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Sal de dudas!!!!!!
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El riesgo de desarrollar diabetes o enfermedad cardiovascular aumentó en aquellas personas con bajos niveles actividad física.
Según los resultados de un estudio estadounidense presentado durante la 18 edición del Taller International sobre Comorbilidades y Reacciones Adversas a los Fármacos del VIH, celebrado en septiembre de 2016 en Nueva York (EE UU), realizar actividad física estaría asociado, en personas con el VIH, a un menor riesgo de sufrir problemas graves de salud y a valores más elevados en el recuento de células CD4.
Desde la llegada de la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA) se ha producido un cambio en el espectro de enfermedades sufridas por las personas con el VIH, las cuales pasaron de padecer infecciones oportunistas a presentar complicaciones derivadas, sobre todo, de la cronificación de la infección, la inflamación a la que se asocia, el uso de tratamiento antirretroviral a largo plazo y el envejecimiento. En estudios anteriores se observó que el ejercicio físico, en especial si se alterna de forma equilibrada aquel basado en la fuerza y el fundamentado en la resistencia, no solo permite ganar masa muscular y reducir los niveles de lípidos sanguíneos en personas con el VIH, sino también prevenir, o mitigar, el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento (Véase La Noticia del Día 20-12-2013).
El estudio que se llevó a cabo fue de tipo prospectivo, longitudinal y multicéntrico y contó con aproximadamente 11.000 participantes. Se recogieron alrededor de 40.000 evaluaciones de la actividad física (PA, por sus siglas en inglés) de los participantes donde cada uno aportó al menos una evaluación. Más de 8.000 participantes proporcionaron dos informes y cerca de 800 acumuló, al menos, 5 informes.
Las personas participantes en el estudio formaron una cohorte donde la media de edad fue de 43 años (rango de 19 a 82 años). Aproximadamente el 80% eran hombres y el 2% transgénero. Alrededor de un tercio de los participantes eran afroamericanos y el 15 % hispanos. El recuento medio de células CD4 era superior a 500 células/mm3 y la carga viral promedio era inferior 200 copias/mL. El peso medio fue de 81 kg y el Índice de Masa Corporal (IMC) promedio era de 26,5 kg/m2 (+/-5).
Las evaluaciones iniciales mostraron que el 26% de los participantes (n=3.058) presentaba niveles muy bajos de PA, el 42% (n=4.957) niveles bajos, el 19% (n=2.177) moderados y el 13% (n=1.527) mostró valores altos en PA. Algunos de los factores que se asociaron a valores significativamente más bajos de PA fueron: ser mujer, transgénero o afroamericano, tener niveles más bajos en el recuento de células CD4 o un mayor IMC.
Tras ajustar los factores de confusión como la edad, el sexo, el tipo de seguro de salud, el riesgo de transmisión, la historia de consumo de tabaco, el uso de "d-fármacos" (estavudina (d4T), didanosina (ddI), zalcitabina (ddC): tres fármacos de la familia de los ITINN con elevados efectos secundarios) y fármacos prescritos, valores altos en PA se asociaron de manera significativa con una mejoría en la presión arterial sistólica, el colesterol HDL (colesterol "bueno"), los valores de triglicéridos y glucosa y un alto recuento de CD4.
Independientemente, tanto los valores bajos de PA como aquellos muy bajos predijeron riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares o diabetes. A medida que los valores de PA aumentaron, el riesgo fue disminuyendo de manera progresiva.
De manera consistente, bajas puntuaciones en PA se asociaron al diagnóstico de comorbilidades : obesidad (cociente de probabilidades [CP]: 1,9; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 1.6-2.2), enfermedad cardiovascular (CP: 2,0; IC95%: 1,4-2,8), derrame cerebral (CP: 1,8; IC95%: 1.2-2.7), hipertensión (CP: 1,5; IC95%: 1,3-1,8), y diabetes (CP: 2,5; IC95%: 1,9-3,2). El 24% de aquellos participantes que presentaron altas puntuaciones en PA reportaron tener 2 o más problemas de salud, mientras que en el brazo con niveles bajos en PA fue reportado por el 40% de los encuestados (diferencia estadísticamente significativa [p<0.01]).
