El confinamiento, sobre todo cuando se impone sin contemplar flexibilidades, acrecienta las dificultades que estos grupos de por sí ya experimentan a la hora de acceder a la terapia antirretrovírica y los servicios de prevención del VIH y afirmación de género, entre ellos, las terapias hormonales. Esto es algo especialmente cierto en el caso de los miembros de la comunidad LGBTI que carecen de recursos económicos, se encuentran en situación de desempleo, han perdido sus hogares o residen en viviendas marginales.
ONUSIDA y MPact están instando a los países a:
  • Denunciar la desinformación en la que se apoyan quienes calumnian y buscan chivos expiatorios para culpar a la comunidad LGBTI de la expansión del COVID-19.
  • Poner fin a las redadas y los registros en las organizaciones lideradas por la comunidad LGBTI, sus viviendas y espacios, y dejar de arrestar a personas por razón de su orientación sexual, identidad y expresión de género.
  • Garantizar que todas las medidas para proteger la salud pública sean proporcionadas, se fundamenten en pruebas y respeten los derechos humanos.
  • Evitar la vigilancia por parte del Estado sobre las tecnologías de la comunicación utilizadas por la comunidad LGBTI.
  • Invertir en la respuesta al COVID-19, velando por los fondos y protegiendo los programas en materia de salud sexual y VIH, los cuales son inclusivos y sensibles a las necesidades de la comunidad LGBTI.
  • Salvaguardar el acceso continuado a los apoyos médicos que salvan vidas, incluyéndose aquí los programas para la reducción del daño, los preservativos y lubricantes, la profilaxis preexposición, la terapia antirretrovírica, las terapias de reemplazo hormonal y los servicios de salud mental para la comunidad LGBTI.
  • Ofrecer opciones flexibles para la prestación de servicios, que van desde la dispensación multimensual hasta la entrega en la comunidad, las consultas virtuales y las opciones de apoyo.
  • Valorar el considerar proveedores de servicios esenciales a las organizaciones de servicios lideradas por la comunidad, de manera que puedan prestar servicios clave de una manera segura y flexible.
  • Incluir a la comunidad LGBTI dentro de los programas nacionales de protección social, incluyéndose aquí los relacionados con el apoyo económico.
  • Aumentar el acceso a las viviendas seguras y de emergencia para las personas de la comunidad LGBTI que están sin hogar y que han sido desahuciadas.
  • Implicar a la comunidad LGBTI en la elaboración de los planes de salud pública y en la difusión de mensajes relacionados con el COVID-19.
  • Poner en marcha programas de control de la seguridad y mitigar la piratería informática durante las reuniones virtuales.
Ahora más que nunca, debemos alzar la voz y aunar fuerzas para proteger la salud y los derechos humanos de las personas LGBTI en todo el mundo.
MPact
MPact Global Action for Gay Men’s Health and Rights fue fundada en el año 2006 por un grupo de activistas preocupados por las disparidades relacionadas con el VIH, el estigma, la discriminación, la violencia y la criminalización experimentada en todos los rincones del mundo por gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. MPact es hoy una sólida organización de defensa internacional dedicada a garantizar el acceso igualitario a los servicios del VIH a todos los hombres gais, velando y fomentando siempre la salud y los derechos humanos. Está directamente relacionada con casi 150 organizaciones lideradas por la comunidad y presentes en 62 países, y con miles de otros defensores a través de sus distintas plataformas de redes sociales. MPact logra su misión supervisando la acción de los Gobiernos, los patrocinadores y otros responsables de las tomas de decisiones; fortaleciendo las capacidades de las organizaciones lideradas por la comunidad y los proveedores sanitarios; apoyando la proliferación de redes lideradas por hombres gais; dirigiendo y llevando a cabo investigaciones; y facilitando intercambios de información interregional.
Fuente: ONUSIDA

miércoles, 13 de noviembre de 2019

“Si se hace bien, la PrEP puede atraer al SNS a personas con prácticas de riesgo”.

