Páginas vistas

Mostrando entradas con la etiqueta Tratamiento/treatment. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tratamiento/treatment. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de marzo de 2021

Realizar actividad física reduce el riesgo de sufrir problemas de salud y aumenta los niveles de CD4 en personas con el VIH.

 El riesgo de desarrollar diabetes o enfermedad cardiovascular aumentó en aquellas personas con bajos niveles actividad física.

Según los resultados de un estudio estadounidense presentado durante la 18 edición del Taller International sobre Comorbilidades y Reacciones Adversas a los Fármacos del VIH, celebrado en septiembre de 2016 en Nueva York (EE UU), realizar actividad física estaría asociado, en personas con el VIH, a un menor riesgo de sufrir problemas graves de salud y a valores más elevados en el recuento de células CD4.

Desde la llegada de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA) se ha producido un cambio en el espectro de enfermedades sufridas por las personas con el VIH, las cuales pasaron de padecer infecciones oportunistas a presentar complicaciones derivadas, sobre todo, de la cronificación de la infección, la inflamación a la que se asocia, el uso de tratamiento antirretroviral a largo plazo y el envejecimiento. En estudios anteriores se observó que el ejercicio físico, en especial si se alterna de forma equilibrada aquel basado en la fuerza y el fundamentado en la resistencia, no solo permite ganar masa muscular y reducir los niveles de lípidos sanguíneos en personas con el VIH, sino también prevenir, o mitigar, el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento (Véase La Noticia del Día 20-12-2013).

El estudio que se llevó a cabo fue de tipo prospectivo, longitudinal y multicéntrico y contó con aproximadamente 11.000 participantes. Se recogieron alrededor de 40.000 evaluaciones de la actividad física (PA, por sus siglas en inglés) de los participantes donde cada uno aportó al menos una evaluación. Más de 8.000 participantes proporcionaron dos informes y cerca de 800 acumuló, al menos, 5 informes.

Las personas participantes en el estudio formaron una cohorte donde la media de edad fue de 43 años (rango de 19 a 82 años). Aproximadamente el 80% eran hombres y el 2% transgénero. Alrededor de un tercio de los participantes eran afroamericanos y el 15 % hispanos. El recuento medio de células CD4 era superior a 500 células/mm3 y la carga viral promedio era inferior 200 copias/mL. El peso medio fue de 81 kg y el Índice de Masa Corporal (IMC) promedio era de 26,5 kg/m2 (+/-5).

Las evaluaciones iniciales mostraron que el 26% de los participantes (n=3.058) presentaba niveles muy bajos de PA, el 42% (n=4.957) niveles bajos, el 19% (n=2.177) moderados y el 13% (n=1.527) mostró valores altos en PA. Algunos de los factores que se asociaron a valores significativamente más bajos de PA fueron: ser mujer, transgénero o afroamericano, tener niveles más bajos en el recuento de células CD4 o un mayor IMC.

Tras ajustar los factores de confusión como la edad, el sexo, el tipo de seguro de salud, el riesgo de transmisión, la historia de consumo de tabaco, el uso de "d-fármacos" (estavudina (d4T), didanosina (ddI), zalcitabina (ddC): tres fármacos de la familia de los ITINN con elevados efectos secundarios) y fármacos prescritos, valores altos en PA se asociaron de manera significativa con una mejoría en la presión arterial sistólica, el colesterol HDL (colesterol "bueno"), los valores de triglicéridos y glucosa y un alto recuento de CD4.

Independientemente, tanto los valores bajos de PA como aquellos muy bajos predijeron riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares o diabetes. A medida que los valores de PA aumentaron, el riesgo fue disminuyendo de manera progresiva.

De manera consistente, bajas puntuaciones en PA se asociaron al diagnóstico de comorbilidades : obesidad (cociente de probabilidades [CP]: 1,9; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1.6-2.2), enfermedad cardiovascular (CP: 2,0; IC95%: 1,4-2,8), derrame cerebral (CP: 1,8; IC95%: 1.2-2.7), hipertensión (CP: 1,5; IC95%: 1,3-1,8), y diabetes (CP: 2,5; IC95%: 1,9-3,2). El 24% de aquellos participantes que presentaron altas puntuaciones en PA reportaron tener 2 o más problemas de salud, mientras que en el brazo con niveles bajos en PA fue reportado por el 40% de los encuestados (diferencia estadísticamente significativa [p<0.01]).

Los resultados de este estudio ponen de manifiesto el efecto protector que tiene realizar actividad física de manera regular frente al desarrollo de problemas de salud en personas con el VIH, en las cuales, además, parece favorecer la producción de células CD4.

Fuente: HIV i-base ( gTt-VIH )

Referencia:
 Willig AL et al. The beneficial effects of physical activity in the setting of HIV infection. 18th International Workshop on Comorbidities and Adverse Drug Reactions in HIV, 12-13 September 2016, New York. Oral abstract 012.

jueves, 26 de noviembre de 2020

El mensaje I=I proporciona enormes beneficios para el bienestar y la calidad de vida de las personas con el VIH.

 Un estudio estadounidense, cuyos resultados han sido publicados en la revista AIDS Patient Care and STDs, ha revelado que el mensaje I=I –indetectable es igual a intransmisible– hace que los hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (GBHSH) se sientan mejor en relación con su estado serológico y perciban que dicha información contribuye a reducir el estigma asociado al VIH. Los dos hallazgos más consistentes de este estudio es que tener la carga viral indetectable y una excelente adherencia al tratamiento antirretroviral se asociaron, por un lado, con puntuaciones más altas de los beneficios personales y sociales que tiene el mensaje I=I, y, por otro, con una mayor probabilidad de haber hablado con el medico sonre la carga viral y el riesgo de transmisión del VIH.