Los resultados de este estudio ponen de manifiesto el efecto protector que tiene realizar actividad física de manera regular frente al desarrollo de problemas de salud en personas con el VIH, en las cuales, además, parece favorecer la producción de células CD4.
Fuente: HIV i-base ( gTt-VIH )
Referencia: Willig AL et al. The beneficial effects of physical activity in the setting of HIV infection. 18th International Workshop on Comorbidities and Adverse Drug Reactions in HIV, 12-13 September 2016, New York. Oral abstract 012.
Desde el Servicio de ChemSex Support de Stop Sida entendemos que para muchos de vosotros el chemsex es una manera de gestionar las emociones, frustraciones y el estrés. Está demostrado que el confinamiento es una circunstancia estresante por varios motivos: la sensación de falta de espacio, la imposibilidad de estar al aire libre, la inactividad, pasar muchas horas solo o con las personas con las que convives, etc. Esto puede llevar a sentirte solo o a roces en la convivencia.
Te damos una guía para llevar mejor estos días:
Haz ejercicio físico, yoga, etc.: existen aplicaciones como Freeletics, vídeos en YouTube, entrenadores y gente que están poniendo sus entrenamientos en Instagram (por ejemplo @fabri_orlandi). El ejercicio libera endorfinas que ayudan a estar más tranquilo, descansar mejor y estar de mejor humor.
Varía las actividades durante el día. Aprovecha para hacer actividades o aficiones a las que no les dedicas tiempo habitualmente: series, pelis, cantar, dibujar, leer, escuchar música, trabajar, cocinar, limpiar, saca fotos, tocar un instrumento, dormir, etc. Saca a relucir tu parte más creativa. Esto aumentará tu sensación de bienestar y rompe la sensación de monotonía.
Y aquí tienes también una guía sobre prevención de riesgos de transmisión del Coronavirus durante la práctica del chemsex de nuestros colegas de Energy Control (ABD):
https://www.chem-safe.org/chemsex-fiestas-y-drogas-en-tiempos-de-coronavirus/
https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/ciudadania.htm
Para urgencias sanitarias y por coronavirus los números gratuitos de emergencias son:
https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov-China/telefonos.htm
En este sentido, esta organización insta a la población a cuidar su salud sexual y a acudir a cualquiera de las entidades que forman parte de CESIDA para despejar cualquier duda al respecto, así como para hacer la prueba de VIH de manera totalmente confidencial y respetando los protocolos de seguridad. Para las personas que no puedan acudir a las asociaciones, recuerdan que existe la posibilidad de realizar el Autotest de diagnóstico del VIH en la intimidad de su domicilio, adquiriéndolo en una farmacia comunitaria en persona o a través de su página web en caso de que tengan venta online.
En palabras de Ramón Espacio, presidente de CESIDA: “Se ha establecido un servicio telefónico que atienda a los usuarios del autotest para acompañarlos a lo largo del proceso, con el objetivo de reducir el impacto psicológico que un resultado positivo les pudiera producir. Este servicio es anónimo y confidencial”.
El Autotest VIH consiste en un kit de diagnóstico que se puede adquirir en las farmacias físicas u online (homologadas), sin necesidad de prescripción médica, y con el que con un simple pinchazo puedes obtener, en 15 minutos, un resultado con una fiabilidad similar a la de la prueba convencional. Para conseguir un resultado certero debe haber transcurrido un periodo ventana de tres meses desde la posible práctica de riesgo de transmisión del VIH. Es el tiempo necesario para que se hayan podido desarrollar los anticuerpos que se detectan mediante esta prueba.