Entrevista de Con Salud a Ramón Bilbao, presidente de CESIDA.
“Ha costado. Pero este es sólo el primer paso. Ahora toca ponerla en marcha, que va a ser lo más complicado, y hacerlo bien”. Estas declaraciones resumen bien el esfuerzo y la presión realizada en los últimos años por organizaciones sanitarias y asociaciones de pacientes para que el Sistema Nacional de Salud (SNS), mediante la intervención del Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, procediera a indicar la profilaxis pre-exposición (PrEP), medicamento recomendado para reducir el riesgo de adquirir infección por VIH. Para valorar qué supone la financiación de esta indicación, que se inició oficialmente este viernes 1 de noviembre, ConSalud.es ha entrevistado a Ramón Espaciopresidente de la Coordinadora Estatal de VIH y sida (Cesida).
¿Esto significa que desde este mismo viernes se podrá dispensar la PrEP en los servicios de farmacia hospitalaria y los centros autorizados?
Suponemos que llevará unos días porque se tendrá que adaptar a las comunidades autónomas. Lo que sabemos es que este medicamento entra en el nomenclátor y a partir de ahí las comunidades autónomas tienen un tiempo para incluirlo en los suyos para que se pueda prescribir en la indicación de PrEP. No sé los plazos que lleva adaptarlo dentro de los sistemas de prescripción informáticos de las comunidades autónomas pero en principio no puede tardar mucho.
¿Haría falta adaptarlo a unos indicadores concretos de cada región?
Se está trabajando en los desarrollos de los circuitos de dispensación. Ahora lo que está aprobado es la dispensación en el entorno hospitalario pero también se permite en los centros autorizados. Estos centros deberán cumplir los requisitos que hay. Pueden ser oficinas de farmacia, centros ITS, centros de diagnóstico de VIH, algún centro de salud de Primaria. Esto se tendrá que trabajar desde las comunidades. Esto es solo un primer paso, pero hay que saber cómo implementarlo. Nuestra visión es que dependiendo de las realidades asistenciales de cada autonomía, de la demanda real que vaya a haber y de los dispositivos de los que disponga el sanitario, habrá que adaptarlo para que sea un circuito sencillo.
A partir de ahora, ¿cómo será el proceso para que un paciente de riesgo pueda usar el tratamiento?
Esto dependerá bastante de los circuitos que se establezcan. Pero en un principio, se accederá a las unidades de Medicina Interna y de Enfermedades Infecciosas, aunque podría variar en los próximos días, mediante un médico de Atención Primaria o una derivación directa de otro servicio. Cuando se evalúe al paciente, se le hagan las pruebas pertinentes y se cumplan los criterios, podrá acceder a ello y se le dispensará en el hospital. Pero estamos ante algo prematuro que está por definir y no tenemos una información detallada de cuál va a ser el circuito específico de cada sitio.
¿Estáis de acuerdo con los grupos de riesgo y los criterios establecidos por el Ministerio de Sanidad para que pueda accederse a la PrEP?
Creemos que estos criterios habrá que evaluarlos a medio plazo y definirlos. En principio, se trata de la indicación terapéutica de la ficha técnica del fármaco, que es para población en alto riesgo de adquirir el VIH. Es evidente que en nuestro país, los criterios se acercan a cuál es la realidad epidemiológica. Pero, probablemente, esperemos que en el futuro sean mejorables para que se adapten de forma más individualizada al riesgo que tiene una persona de adquirir VIH, independientemente de su orientación sexual o de lo que fuera. Tiene que ver más con el riesgo real que esta persona tiene.
Ahora la principal tarea en la que tenemos que trabajar es en establecer unos circuitos de dispensación que realmente lo hagan fácil. No es simplemente dar una pastilla, hay que hacer una intervención psicosocial, evaluar el riesgo, ver la situación personal de cada uno, dar apoyo psicológico y que no sea excesivamente complicado para el usuario, porque requiere de controles trimestrales. Estamos trabajando para facilitar que esto tenga el impacto necesario en la salud pública y en la distribución de los diagnósticos.
¿Sobre qué precio podría costar al Sistema Nacional de Salud cada tratamiento?
Lo que sabemos es que es un precio muy económico, similar al que se está consiguiendo por las vías irregulares.
Después de haber alcanzado este paso, ¿qué es lo más urgente que se debe abordar?
Insisto en que se deben establecer unos circuitos de dispensación eficaces, ágiles, que faciliten el acceso a las personas. Y que más allá de la intervención médica, se aborde la realidad y todos los problemas de salud sexual. Siempre hemos defendido que la PrEP es una estrategia más de todas las que tenemos, que básicamente siguen siendo el uso del preservativo, el diagnóstico temprano de la infección, el tratamiento de las personas con VIH, el control de las ITS. Creemos que si se hacen las cosas bien, la PrEP puede vehiculizar todo esto y atraer al sistema sanitario a personas con prácticas de riesgo. Si estas personas, que no suelen venir, acuden pues diagnosticaremos a más gente; si hay ITS las diagnosticaremos antes; y podremos hacer una intervención más global sobre asuntos colaterales como la salud mental, etc. Creemos que la PrEP va a servir como catalizador de toda la respuesta que necesitamos, diagnosticar pronto o tratar a todo el mundo con VIH para romper con la cadena de transmisión.
Tras todo el esfuerzo, imagino que la valoración final será positiva ¿no?
Nuestra valoración es que este es el primer paso. Ha costado y ahora toca ponerlo en marcha, que va a ser lo más complicado. Pero por fin España puede ponerse al nivel de los países europeos del entorno en los que esta medida estaba disponible ya. Seguiremos presionando para que no nos quedemos atrás. Ya la tenemos y ahora toca hacerlo bien.
FUENTE: Con Salud. 