A lo largo de la última década varios estudios, entre los que se incluyen el PARTNER 1 y 2 2 (véanse La Noticia del Día 15/07/2016 y La Noticia del Día 27/04/2018) han confirmado de forma rotunda que una persona con el VIH en tratamiento antirretroviral y con la carga viral indetectable no transmite el VIH a su pareja o parejas sexuales. El mensaje de I=I supone un incentivo para que las personas con el VIH quieran iniciar y mantener la adherencia al tratamiento, lo que se traduce en beneficios para la salud individual y poblacional. Poco a poco, con los años, asociaciones de pacientes, organizaciones internacionales y países se han ido acogiendo a este mensaje transmitiéndolo por varias vías (véase La Noticia del Día 23/07/20). Sin embargo, no todos médicos del VIH y profesionales sanitarios se atreven en la actualidad a mantener una conversación con sus pacientes sobre este importante mensaje y sus implicaciones a todos los niveles (véase La Noticia del Día 18/09/20).

Un equipo de investigadores de la Universidad de la Ciudad de Nueva York quiso evaluar cómo el mensaje I=I afectaba a la autoimagen de los hombres GBHSH con el VIH y conocer sus percepciones sobre el estigma del VIH en la sociedad. Los investigadores también tuvieron interés por saber si su nivel de implicación en el cuidado del VIH afectaba a las percepciones de los beneficios individuales y sociales del mensaje I=I y si las personas con el VIH estaban hablando con sus médicos en la consulta sobre la carga viral y la capacidad infectiva del VIH.

Para responder a estas preguntas, diseñaron una encuesta on-line dirigida a hombres GBHSH con el VIH. La encuesta se distribuyó a través de las de redes sociales y aplicaciones de citas entre principios de 2018 y finales de 2019.

Se incluyeron en el estudio datos de 30.361 participantes con una edad media de 38 años. Casi todos los participantes (99,2%) se identificaron como cisgénero; el 90% se identificó como gay/queer y el 10% como bisexual.

En cuanto a la carga viral, el 85% indicó que la tenía indetectable, un 10% que estaba detectable y el 5% restante comunicó no estar seguro de en qué niveles tenía la carga viral.

La encuesta arrojó resultados contundentes de que los participantes percibían el mensaje I=I beneficioso. El 82% manifestó sentirse mejor en relación con su propio estado serológico, incluido un 55% que comunicó sentirse mucho mejor. El grupo de personas con carga viral indetectable fueron más propensos a informar de que el mensaje I=I mejoró su autoimagen relacionada con el VIH. Además, también consideraron los encuestados que dicho mensaje tenía una relación directa y beneficiosa con la reducción del estigma asociada al VIH. El 69% de los encuestados afirmó que I=I tendría un impacto positivo en el estigma social, mientras que el 18% dijo que no supondría ninguna diferencia respecto a la situación actual.
Otros factores que se asociaron con tener opiniones favorables respecto al mensaje I=I fueron tener una adherencia al TAR ‘excelente’,  encontrarse en una relación con una pareja sin el VIH, tener múltiples parejas sexuales y mantener relaciones sexuales anales sin preservativo.

En cuanto al nivel de conocimiento el mensaje I=I, la mayoría de los participantes (71%) informaron de haber escuchado el lema U = U, mientras que el 24% dijo que no. Las fuentes de información más habituales sobre el tema fueron los sitios de noticias relacionadas con el VIH (vistos por el 55%) y los perfiles en aplicaciones de citas (51%). Otras fuentes de información incluyeron amigos, anuncios en aplicaciones, parejas sexuales, profesionales sanitarios y literatura científica/médica. Dos tercios de los participantes informaron haber hablado sobre la carga viral y el riesgo de transmisión con un médico.

En sus conclusiones, los autores del estudio afirman que los investigadores y médicos del VIH deberían considerar no solo los beneficios que tiene este mensaje en la prevención para hombres GBHSH sin el VIH, sino también los importantes beneficios personales y sociales que tiene el mensaje I=I para los hombres GBHSH con el VIH. Por ejemplo, que el propio médico del VIH informe a sus pacientes sobre el mensaje I=I podría aumentar la confianza del paciente y hacer que se implique más en el proceso de autucuidados; conseguir la indetectabilidad viral puede proporcionar una nueva motivación y U = U puede reducir el estigma asociado al VIH.

Fuente: AIDSMAP / Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencias: Rendina HJ et al. Treatment is more than prevention: perceived personal and social benefits of Undetectable = Untransmissable messaging among sexual minority men living with HIV. AIDS Patient Care and STDs.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Opinión favorable para la aprobación europea de una formulación pediátrica dispersable en agua de dolutegravir.

Se anuncian 15 licencias voluntarias de fabricación de la versión genérica del medicamento para todos los países de ingresos bajos y algunos de los de ingresos medios.

 El Comité de Medicamentos para Uso Humano (CHMP, respectivamente, en sus siglas en inglés) de la Agencia Europea del Medicamento (EMA, en sus siglas en inglés) ha anunciado su opinión favorable para la aprobación de la comercialización de una formulación dispersable en agua de dolutegravir (Tivicay®). Se trata del segundo inhibidor de la integrasa de uso pediátrico –tras raltegravir (Isentress®)– que podría ser bebido a partir de las 4 semanas de vida. La mayoría de las formulaciones disponibles hasta la fecha eran comprimidos para ingerir o masticar, lo que limitaba o impedía su uso en niños pequeños o bebés.