En Apoya tu Salud entrevistamos al doctor Santiago Moreno, jefe de Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal, para despejar todas las dudas sobre el autotest de diagnóstico del VIH.
El presidente de CESIDA ha enfatizado sobre la ventaja que aporta la privacidad en el momento de la prueba: “Hay personas a las que les resulta difícil acercarse a su médico de familia para solicitar una prueba de VIH, especialmente en áreas rurales o ciudades pequeñas donde no hay otros recursos como clínicas de infecciones de transmisión sexual u ONG”.
A este respecto, Iván Bernardo, farmacéutico rural y miembro del Grupo de Enfermedades infecciosas e inmunología de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC) señala que “es por ello, y más en un área rural, que tiene especial importancia que el farmacéutico comunitario se forme específicamente en este campo y pueda dispensar correctamente el Autotest VIH, porque la dispensación del mismo debe ir un paso más allá, hay que ofrecer acompañamiento y recomendaciones a la hora de interpretar el resultado. Es también clave el poder entender por qué el paciente ha llegado ahí, dejar que se exprese libremente, lógicamente sin juzgar, y ayudarle desde un punto de vista sanitario a poder reducir las conductas de riesgo. Adicionalmente, la labor del farmacéutico, formando parte de un equipo multidisciplinar, debe ir enfocada a la prevención y a la educación sexual”.
Por su parte, Espacio ha destacado que el confinamiento y la desescalada han supuesto un gran impacto para toda la sociedad, algunas con consecuencias son muy dolorosas, como la muerte de miles de personas o la angustia ante la pérdida del empleo o carecer de lo más básico para vivir, alimentos, vivienda o medicamentos. “Pero también la COVID-19 nos ha traído una oportunidad: se ha podido disminuir la cadena de transmisiones del VIH. El estado de alarma ha restringido nuestros movimientos y a mucha gente le ha dejado en casa y ‘a dos velas’. Poco o nada de sexo durante este tiempo significa poca o ninguna exposición reciente al VIH y las ITS”, ha subrayado.
Un tema que preocupa es la adquisición del autotest de diagnóstico de VIH a través de internet. Es importante destacar la importancia de comprarlo a través del canal oficial de las oficinas de farmacia comunitarias. Incluso, hay farmacias comunitarias que cuentan, entre sus servicios, con el de hacer la prueba del VIH en la propia farmacia, con total discreción y manteniendo el anonimato del usuario.
No obstante, el Autotest VIH ofrece una posibilidad más de poder determinar tu estado serológico, sobre todo en el caso de no tener cerca otros recursos sanitarios y querer hacerlo desde la intimidad de tu casa. Sin embargo, es fundamental poder adquirir este test en una farmacia y que pueda el farmacéutico comunitario ofrecer esas indicaciones de cómo realizarlo e interpretarlo, aportando un valor añadido, o en su defecto a través de una canal de venta online de una farmacia con el objetivo de que este producto ofrezca las máximas garantías, fuera de estos canales se desaconseja totalmente su adquisición.
Por otra parte, es clave que el farmacéutico comunitario esté formado, para ello la guía de actuación farmacéutica elaborada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos: Protocolo de actuación del farmacéutico comunitario en la dispensación de pruebas de autodiagnóstico de VIH, constituye un primer paso muy positivo. No obstante, aún hay espacio para la mejora y el farmacéutico comunitario debe seguir desarrollándose en esta área. Desde SEFAC se apuesta por la formación continuada y la elaboración de material que facilite el trabajo diario en la farmacia comunitaria.
Adicionalmente, cabe señalar que el farmacéutico comunitario con un perfil eminentemente asistencial, tal y como se promueve desde SEFAC y como profesional sanitario más cercano a la población, puede jugar un papel fundamental a la hora de ayudar a interpretar el resultado del test, derivando a las diferentes organizaciones en el caso de que sea positivo y llevando a cabo una labor de educación sanitaria y sexual tanto si es positivo como si es negativo, con un objetivo doble, conseguir que se detecte y consecuentemente se trate de manera precoz mejorando el pronóstico de la enfermedad y reduciendo el riesgo de transmisión.