jueves, 11 de julio de 2019

Brotes recientes de VIH en algunos países europeos estarían relacionados con el uso de estimulantes por vía inyectada.

El Observatorio Europeo sobre Drogas y Toxicomanías (EMCDDA, en sus siglas en inglés) ha publicado su último informe actualizado (en concreto, hasta febrero de 2019) sobre enfermedades infecciosas asociadas al uso de drogas en Europa. El informe ofrece una visión general de los datos más recientes sobre vigilancia de enfermedades infecciosas, investigaciones de brotes y medidas de prevención y control entre los usuarios de drogas inyectables (UDI) en Europa.
El informe describe a la población UDI de Europa en cuanto a número de personas y sus principales prácticas de inyección. Aunque la evidencia aportada por los centros que ofrecen tratamiento a personas con problemas asociados al consumo de drogas sugiere que la prevalencia de uso de drogas intravenosas está disminuyendo en la Unión Europea, Noruega y Turquía, las personas UDI se encuentran en una situación de alto riesgo de contraer virus a través de la sangre (VIH, virus de la hepatitis B [VHB] y C [VHC], etc.) y otras infecciones.
A partir de 2018, la prevalencia nacional estimada de uso de drogas inyectables osciló entre menos de un caso por 1.000 personas en Chipre, Países Bajos y España y más de 5 por 1.000 en República Checa, Estonia y Letonia. A pesar de que la heroína y otros opiáceos continúan siendo las drogas inyectadas con mayor frecuencia en Europa, en algunos países como República Checa, Francia, Hungría y Letonia se ha detectado también el uso de inyección de drogas estimulantes como la cocaína, las anfetaminas y las catinonas sintéticas. Se obtuvo la información sobre sustancias inyectadas a través del análisis en laboratorios del contenido residual de las jeringuillas usadas en 6 ciudades –Ámsterdam, Budapest, Glasgow, Helsinki, Lausana y París– y se encontró una alta proporción de jeringuillas que contenían restos de drogas estimulantes. Cabe señalar que la inyección de drogas estimulantes se ha asociado con formas de inyección de mayor riesgo y con una mayor prevalencia de prácticas sexuales de riesgo si se compara con la inyección de opioides.
El virus de la hepatitis C (VHC) es la infección por virus de la sangre más prevalente entre las personas UDI y muchos países informan que la prevalencia de anticuerpos frente al VHC (un marcador de exposición al VHC) en este grupo supera el 50%. Asimismo, aunque la prevalencia del antígeno de superficie del virus de la hepatitis B (VHB) –un marcador de infección activa por el VHB– entre las personas que se inyectan drogas es inferior al 5% en la mayoría de los países europeos, todavía es más alta que en la población general, y eso a pesar de la disponibilidad de una vacuna eficaz. Además, las personas que permanecen infectadas de manera crónica por el VHB tienen un importante nivel de riesgo de desarrollar cirrosis y cáncer, y pueden transmitir el virus a otras personas cuando comparten materiales inyectables que han estado en contacto con su sangre. En los cinco países de los que se tiene datos en el periodo 2016-2017 se estima que entre el 1,4% y el 9,4% de las personas UDI están actualmente infectadas por el VHB.
Respecto a la infección por el VIH en las personas que usan drogas inyectables en Europa, se registra una disminución general de casos, pero se detectan brotes relacionados con la inyección de drogas estimulantes. A pesar de que las personas que se inyectan drogas ahora representan una proporción menor de los nuevos casos de VIH en la Unión Europea, Noruega y Turquía (menos del 5% de todos los diagnósticos nuevos en 2017), las infecciones por el VIH relacionadas con el uso de drogas inyectables están siendo diagnosticadas tarde, y los brotes locales de VIH entre las personas que se inyectan drogas todavía están siendo registrados en algunos países europeos como Alemania, Lituania y Reino Unido. El diagnóstico tardío del VIH retrasa el inicio del tratamientoantirretroviral y aumenta el riesgo de morbimortalidad y transmisión de este virus.
En Alemania (concretamente en el área de Múnich) se registró un brote de VIH vinculado al uso por vía inyectada de catinonas sintéticas (alfa-PVP, PV8). La mayoría de personas infectadas en el brote de VIH estaban además coinfectadas por el VHC. Este brote incluido en el informe se suma a la lista de otros brotes recientes de VIH relacionados con un aumento en la inyección de drogas estimulantes: Dublín entre 2014-2015 (catinonas sintéticas tipo alfa-PVP); Luxemburgo en el periodo 2014-2017 (cocaína) y Glasgow durante 2015 (cocaína).
Poner fin a la epidemia de VIH y combatir las hepatitis víricas forma parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Para lograr este objetivo será necesario ampliar los servicios de reducción de daños ofrecidos a las personas que se inyectan drogas y el acceso al diagnóstico y tratamiento efectivo (terapia antirretroviral frente al VIH y tratamiento con antivirales de acción directa [DAA] frente al VHC).
A pesar de que las medidas de prevención como los programas de intercambio de jeringuillas y el tratamiento de sustitución con opioides son coste-efectivas, la cobertura nacional de estos programas continúa sin ser la más óptima en muchos países europeos. Los datos a nivel nacional de la cobertura de programas de intercambio de jeringuillas están disponibles para 16 países, de los cuales solo cuatro (Estonia, Finlandia, Luxemburgo y Noruega) alcanzan los niveles adecuados. Por su parte, en el conjunto de la Unión Europea aproximadamente la mitad de los usuarios de alto riesgo de opioides reciben el tratamiento de sustitución, pero los niveles de provisión siguen siendo bajos en muchos países europeos.
Aunque los datos disponibles sobre la cascada de atención del VIH para personas que se inyectan drogas son alentadores, todavía existen barreras en algunos países en la población UDI tanto para la realización de pruebas de cribado de la hepatitis C como para ofrecerles acceso al tratamiento con DAA frente al VHC. Solo en 4 de los 14 países que proporcionaron datos recientes, las personas encuestadas que recibieron tratamiento indicaron que se habían realizado pruebas del VHC en los 12 meses anteriores.
El informe del Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (EMCDDA) concluye con un resumen de las últimas orientaciones en salud pública para entornos penitenciarios (véase La Noticia del Día 02/04/19 ) en el contexto de la prevención y el control de enfermedades infecciosas. La pobre infraestructura, el hacinamiento, las instalaciones sanitarias inadecuadas y el diagnóstico tardío continúan siendo los principales factores de riesgo de infección para la población reclusa en algunos países de la Unión Europea.
Se puede acceder al informe completo en inglés a través del siguiente enlace.
Fuente : GTT-VIH.ORG