La población infantil se ve afectada de manera desproporcionada por la epidemia del VIH en los países con menos recursos. Datos epidemiológicos recientes estiman que hay 1,7 millones de niños con el VIH y la mayoría de las muertes relacionadas con sida en población infantil se siguen produciendo en los primeros cinco años de vida. Uno de los principales obstáculos que dificultan el tratamiento en esta población, es la escasa disponibilidad de fórmulas pediátricas optimizadas de antirretrovirales.

Muchos medicamentos solo están disponibles para adultos, por lo tanto, la administración de la dosis exacta para niños resulta fundamental. El ajuste de fórmulas adultas para dosis pediátricas se realiza a menudo cortando o machacando los comprimidos, abriendo las cápsulas y usando el polvo para obtener un líquido, mediante la dilución de preparados concentrados o la utilización de inyecciones orales. Como consecuencia directa, a los niños se les da a menudo fórmulas que no han sido elaboradas para ellos.
Esta práctica puede comprometer la eficacia y la seguridad del tratamiento.

Los comprimidos dispersables son pastillas sin recubrimiento o película protectora que pueden dispersarse en un líquido antes de administrarse y que dar lugar a una dispersión homogénea. La aprobación de comprimidos dispersables frente al VIH constituye una buena noticia que contribuye a ampliar las opciones de tratamiento antirretroviral para la población pediátrica.

La presente opinión favorable llega unos meses después de la aprobación de esta formulación por parte de la Agencia de la Alimentación y el Medicamento de EE UU (FDA, en sus siglas en inglés; véase La Noticia del Día 22/06/2020). Ambos hechos se basan en los datos procedentes de los estudios en curso P1093 y ODYSSEY (PENTA20).

El estudio P1093 está evaluando la seguridad, tolerabilidad y fijación de dosis en bebés y niños de entre 4 semanas y 18 años de edad, y está dirigido por la red IMPAACT en EE UU, Brasil, Tailandia, Sudáfrica, Zimbabue, Kenia y Tanzania.

Por su parte, ODYSSEY es un ensayo de eficacia de distribución aleatoria aleatorio con control en el que se prueba tratamiento antirretroviral de primera y segunda línea en bebés y niños de entre 4 semanas y 18 años de edad. Está dirigido por la red Penta y se está llevando a cabo en Europa, América del Sur, Tailandia, Uganda, Zimbabue y Sudáfrica.

La nueva formulación consiste en comprimidos dispersables de 5mg y están dirigidos a niños y bebés de, al menos, cuatro semanas y con un peso de, como mínimo, 3Kg. Debe tomarse en combinación con otros antirretrovirales para constituir una terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA) con los niveles de eficacia deseables.

La presente opinión favorable del CHMP incluye una actualización en las recomendaciones de dosis de las formulaciones de comprimidos recubiertos (de 10mg, 25mg o 50mg) para niños de, al menos, 6 años y con un peso de, como mínimo, 14Kg. Dicha actualización se ha llevado a cabo para utilizar los mismos parámetros de peso que la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De forma altamente relevante –pues el principal impacto de la infección por el VIH en población infantil tiene lugar en países de ingresos bajos– se han proporcionado 15 licencias voluntarias de fabricación de formulaciones pediátricas genéricas de dolutegravir (1 de forma directa y 14 a través de la iniciativa Medicines Patent Pool [MPP]) a fabricantes de medicamentos genéricos. Dos de ellos, además, han contado con el apoyo técnico de ViiV Healthcare y financiero específico de UNITAID, el fondo internacional creado para ayudar a los países en desarrollo a adquirir fármacos contra el VIH, la tuberculosis y la malaria para acelerar el proceso de desarrollo de formulaciones genéricas para todos los países de ingresos bajos, medios-bajos, del África subsahariana y algunos países de ingresos medios-altos.

Fuente: Elaboración propia (gTt-VIH)
Referencia: Comunicado de prensa de ViiV Healthcare (13/11/2020): ViiV Healthcare announces CHMP positive opinion for the first-ever dispersible-tablet formulation of dolutegravir, Tivicay, a treatment for children living with HIV in Europe

martes, 24 de noviembre de 2020

¿Qué opinan las mujeres sobre la medicación inyectable de acción prolongada para la prevención y el tratamiento del VIH?

 Dos recientes estudios –cuyos resultados han sido publicados en el Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes y AIDS and Behavior– han analizado las opiniones que tienen las mujeres sobre el uso de los  medicamentos inyectables de acción prolongada. En uno de ellos se evaluó la percepción de mujeres sin el VIH sobre el uso preventivo de esta medicación  mientras que en el otro se exploró la opinión de mujeres con el VIH sobre su utilización en el tratamiento del VIH.

Actualmente, tanto en la prevención como en el tratamiento del VIH, se utiliza mayoritariamente la vía oral para la administración de los medicamentos. Esto supone compartir las mismas barreras para mantener una buena adherencia al tratamiento tanto para quienes los toman como prevención frente a VIH como para quienes los reciben como tratamiento de la infección. Estos problemas se verían aliviados gracias a los medicamentos inyectables de acción prolongada.

El medicamento inyectable para la prevención del VIH (cabotegravir) todavía se encuentran en la fase III de su desarrollo, pero se sabe que se podrá administrar cada dos meses. Por su parte, los medicamentos inyectables de acción prolongada para el tratamiento del VIH (cabotegravir y rilpvirina –Vocabria® y Rekambys®–) –que están ya autorizados en Canadá y se encuentran en proceso regulatorio en Europa y EE UU– se podrán administrar mensual o bimestralmente (véanse La Noticia del Día 19/10/20 y 26/05/20).