Además, según Bernardo: “consideramos que se debería contar mucho más con la farmacia comunitaria en este aspecto, ya que la red de más de 22.000 farmacias repartidas por todo el país, son un punto sanitario básico, cercano y al que la población acude en primera instancia. Aprovechemos estos recursos que tenemos y fomentemos la colaboración y el trabajo en equipo de las diferentes entidades para poder seguir luchando frente al VIH. De hecho, algunas comunidades autónomas, como es el caso del País Vasco, llevan años contando con la participación de las farmacias comunitarias para la realización de pruebas de VIH y sífilis”.
Para la elaboración de este artículo hemos utilizado información de:
Escrito por el equipo de redactores especializados en el ámbito sanitario y con amplia experiencia en contenidos sobre salud y revisados por responsables de las seis entidades que configuran Apoya Tu Salud: Mylan, la Sociedad Española de Medicina de Atención Primaria, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria, la Sociedad Española de Farmacia Rural, la Federación Española de Diabetes y la Asociación de Cáncer de Páncreas. Consulta la Política editorial de Apoya tu Salud.
Desmantelamiento de la Unidad de ITS de Drassanes
Ante el desmantelamiento del Centro de ITS de Drassanes en Barcelona, las entidades comunitarias Gais Positius, Grupo Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt-VIH) y Stop Sida exigimos a las autoridades sanitarias competentes la reapertura inmediata del centro y el restablecimiento de su actividad habitual.
Esta situación está afectando a la atención de la salud sexual de muchos ciudadanos y ciudadanas y, en especial, de las poblaciones más vulnerables al VIH y las infecciones de transmisión sexual (ITS) que se visitan en dicho centro. La reubicación de la unidad monográfica de ITS Drassanes en el Hospital Vall d’Hebron -centro hospitalario del que forma parte- ha supuesto también un menoscabo de la atención que reciben las personas usuarias del Programa de Profilaxis Preexposición (PrEP). Un buen número de las personas que reciben la píldora preventiva del VIH -cuyas citas tuvieron que ser canceladas como consecuencia de la reubicación del centro-, continúan todavía sin recibir atención y sin perspectivas de que se les reprograme la visita.
El desmantelamiento de facto del Centro de ITS Drassanes ha supuesto que programas con enormes beneficios para la salud pública -como el circuito rápido de cribado de ITS asintomáticas ‘Drassanes Exprés’- desaparezcan o que queden reducidos a un nivel por debajo del mínimo, ya no de su funcionamiento, sino de su existencia.
Las organizaciones firmantes entienden que la tensión asistencial provocada por la COVID-19 obligue a tomar medidas excepcionales, como la reestructuración de los servicios y dispositivos sanitarios. Sin embargo, el abordaje de la epidemia del SARS-CoV-2 no debería ir en detrimento de otros problemas de salud pública, como el VIH y las ITS, en los que una respuesta inadecuada podría derivar en un aumento tanto del número de casos como del número de diagnósticos tardíos. Los diagnósticos tardíos se asocian a peores resultados en salud, a un mayor coste sanitario y a una mayor transmisión comunitaria de estas infecciones.
Necesitamos tu firma!!!!
Change.org
¿ #EnTuCasaOenLaMía ? Si has tenido una práctica de riesgo y quieres saber tu estado serológico llama al servicio de atención del autotest del #VIH: 900 822 833 (gratuíto)
Durante la #Covid19 puedes cuidar de tu salud sexual desde casa. No estás sol@, #estamoscontigo.