martes, 5 de febrero de 2019

Emigrar de Venezuela a Perú para encontrar la medicación contra el VIH.

Cerca de la medianoche, en una calle oscura vecina al centro histórico de Lima, Micky (identificado así porque prefirió el anonimato) comienza a hablarle a los parroquianos que circulan por este lugar buscando algo inseguro: sexo al paso, rápido y barato. La luz es débil, la inseguridad campante, y la presencia de prostitución callejera hace del sitio un nudo de problemas que las autoridades no logran controlar.





Pero Micky persiste y, por fin, logra abordar a un par de muchachos que, dubitativos, se acercan a la ambulancia que la ONG AIDs Healthcare Foundation (AHF) ha plantado este viernes para hacer pruebas de VIH en la calle, a quienes lo desean… "Mira, el VIH es un virus que solo se transmite por cinco vías: el líquido preseminal, el semen, el fluido vaginal, la sangre y la leche materna", les dice en un tono que denota convicción y claridad.
Los dos jóvenes terminan de convencerse y se sientan en una mesa puesta en la vía pública por AHF, donde les pinchan los dedos y les extraen sangre para analizarla. Micky ahora se dirige a dos chicas transgénero que observan esa suerte de laboratorio ambulante. “Me siento útil haciendo esto y la medicina ha avanzado mucho en los últimos años”, comenta.