Para indagar sobre la percepción de las mujeres sobre los facilitadores y las barreras de los medicamentos inyectables de acción prolongada en la prevención (PrEP) y el tratamiento del VIH (TAR), se analizaron los datos las participantes del Estudio Interagencias sobre VIH en Mujeres (WIHS, en sus siglas en inglés), una cohorte prospectiva iniciada en 1993 para examinar el impacto del VIH en las mujeres. WIHS es la cohorte más grande de mujeres estadounidenses con el VIH o en riesgo de adquirirlo. Las mujeres incluidas en la cohorte tienen una visita de seguimiento cada seis meses donde responden a una entrevista en profundidad, se les realiza un examen clínico y pruebas de laboratorio. Los investigadores recopilaron datos cualitativos de las entrevistas en profundidad entre 2017 y 2018 en las que ambos grupos de mujeres expresaron la percepción que tenían de los medicamentos inyectables como PrEP en el caso de las seronegativas y como TAR en el caso de las seropositivas.

Para poder para participar en el estudio, las mujeres sin el VIH tenían que tener antecedentes de infecciones de transmisión sexual (ITS) o presentar alguna característica de riesgo de contraer el VIH, como el uso de drogas inyectables o haber ejercido el trabajo sexual.

En el estudio de la PrEP participaron 30 mujeres sin el VIH, cuya mediana de edad era de 51 años. En el estudio sobre la percepción de las mujeres con el VIH sobre los medicamentos inyectables como TAR, el número de mujeres ascendía a 59 y tenían una mediana de edad de 53 años. En ambos grupos, tres cuartas partes eran negras, solo un tercio no superaba la educación secundaria y casi el 60% contaba con pocos ingresos. En el grupo de mujeres sin el VIH, el 57% indicó contar con información sobre la PrEP. Por otro lado, el 56% de sus compañeras con el VIH expresaron que preferían tomar la medicación inyectable en lugar de píldoras diarias

Por lo que respecta a las barreras para el uso de medicamentos inyectables como PrEP, entre las participantes sin el VIH se identificó el no percibirse en riesgo de VIH, el ser mayor o el tener pocas parejas sexuales.  Cuando se les pidió que eligieran una pauta, el 55% declaró que optaría por la PrEP inyectable frente a un 10% que se decantó por la PrEP oral y un tercio que rechazó la idea de tomar la PrEP, independientemente de la formulación.

La desconfianza médica fue una barrera importante para ambos grupos de mujeres. Muchas manifestaron su temor con respecto a la seguridad y eficacia de la PrEP inyectable y el TAR. Además, hubo preocupaciones adicionales por el hecho que la PrEP y el TAR dejasen de funcionar o, lo que es peor, de que dieran lugar a problemas médicos en el futuro.

La principal barrera identificada en el grupo de mujeres con el VIH era su satisfacción con el TAR que estraban tomando y se mostraban reacias a dejar de tomar un régimen que estaba funcionando bien.

Las mujeres de ambos estudios expresaron su preocupación por los posibles efectos secundarios. Esto se relaciona principalmente con el dolor potencial que puede experimentarse tras recibir la inyección en el lugar de la inyección (nalgas) y el miedo a las agujas. Alrededor de una cuarta parte de ambos grupos manifestaron preferir el brazo el estómago para recibir la inyección. Además, las participantes expresaron su preocupación por la duración de los efectos secundarios al tratarse de una formulación de liberación prolongada.

Algunas mujeres se plantearon la posibilidad de si la PrEP inyectable podría afectar al bebe durante el embarazo. Otra cuestión que reflejaron algunas mujeres que habían consumido o aún era usuaria de drogas inyectables era si la profilaxis podría provocar una recaída.

Otra de las barreras que se repitió en ambos grupos, sobre todo en aquellas mujeres que vivían en ciudades con una red de transporte público limitada, fue la necesidad de acudir con mayor frecuencia a los hospitales. La posibilidad de que pudieran recibir las inyecciones en las farmacias locales no fue una solución suficiente para eliminar esta barrera, ya que muchas mujeres comentaron que preferirían recibirlas en su centro hospitalario por motivos de confidencialidad y para manejar cualquier efecto secundario asociado a la medicación.

Los facilitadores del uso de medicamentos inyectables también fueron similares en ambos grupos. La mayoría de las participantes pensaban que los medicamentos inyectables eran más efectivos que los fármacos orales porque los primeros van directamente al torrente sanguíneo. El no tener que preocuparse por sI te has tomado o no la medicación, las restricciones alimentarias  o dejarse olvidada la medicación en casa en un viaje fueron algunos de los motivos que convencían a las mujeres para optar por esta vía de administración.

Sin embargo, el mayor beneficio que percibían las mujeres de ambos grupos era la confidencialidad que les aportaba el recibir medicamentos inyectables. Las participantes de ambos grupos manifestaban temor de que otras personas vieran sus pastillas y que estas delatasen su estado serológico al VIH (aunque no lo tuviese) o de que alguien pudiera pensar que estaban manteniendo conductas de riesgo y que por eso tenían que tomar la medicación. Las mujeres con el VIH añadieron también que la vía inyectable les permitía reducir el estrés de tener que recordar diariamente su condición al no tener que tomar una pastilla diaria y la fatiga de tener que tomarla cada día para mantener la carga viral indetectable.

En sus conclusiones, los investigadores señalan que, aunque se hallaron diferencias de opinión en ambos grupos sobre los medicamentos inyectables, se puede observar una concordancia en la percepción lo que indica que la implementación de los medicamentos inyectables estaría sujeta a barreras y facilitadores similares tanto en mujeres con el VIH como en mujeres seronegativas.

Fuente: AIDS (gTt-VIH)
Referencias: Philbin MM et al. Interest in Long-Acting Injectable Pre-exposure Prophylaxis (LAI PrEP) Among Women in the Women’s Interagency HIV Study (WIHS): A Qualitative Study Across Six Cities in the United States. AIDS and Behavior, online ahead of print, 10 September 2020.