Fuente:
https://cesida.org/proyectos/autotest-del-vih/
En este canal encontrarás vídeos explicativos para despejar las dudas que puedas tener sobre la infección por VIH.
https://www.youtube.com/channel/UC548YUzT_v-Jyhd9YN6tBKg
Fuete: Infosida.
El éxito de las estrategias de control del VIH en todo el mundo depende de la implementación de los últimos avances en la ciencia del VIH por parte de las partes interesadas. Sin embargo, la adopción por parte de los profesionales de la salud de los avances científicos recientes relacionados con el VIH en la práctica clínica ha sido variable. Ha habido un desafío notable en torno a la comunicación constante del descubrimiento de que la supresión viral sostenida elimina el riesgo de transmisión sexual (indetectable = intransmisible, (U = U)) a los pacientes. La falta de incorporación rutinaria de la educación del paciente U = U en la práctica clínica es peculiar porque el mensaje U = U se alinea con los objetivos del tratamiento. Además, es responsabilidad profesional de los proveedores informar a los pacientes sobre los riesgos y beneficios del tratamiento. Entonces, ¿por qué no ocurren estas conversaciones? Aunque existen múltiples factores que contribuyen,1 ] - podría ser una razón clave que subyace a la falta de educación constante del paciente U = U.
Las primeras investigaciones que investigan las perspectivas y experiencias de los proveedores en torno a U = U [ 2 - 5 ] sugieren varias razones por las que es posible que no se estén comunicando sobre U = U con los pacientes: falta de conocimiento; incredulidad (a pesar de la evidencia sólida que demuestra que la supresión virológica previene la transmisión sexual [ 6 , 7 ]); y preocupaciones sobre la compensación del riesgo sexual [ 2 - 4 ]. Los proveedores también han expresado temor a ser culpados si la transmisión ocurriera después de haber informado a los pacientes sobre U = U [ 2 , 3]. Cuando se produce una comunicación sobre la supresión viral y el riesgo, algunos proveedores son inconsistentes y / o poco claros, y continúan usando un lenguaje como "extremadamente bajo" o "insignificante" (en lugar de "no" o "cero") para describir el riesgo de transmisión, o calificar incorrectamente U = U como aplicable solo en el contexto del uso del condón [ 2 , 5 ]. Retener la educación del paciente en torno a U = U o moderar el mensaje para prevenir comportamientos no deseados no es médicamente justificable. Además, la decisión de retener o modificar los mensajes U = U podría verse influenciada por el estigma hacia los pacientes.
El estigma puede operar a niveles consciente (explícito) e inconsciente (implícito) [ 8 ]. Sin embargo, estos dos niveles de estigma no están fuertemente correlacionados [ 8 ], lo que sugiere que los proveedores que no respaldan conscientemente el estigma pueden, no obstante, albergar tales actitudes en un nivel inconsciente. Se ha descubierto que el estigma implícito en particular impacta las interacciones entre el paciente y el proveedor: los proveedores con un mayor estigma implícito dominan verbalmente las conversaciones y están menos centrados en el paciente [ 9 ], lo que podría comprometer la comunicación en torno a U = U.
La naturaleza discrecional de la comunicación U = U aumenta su susceptibilidad al estigma. En la actualidad, están surgiendo estándares que establecen la educación del paciente sobre U = U como parte de la atención de rutina. En diciembre de 2019, el gobierno de EE. UU. Agregó una recomendación para educar universalmente a los pacientes con VIH sobre U = U en sus pautas de tratamiento antirretroviral [ 10 ]. Asimismo, la OMS sugirió en sus pautas de servicios de pruebas del VIH de noviembre de 2019 que, en el momento del diagnóstico, los proveedores deben informar a los pacientes que “las personas con VIH en [terapia antirretroviral] que logran y mantienen la supresión viral no pueden transmitir el VIH a sus parejas” [ 11]. Sin embargo, en muchos centros clínicos, los estándares y pautas que rodean a U = U pueden estar ausentes o carecer de especificidad, lo que dificulta la educación rutinaria del paciente sobre U = U.Además, en tales circunstancias, si, cómo y a quién educar sobre U = U es comúnmente basado en la discreción de los proveedores, lo cual es problemático porque es más probable que el estigma se manifieste en entornos con normas ambiguas y / o protocolos flexibles [ 12 ].