Emigrar o morir

Buena parte de su fuerza y persistencia en esta tarea provienen de su propia condición: él también es portador del VIH. A la vez, es venezolano. Llegó a Lima en febrero del 2018 en autobús, tras un viaje de seis días en los que hizo escala en Colombia y Ecuador. Inicialmente había pensado en ir a Argentina para tratarse, por recomendación del médico que lo veía, pero no pudo ser. "Por esos días el dólar se disparó y ya no fue posible ir allá", explica.
Lo diagnosticaron en diciembre del 2017, en Caracas. Meses atrás, en agosto, se comenzó a sentir mal, cansado, se le hincharon las piernas, le salieron herpes en el pie derecho y le subieron hasta la cadera. “Me practicaron exámenes pensando que eran varices, hasta que finalmente me hicieron la prueba de Elisa y dio positivo”, recuerda. No era su crónico problema de falta de inmunoglobulina. Era el maldito virus.

Habitualmente, le mandaba los resultados de sus pruebas por correo, pero en esta ocasión lo citó personalmente para conversar. “La reunión fue como a las cinco de la tarde, en su consultorio, y fue muy fuerte. Yo no me lo esperaba. Pensé que era la mala alimentación, por la escasez que ya se vivía en el país, que me hacía consumir menos. Vivía solo en Caracas, a pesar de que yo era del estado de Guárico", rememora.
 Entonces, él trabajaba como asistente administrativo en una empresa de alimentos, y en seguridad industrial, por lo que ganaba razonablemente y se atendía en una clínica, algo que muchos venezolanos no pueden hacer. Además, lo trataba desde chico un médico, que fue él mismo que le recomendó que se hiciera la prueba para detectar si tenía el VIH.
Luego le pidieron otro examen: el de CD-4, que revela la cantidad de linfocitos T con los que cuenta una persona para defenderse. Su costo era en dólares porque los reactivos los traían de afuera. “El bolívar está acá abajo y el dólar está acá arriba”, dice hablando con la voz y con las manos, para explicar lo difícil que era conseguir la moneda norteamericana en su golpeado país. Al fin, su hermano le envió 300 dólares desde Colombia, con lo que pudo hacerse la prueba y comer por unos días.
Sus CD-4 estaban en 100, una cifra bajísima, mientras la carga del VIH era alta. “Me asusté. Ya tenía que hacer magia para salir a trabajar y poder comer. Y ahora debería combatir esto. Sentí mucha impotencia, me puse a llorar, no sabía qué hacer”. Para ayudarlo, su médico le consiguió una caja de retrovirales. Solo que no iba a ser suficiente, pues también debía tratarse del mal que tenía extendido en las piernas.
El VIH había agravado ese cuadro y ya estaba entrando en la fase del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), la etapa final de la enfermedad, en la que las defensas del cuerpo no pueden contrarrestar el ataque de otros virus oportunistas. Le ofrecieron contactarlo con una ONG en Argentina, o en otros países, y lo agregaron a un grupo de WhatsApp de pacientes seropositivos. Al poco tiempo, el médico lo volvió a citar y le dijo, casi sin anestesia: "Ya en tu estado tienes que salir del país. Si te quedas aquí, tienes una sentencia de muerte".

Huyendo del virus



Iniciativa para que las personas se hagan pruebas de detección del VIH en las calles de Lima.
Iniciativa para que las personas se hagan pruebas de detección del VIH en las calles de Lima. NATALIA TAMARIZ