Philbin MM et al. A multi-site study of women living with HIV's perceived barriers to, and interest in, long-acting injectable anti-retroviral therapy. Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes, 84: 263-270, 2020.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Exigimos la reapertura de la Unidad de ITS Drassanes en Barcelona!!!!

 Desmantelamiento de la Unidad de ITS de Drassanes

Ante el desmantelamiento del Centro de ITS de Drassanes en Barcelona, las entidades comunitarias Gais PositiusGrupo Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt-VIH) y Stop Sida exigimos a las autoridades sanitarias competentes la reapertura inmediata del centro y el restablecimiento de su actividad habitual.

Esta situación está afectando a la atención de la salud sexual de muchos ciudadanos y ciudadanas y, en especial, de las poblaciones más vulnerables al VIH y las infecciones de transmisión sexual (ITS) que se visitan en dicho centro. La reubicación de la unidad monográfica de ITS Drassanes en el Hospital Vall d’Hebron -centro hospitalario del que forma parte- ha supuesto también un menoscabo de la atención que reciben las personas usuarias del Programa de Profilaxis Preexposición (PrEP). Un buen número de las personas que reciben la píldora preventiva del VIH -cuyas citas tuvieron que ser canceladas como consecuencia de la reubicación del centro-, continúan todavía sin recibir atención y sin perspectivas de que se les reprograme la visita.

El desmantelamiento de facto del Centro de ITS Drassanes ha supuesto que programas con enormes beneficios para la salud pública -como el circuito rápido de cribado de ITS asintomáticas ‘Drassanes Exprés’- desaparezcan o que queden reducidos a un nivel por debajo del mínimo, ya no de su funcionamiento, sino de su existencia.

Las organizaciones firmantes entienden que la tensión asistencial provocada por la COVID-19 obligue a tomar medidas excepcionales, como la reestructuración de los servicios y dispositivos sanitarios. Sin embargo, el abordaje de la epidemia del SARS-CoV-2 no debería ir en detrimento de otros problemas de salud pública, como el VIH y las ITS, en los que una respuesta inadecuada podría derivar en un aumento tanto del número de casos como del número de diagnósticos tardíos. Los diagnósticos tardíos se asocian a peores resultados en salud, a un mayor coste sanitario y a una mayor transmisión comunitaria de estas infecciones.

Necesitamos tu firma!!!! 

Change.org


miércoles, 30 de septiembre de 2020

Canal de Youtube de Infosida.

 En este canal encontrarás vídeos explicativos para despejar las dudas que puedas tener sobre la infección por VIH.

https://www.youtube.com/channel/UC548YUzT_v-Jyhd9YN6tBKg

Fuete: Infosida.

lunes, 21 de septiembre de 2020

Un tercio de las personas con VIH no han sido informadas por su médico de que Indetectable es igual a Intransmisible.


Transmitir a los pacientes dicho mensaje en la consulta se relaciona con mejores resultados en salud

Según los resultados de una encuesta internacional realizada en países de ingresos medianos y altos a personas con el VIH que están tomando tratamiento antirretroviral, una tercera parte de los encuestados nunca había mantenido una conversación con su médico en la que este le informase del mensaje ‘indetectable es igual a intransmisible’ (I=I). Los resultados de la encuesta han sido publicados en la revista Sexually Transmitted Infections y muestran que transmitir a los pacientes el mensaje I=I en la consulta se relaciona con mejores resultados en salud, como, por ejemplo, una mejor adherencia al tratamiento o sentirse más cómodo a la hora de revelar el estado serológico al VIH.

A lo largo de la última década varios estudios, entre los que se incluyen el PARTNER 1 y 2 (véanse La Noticia del Día 15/07/2016 y La Noticia del Día 27/04/2018) han confirmado de forma rotunda que una persona con el VIH en tratamiento antirretroviral y con la carga viral indetectable no transmite el VIH a su pareja o parejas sexuales. El mensaje de I=I supone un incentivo para que las personas con el VIH quieran iniciar y mantener la adherencia al tratamiento, lo que se traduce en beneficios para la salud individual y poblacional. Poco a poco, con los años, asociaciones de pacientes, organizaciones internacionales y países se han ido acogiendo a este mensaje transmitiéndolo por varias vías (véase La Noticia del Día 23/07/20). Sin embargo, no todos médicos del VIH y profesionales sanitarios se atreven en la actualidad a mantener una conversación con sus pacientes sobre este importante mensaje y sus implicaciones a todos los niveles.

Para averiguar qué información disponen las personas con el VIH y de dónde la reciben, los investigadores inscribieron a 2.389 participantes de los cuales el 29% eran mujeres, el 29% eran mayores de 50 años y el 23% eran personas que habían recibido su diagnóstico en los dos años anteriores. Al ser una muestra de conveniencia, los participantes de este estudio no representan la amplia población de personas con el VIH, siendo aquellos que disponen de más información los que tuvieron más probabilidades de ser inscritos en este estudio,

El 47% de los encuestados residían en 25 países de Europa, el 22% en América del Norte, un 9,6% en Asia, un 9,3% en América Latina, un 7,5% en Sudáfrica y un 5% de Australia. Las edades de los participantes oscilaban entre los treinta y cuarenta años. Tres cuartas partes tenían una formación universitaria.