Micky es uno de los más de 600.000 venezolanos que han llegado a Perú en busca de una vida mínimamente decente. AHF ha registrado a más de 400 que son portadores del VIH, de un total de 1.100 que ya estarían en este país atendiéndose en los hospitales públicos, donde el acceso a los retrovirales es gratuito desde el 2004.
Según el doctor José Luis Sebastián, director de la institución para la Región Andina, en Venezuela habría 80.000 personas diagnosticadas con el virus, de las cuales actualmente solo 10.000 estarían tratándose. Así se reportó el año pasado, en una reunión de la Organización Panamericana de la Salud. Los demás, por falta de tratamiento, corren el riesgo de llegar al sida, la fase final y más terrible de la enfermedad.
Hay otras señales alarmantes. A principios de diciembre pasado, durante el Día Mundial de Lucha contra el Sida, las ONG Acción Solidaria y Red de Gente Positiva denunciaron que la escasez de retrovirales en Venezuela llegaba al 95%. El Gobierno simplemente ya no los estaba comprando. Así, la gestión de la salud pública, en la que también faltan los reactivos para las pruebas, alienta la huida de pacientes a otros lares.
Tan grave es la situación que, en Cúcuta, la ciudad fronteriza a la cual llegan los miles de venezolanos que salen desesperados de la tragedia económica, AHF ha puesto un centro de atención. En esa localidad ya se han detectado 168 casos de migrantes portadores de VIH que entraron en Colombia. Algunos en situación casi terminal.
“Recuerdo haber visto en Cúcuta a un joven que llegó del otro lado, es decir, de Venezuela. Estaba en un estado terrible de delgadez, quizás pesaba unos 50 kilos y se le veía letárgico (confuso). Era una imagen de persona en fase sida que yo no veía en el Perú desde los años noventa”, afirma el doctor Sebastián. La ecuación es inevitable: si una persona diagnosticada no toma retrovirales, el virus avanza, las defensas bajan, y enfermedades diversas —desde una diarrea a una tuberculosis— atacan sin piedad.
Ya hay consecuencias fatales. El 26 de diciembre del 2018, el diario El Tiempoinformaba de que las autoridades del departamento Norte de Santander (cuya capital es Cúcuta) reportaron la muerte de 63 venezolanos por enfermedades asociadas al VIH en los últimos tres años. En la propia Venezuela, los muertos llegaron a 5.000 solo el año pasado, según alertó la Red Gente Positiva.
Carlos José Díaz, de 25 años, otro venezolano seropositivo que ha llegado a Perú, lleva siete años luchando contra el virus. En su patria, se trataba en el hospital de la Universidad Central de Venezuela, en Caracas. Pero hace dos años los retrovirales comenzaron a escasear. “La cosa se complicó, no llegaban los medicamentos. Fue entonces cuando decidí salir del país”, dice mientras sostiene en sus manos el lazo rojo que simboliza la lucha contra el sida. Tiene un semblante tranquilo y su voz es suave, delicada.
Ya no podía tomar las cuatro pastillas al día que necesitaba, de modo que emigró a Colombia un 5 de noviembre del 2016. Llegó a Medellín por tierra, con un amigo que también quería salir. Trató de ingresar al sistema de salud, pero le fue muy difícil, según su relato. Durante cinco meses tomó retrovirales que le mandaban desde Venezuela, por correo postal, aunque luego ya fue imposible. Al cabo de un año, decidió irse a otro lugar.
Antes regresó a Venezuela a visitar a su madre, cuando ya estaba afectado por la falta de retrovirales. Tenía vómitos y sufrió una crisis respiratoria. Así y todo, se fue por tierra a Bogotá, desde donde tomó un avión a Lima. Llegó en octubre del 2018 y acudió a AHF, donde le pusieron un vinculador, que lo guió por los procelosos pasillos de la salud pública peruana, que es algo más accesible. A la fecha, cuando ya vive en Perú, su trámite para ingresar al sistema de salud colombiano no ha finalizado.

La carrera de Alfredo

Alfredo tiene 27 años. Se le ve saludable y es alto, alegre, vigoroso. Tiene contextura fornida y viste con una polera roja y un pantalón vaquero. Exhibe cierto talante feliz y es conversador, locuaz incluso. No parece alguien arrinconado por virus alguno.
Llegó a Perú en junio de 2017, después de vivir 10 meses en Bogotá. Se enteró que era seropositivo una tarde aciaga de finales de 2015, a los pocos días de haber entrado a trabajar como ayudante de cocina en un restaurante de Valencia, su ciudad venezolana natal. El gerente del establecimiento lo llamó a un aparte...
—Ya no puedes seguir trabajando acá, le dijo.
—¿Por qué, si yo no tengo nada?, replicó.
—Sí, tienes el VIH.
Para aceptarle en la empresa, le hicieron varios exámenes médicos, entre ellos la prueba de Elisa. Los resultados no se los dieron a él, sino a la gerencia del restaurante. “Lloré, lloré muchísimo, pero luego me di cuenta de que no había necesidad de que me despidieran. Hasta me enteré de que era contra la ley no darme los resultados a mí. Podía denunciarlos”, declara. Pero era tarde lo echaron como si fuera un apestado.


Alfredo, venezolano que llegó al Perú para poder tratarse del VIH.
Alfredo, venezolano que llegó al Perú para poder tratarse del VIH. NATALIA TAMARIZ


Hasta ahora se acuerda de la cara del gerente, que incluso deslizó la idea de que temía que se cortara y “cayera sangre en la comida que preparaba”. Tras el desolador episodio, se fue a su casa, donde vivía con su madre y sus hermanos, pero no les contó el problema. Por entonces, la economía del país ya se caía a pedazos y, por supuesto, pensó en irse. Inmediatamente, inició su trámite para tener un pasaporte, en un tiempo en que aún no era tan difícil conseguirlo. "Costaba unos tres sueldos mensuales", aclara.
Con la ayuda económica de un amigo, se hizo otra prueba más que confirmó el diagnóstico. Nunca se sintió mal, ni tuvo cuadros complicados. Pero cuando le informaron de que debía hacerse más pruebas ya no había cómo pagarlas. Le dijeron también una lista de seis retrovirales que debía tomar, pero de ellos, al menos cuatro comenzaban a escasear. Fue entonces que cobró fuerza en él la idea de emigrar.
Al fin, un día encontró en su casa el mensaje del Servicio de Identificación, Migración y Extranjería (Saime), en el que le informaban de que su pasaporte estaba listo. “Cuando lo tuve en la mano lo primero que pensé fue cómo salir”, afirma. Pero antes tenía que juntar dinero. Apostó por una alternativa tristemente de moda: comprar alimentos en Cúcuta y venderlos luego en Venezuela. En octubre del 2016, cuando ya contaba con una cantidad respetable, partió otra vez hacia Colombia, pero ya no volvió.
No se lo dijo a nadie, salvo a uno de sus hermanos menores, de 16 años, que se echó a llorar. Recién después de estar dos semanas fuera, le escribió a su hermana desde Cúcuta. “Ya no voy a volver”, le dijo. Ella, sorprendida, apenada, le pidió que se cuidara. Tras unos días, partió a Bogotá, donde trabajó en varios empleos, entre ellos en un call center (centro de llamadas). Cinco meses más tarde, llegó a Perú.

“He visto casos de gente que se fue deteriorando paulatinamente. Yo el día que me enteré, lloré, pensé en mi familia, y de allí casi me olvidé, hasta el día que comencé el tratamiento”, añade. Ahora, como Micky, es un activista que persuade a potenciales portadores para que se hagan la prueba y, si tienen el virus, luchen contra el mal. Y acaso para que mantengan el ánimo contra toda tempestad viral y existencial.
Dos años y medio después de haber sido diagnosticado, en febrero del 2018 y ya en Lima, empezó a tomar medicamentos contra el VIH. “Yo nunca desarrollé síntomas y hasta engordé. Incluso imaginé que no tenía el virus. Me dije que no tenía nada y que tenía que salir de Venezuela. Como voluntario de AHF, aprendí lo importante que es la parte psicológica”, enfatiza. No hay en su rostro signo alguno de derrota.

Atajar al mal

Micky sigue haciendo su labor persuasiva, a calle abierta, mientras la noche avanza en este sector de Lima donde la ley es laxa, a pesar de que un patrullero da vueltas de rato en rato. Proliferan hostales modestísimos, sombríos, ad hocpara la clandestinidad. Frente a la ambulancia hay uno en el que entran un par de personas que (quizás, ojalá) podrían usar preservativo para evitar que el virus siga transitando.
Judith, una trabajadora de AHF, comenta que en las dos horas han permanecido en ese enclave, su sistema portátil de análisis ya encontró cuatro casos confirmados de VIH. Todos son peruanos, pero en alguna ocasión han detectado a algún venezolano que era portador. Inmediatamente le pusieron un vinculadorpara que vaya a un hospital y consiga los medicamentos que en su tierra escasean sin remedio.
Entretanto, por la frontera de Cúcuta, o por otras, los venezolanos siguen pasando y algunos, como precisa Sebastián, “no saben que tienen el virus, se enteran en el camino, o lo adquieren al utilizar el trabajo sexual como estrategia de supervivencia”. Antes, incluso durante el Gobierno de Hugo Chávez, el Estado ofertaba un buen tratamiento para el VIH. Pero desde hace unos tres años, la escasez del mismo es uno de los signos más demoledores de esta crisis humanitaria que tiene a la región y al mundo en vilo.

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