Por lo que respecta a la fuente que les informó sobre el mensaje I=I, el 66,5% de los participantes indicaron haberlo hecho a través de su médico mientras que el 21,1% se había informado por otra fuente. El resto, el 12,3%, desconocía el mensaje. No se encontró variación en estas repuestas según la edad o el año del diagnóstico. Dentro del grupo que tenían educación secundaria, el 73% si había mantenido una conversación con su médico sobre I=I mientras que el porcentaje disminuía a 63% entre aquellas personas con educación universitaria. Por otro lado, en cuanto a la orientación sexual, los hombres gais o bisexuales tuvieron más probabilidades de haber hablado con sus médicos del mensaje I=I que los hombres y mujeres heterosexuales (71%, 58% y 65%, respectivamente). Las personas que mantenían sexo ocasional eran más conscientes de este mensaje (75%) que otras personas.

Al desagregar los resultados por países, se pudo observar que en China, Japón, Corea del Sur y Taiwán el 51% de las personas habían hablado de I=I con sus médicos. Un porcentaje mayor (61%) se obtuvo en países de América Latina como Argentina, Brasil, Chile y México. Los países en los que se registró un mayor número de personas que habían hablado del mensaje I=I con sus médicos fueron Australia (80%), Austria (84%) y Suiza (87%).

Hablar con el médico sobre el mensaje I=I se relacionó también con otros indicadores de salud. En este sentido, siete de cada diez participantes que habían recibido dicho mensaje comentaron que sus médicos los involucraban de forma activa en la toma de decisiones médicas sobre el tratamiento, se interesaban por lo potenciales efectos de la medicación que estaban tomando o les explicaban las nuevas opciones de tratamiento disponibles o futuras.

Por otro lado, se detectaron relaciones sólidas entre hablar sobre el mensaje I=I con el médico y otros resultados de salud favorables. Si la información procedía de otras fuentes, estas relaciones no se mostraron tan sólidas.

Al ser una encuesta transversal, los hallazgos fueron asociaciones más que efectos causales. El 77% que era conocedor del mensaje I=I mantenían la carga viral indetectable mientras que entre aquellos que no lo conocían, dicho porcentaje descendía a un 56%. Esto podría ser debido a que los pacientes que reciben dicha información estarían más motivados a adherirse a sus tratamientos. Del mismo modo, la relación podría ser al revés: algunos médicos solo podrían optar por discutir el mensaje I=I una vez que la carga viral del paciente hubiese alcanzado la indetectabilidad.

El estudio halló una adherencia subóptima al tratamiento en un 35% de los participantes que desconocían el mensaje, en un 29% de los que habían conocido el mensaje a través de otra fuente y en un 20% de aquellos lo conocían a través de su médico.

Al pedirles a los participantes que calificaran en una escala de cinco puntos su estado de salud, el 65% de los que habían hablado sobre I=I con sus médicos indicaron que era “bueno” o “muy bueno”. Este porcentaje descendió a un 55% en los participantes en los que el mensaje I=I lo conocieron a través de otras fuentes y a un 45% en aquellas personas que lo desconocían. Esta relación se mantuvo también al preguntarles por su grado de comodidad a la hora de hablar con sus médicos sobre sus preocupaciones sobre la transmisión del VIH (66%, 55% y 36%, respectivamente).

Los encuestados también fueron preguntados por su comodidad para revelar su estado serológico. El porcentaje más elevado (33%) de personas que indicaron sentirse más cómodos para hacerlo fue el de aquellas que habían hablado con sus médicos sobre I=I con un 33%. Los seguían el 27% de aquellos que conocían el mensaje a través de otras fuentes y, por último, el 20% de los que desconocían I=I. Por el contrario, el 67% de este último grupo habían escondido o disimulado su medicación antirretroviral en los últimos meses, reduciéndose al 61% entre los que su fuente de información eran otra distinta a su médico y al 55% entre los que si procedía de su proveedor.

Un editorial que acompaña al artículo dos médicos del VIH señalan que mantener conversaciones actualizadas sobre el mensaje de I=I ayudan a eliminar actitudes estigmatizantes que son perjudiciales directamente para la salud del paciente. Estas discusiones deben estar libre de prejuicios y estereotipos para que la persona con el se sienta cómoda a la hora de hablar sobre sus inquietudes y poder mantener una mejor adherencia al tratamiento antirretroviral. En este sentido, piden que las guías clínicas del VIH recomienden incluir el mensaje I=I en la educación al paciente, creando herramientas concretas que podrían facilitar la conversación en la consulta y generando una mayor concienciación social a través de mensajes de salud pública.

Fuente:AIDSMAP / (gTt-VIH)

Referencias: Okoli C et al. Undetectable equals untransmittable (U = U): awareness and associations with health outcomes among people living with HIV in 25 countries. Sexually Transmitted Infections.

Calabrese SK & Mayer KH. Stigma impedes HIV prevention by stifling patient–provider communication about U = U. Journal of the Interanational AIDS Society 23: e25559, 2020.

miércoles, 26 de agosto de 2020

El estigma impide la prevención del VIH al sofocar la comunicación entre el paciente y el proveedor sobre U = U. Sarah K Calabrese, Kenneth H. Mayer. Publicado por primera vez: 19 julio 2020. https://doi.org/10.1002/jia2.25559

 El éxito de las estrategias de control del VIH en todo el mundo depende de la implementación de los últimos avances en la ciencia del VIH por parte de las partes interesadas. Sin embargo, la adopción por parte de los profesionales de la salud de los avances científicos recientes relacionados con el VIH en la práctica clínica ha sido variable. Ha habido un desafío notable en torno a la comunicación constante del descubrimiento de que la supresión viral sostenida elimina el riesgo de transmisión sexual (indetectable = intransmisible, (U = U)) a los pacientes. La falta de incorporación rutinaria de la educación del paciente U = U en la práctica clínica es peculiar porque el mensaje U = U se alinea con los objetivos del tratamiento. Además, es responsabilidad profesional de los proveedores informar a los pacientes sobre los riesgos y beneficios del tratamiento. Entonces, ¿por qué no ocurren estas conversaciones? Aunque existen múltiples factores que contribuyen,1 ] - podría ser una razón clave que subyace a la falta de educación constante del paciente U = U.

Las primeras investigaciones que investigan las perspectivas y experiencias de los proveedores en torno a U = U [ 2 - 5 ] sugieren varias razones por las que es posible que no se estén comunicando sobre U = U con los pacientes: falta de conocimiento; incredulidad (a pesar de la evidencia sólida que demuestra que la supresión virológica previene la transmisión sexual [ 6 , 7 ]); y preocupaciones sobre la compensación del riesgo sexual [ 2 - 4 ]. Los proveedores también han expresado temor a ser culpados si la transmisión ocurriera después de haber informado a los pacientes sobre U = U [ 2 , 3]. Cuando se produce una comunicación sobre la supresión viral y el riesgo, algunos proveedores son inconsistentes y / o poco claros, y continúan usando un lenguaje como "extremadamente bajo" o "insignificante" (en lugar de "no" o "cero") para describir el riesgo de transmisión, o calificar incorrectamente U = U como aplicable solo en el contexto del uso del condón [ 2 , 5 ]. Retener la educación del paciente en torno a U = U o moderar el mensaje para prevenir comportamientos no deseados no es médicamente justificable. Además, la decisión de retener o modificar los mensajes U = U podría verse influenciada por el estigma hacia los pacientes.

El estigma puede operar a niveles consciente (explícito) e inconsciente (implícito) [ 8 ]. Sin embargo, estos dos niveles de estigma no están fuertemente correlacionados [ 8 ], lo que sugiere que los proveedores que no respaldan conscientemente el estigma pueden, no obstante, albergar tales actitudes en un nivel inconsciente. Se ha descubierto que el estigma implícito en particular impacta las interacciones entre el paciente y el proveedor: los proveedores con un mayor estigma implícito dominan verbalmente las conversaciones y están menos centrados en el paciente [ 9 ], lo que podría comprometer la comunicación en torno a U = U.

La naturaleza discrecional de la comunicación U = U aumenta su susceptibilidad al estigma. En la actualidad, están surgiendo estándares que establecen la educación del paciente sobre U = U como parte de la atención de rutina. En diciembre de 2019, el gobierno de EE. UU. Agregó una recomendación para educar universalmente a los pacientes con VIH sobre U = U en sus pautas de tratamiento antirretroviral [ 10 ]. Asimismo, la OMS sugirió en sus pautas de servicios de pruebas del VIH de noviembre de 2019 que, en el momento del diagnóstico, los proveedores deben informar a los pacientes que “las personas con VIH en [terapia antirretroviral] que logran y mantienen la supresión viral no pueden transmitir el VIH a sus parejas” [ 11]. Sin embargo, en muchos centros clínicos, los estándares y pautas que rodean a U = U pueden estar ausentes o carecer de especificidad, lo que dificulta la educación rutinaria del paciente sobre U = U.Además, en tales circunstancias, si, cómo y a quién educar sobre U = U es comúnmente basado en la discreción de los proveedores, lo cual es problemático porque es más probable que el estigma se manifieste en entornos con normas ambiguas y / o protocolos flexibles [ 12 ].

No es sólo la naturaleza discrecional de la educación U = U como actividad clínica lo que la hace vulnerable al estigma; también son las poblaciones de pacientes afectadas y los comportamientos asociados con la transmisión del VIH los que pueden ser estigmatizados en sí mismos. En todo el mundo, las personas que viven con el VIH han sido maltratadas en la atención sanitaria, y se enfrentan a proveedores que se niegan a tratar o proporcionar un tratamiento deficiente [ 9 , 13 ]. Esto es coherente con las actitudes estigmatizantes hacia los pacientes con VIH que los proveedores han respaldado, incluidos los estereotipos relacionados con la irresponsabilidad sexual [ 13 ]. Dadas las preocupaciones relacionadas con la compensación del riesgo que los proveedores han informado como razones para no discutir U = U [ 2], estas nociones preconcebidas sobre los pacientes que viven con el VIH pueden reforzar las preocupaciones existentes y potenciar el estigma. Las personas que viven con el VIH que tienen otros estados de marginación interseccional (por ejemplo, hombres que tienen relaciones sexuales con hombres o personas que se inyectan drogas) pueden ser más propensas a ser estereotipadas como irresponsables o en riesgo, lo que exacerba aún más las preocupaciones de los proveedores sobre las consecuencias de U = U discusiones y alimentando disparidades.

El estigma interseccional también puede comprometer la educación U = U porque la educación U = U requiere la comunicación entre el paciente y el proveedor sobre el sexo, y los proveedores se sienten menos cómodos discutiendo el comportamiento sexual con algunos grupos (por ejemplo, minorías sexuales y / o individuos que no se ajustan al género) que otros (por ejemplo, individuos heterosexuales, cisgénero) [ 14 ]. La incomodidad al hablar de sexo con ciertos pacientes puede traducirse en una comunicación menos consistente del mensaje U = U a esas poblaciones en particular. Asimismo, ciertos grupos estigmatizados, como los hombres afroamericanos que tienen relaciones sexuales con hombres, pueden sentirse menos cómodos al iniciar conversaciones sobre su salud sexual con sus proveedores debido al estigma anticipado [ 15] y por lo tanto más dependiente de los proveedores para iniciar discusiones sobre la transmisión del VIH durante las relaciones sexuales.

Es importante destacar que el estigma puede manifestarse como una toma de decisiones razonada [ 9 ]. Por ejemplo, las preocupaciones sobre la compensación del riesgo pueden expresarse como una consideración genuina por el bienestar de los pacientes. Sin embargo, es probable que esa lógica tenga sus raíces en los estereotipos más que en la ciencia, como lo demuestra su inaplicabilidad en otros contextos médicos. Por ejemplo, educar a los pacientes sobre los beneficios de los medicamentos anticonceptivos o para la disfunción eréctil podría conducir a una compensación del riesgo sexual entre los pacientes que eligen tomar dichos medicamentos; sin embargo, estos beneficios se comunican de manera rutinaria.

Hay varias estrategias que pueden ayudar a abordar las inconsistencias existentes y las posibles disparidades en la entrega de educación U = U por parte de los proveedores (Tabla 1). Establecer la educación universal del paciente U = U en las pautas normativas, incorporar U = U en la educación clínica para todos los proveedores de servicios de VIH, facilitar las conversaciones entre el paciente y el proveedor sobre U = U con herramientas concretas y ampliar la conciencia pública a través de mensajes de salud pública podrían promover un cambio positivo . Esta última estrategia también es vital porque algunos grupos estigmatizados enfrentan barreras a la atención médica que les impiden aprender sobre U = U de los proveedores. Se necesitan más investigaciones para evaluar el impacto del estigma del proveedor, evaluar las intervenciones adaptadas a la cultura y, en última instancia, optimizar la comunicación U = U entre pacientes y proveedores. Sin embargo,

Tabla 1. Estrategias recomendadas para fomentar la educación universal del paciente U = U
EstrategiaDescripción / justificación
1Establecer la educación universal del paciente U = U en las pautas normativas que dicten la práctica clínica
  • La educación universal del paciente U = U debe ser respaldada por organizaciones federales y profesionales en todo el mundo y defendida en los protocolos y expectativas de los centros clínicos.
  • Por ejemplo, de acuerdo con las pautas de 2019 del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., "Todas las personas con VIH deben ser informadas de que mantener un ARN del VIH en plasma (carga viral) <200 copias / ml ... evita la transmisión sexual del VIH a sus parejas" [ 10 ]
  • El establecimiento de tal estándar refuerza la educación del paciente U = U como una responsabilidad profesional y designa la falta de comunicación U = U con los pacientes, incluso si no es una omisión intencional, como atención deficiente.
2Incorporar U = U en la educación clínica para todos los proveedores de servicios de VIH
  • U = U debe incorporarse en la educación clínica en todos los niveles, incluidos los planes de estudio de las escuelas de medicina y enfermería, los exámenes de certificación de la junta, la educación continua y las capacitaciones clínicas requeridas.
  • Los proveedores deben estar informados sobre: ​​la evidencia científica para U = U, las implicaciones médicas y psicosociales de U = U para los pacientes, la importancia de un enfoque universalizado frente a un enfoque selectivo para educar a los pacientes sobre U = U, y por qué temores de compensación de riesgo o la culpa no son razones médicamente justificables para retener información sobre U = U
  • Se necesita una educación clínica generalizada U = U en todas las disciplinas de los proveedores de servicios del VIH porque la educación del paciente es una responsabilidad compartida entre los proveedores de servicios del VIH, y un paciente determinado puede entrar en contacto con algunos tipos de proveedores de servicios del VIH y no con otros.
  • La educación del proveedor sobre U = U es esencial porque la falta de conocimiento y la incredulidad se encuentran entre las razones identificadas por las que los proveedores no informan a sus pacientes sobre U = U [ 2 , 4 ]
3Facilite las conversaciones entre el paciente y el proveedor sobre U = U con herramientas concretas
  • A los proveedores se les puede ofrecer un lenguaje escrito con respaldo empírico para ayudar a explicar el concepto de U = U
  • Las indicaciones se pueden utilizar para indicar conversaciones sobre U = U, como emparejar recordatorios emergentes con resultados de laboratorio de carga viral dentro de los sistemas de registros médicos electrónicos
  • Los folletos informativos, los videos de circuito cerrado de salas de espera y otros materiales educativos dirigidos al paciente pueden estimular y reforzar aún más las conversaciones entre el paciente y el proveedor sobre U = U
4Ampliar la conciencia pública mediante mensajes de salud pública
  • La educación pública puede alentar las conversaciones iniciadas por el paciente entre las personas que viven con el VIH y que ya reciben atención.
  • El aumento del conocimiento público sobre U = U puede promover la búsqueda de atención médica entre las personas que viven con el VIH y que no han sido diagnosticadas o tratadas; los nuevos pacientes presentan nuevas oportunidades para la comunicación entre el paciente y el proveedor sobre U = U
  • Más allá de las implicaciones para la atención médica, la educación pública también es vital porque ciertos grupos estigmatizados, en particular aquellos que enfrentan formas interseccionales de estigma, pueden enfrentar barreras a la atención médica que les impiden aprender sobre U = U de los proveedores

CONFLICTO DE INTERESES

SKC recibió apoyo parcial de Gilead Sciences para asistir a una conferencia de investigación. KHM ha realizado investigaciones con el apoyo de proyectos sin restricciones de Gilead Sciences y ViiV Healthcare.

CONTRIBUCIONES DE LOS AUTORES

SKC lideró la conceptualización y redacción del punto de vista con aportes significativos de KHM. Ambos autores han leído y aprobado el manuscrito final.

AGRADECIMIENTOS

Ninguno declarado.

FONDOS

Ninguno declarado.

DESCARGO DE RESPONSABILIDAD

Ninguno declarado.

Fuente: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/jia2.25559

SAL DE DUDAS.

http ://www.saldedudas.info/index.php/es/   La APP Sal de Dudas, te ofrece juegos, videos e información sobre Vih y otras enfermedades de tr...