No es sólo la naturaleza discrecional de la educación U = U como actividad clínica lo que la hace vulnerable al estigma; también son las poblaciones de pacientes afectadas y los comportamientos asociados con la transmisión del VIH los que pueden ser estigmatizados en sí mismos. En todo el mundo, las personas que viven con el VIH han sido maltratadas en la atención sanitaria, y se enfrentan a proveedores que se niegan a tratar o proporcionar un tratamiento deficiente [ 9 , 13 ]. Esto es coherente con las actitudes estigmatizantes hacia los pacientes con VIH que los proveedores han respaldado, incluidos los estereotipos relacionados con la irresponsabilidad sexual [ 13 ]. Dadas las preocupaciones relacionadas con la compensación del riesgo que los proveedores han informado como razones para no discutir U = U [ 2], estas nociones preconcebidas sobre los pacientes que viven con el VIH pueden reforzar las preocupaciones existentes y potenciar el estigma. Las personas que viven con el VIH que tienen otros estados de marginación interseccional (por ejemplo, hombres que tienen relaciones sexuales con hombres o personas que se inyectan drogas) pueden ser más propensas a ser estereotipadas como irresponsables o en riesgo, lo que exacerba aún más las preocupaciones de los proveedores sobre las consecuencias de U = U discusiones y alimentando disparidades.
El estigma interseccional también puede comprometer la educación U = U porque la educación U = U requiere la comunicación entre el paciente y el proveedor sobre el sexo, y los proveedores se sienten menos cómodos discutiendo el comportamiento sexual con algunos grupos (por ejemplo, minorías sexuales y / o individuos que no se ajustan al género) que otros (por ejemplo, individuos heterosexuales, cisgénero) [ 14 ]. La incomodidad al hablar de sexo con ciertos pacientes puede traducirse en una comunicación menos consistente del mensaje U = U a esas poblaciones en particular. Asimismo, ciertos grupos estigmatizados, como los hombres afroamericanos que tienen relaciones sexuales con hombres, pueden sentirse menos cómodos al iniciar conversaciones sobre su salud sexual con sus proveedores debido al estigma anticipado [ 15] y por lo tanto más dependiente de los proveedores para iniciar discusiones sobre la transmisión del VIH durante las relaciones sexuales.
Es importante destacar que el estigma puede manifestarse como una toma de decisiones razonada [ 9 ]. Por ejemplo, las preocupaciones sobre la compensación del riesgo pueden expresarse como una consideración genuina por el bienestar de los pacientes. Sin embargo, es probable que esa lógica tenga sus raíces en los estereotipos más que en la ciencia, como lo demuestra su inaplicabilidad en otros contextos médicos. Por ejemplo, educar a los pacientes sobre los beneficios de los medicamentos anticonceptivos o para la disfunción eréctil podría conducir a una compensación del riesgo sexual entre los pacientes que eligen tomar dichos medicamentos; sin embargo, estos beneficios se comunican de manera rutinaria.
Hay varias estrategias que pueden ayudar a abordar las inconsistencias existentes y las posibles disparidades en la entrega de educación U = U por parte de los proveedores (Tabla 1). Establecer la educación universal del paciente U = U en las pautas normativas, incorporar U = U en la educación clínica para todos los proveedores de servicios de VIH, facilitar las conversaciones entre el paciente y el proveedor sobre U = U con herramientas concretas y ampliar la conciencia pública a través de mensajes de salud pública podrían promover un cambio positivo . Esta última estrategia también es vital porque algunos grupos estigmatizados enfrentan barreras a la atención médica que les impiden aprender sobre U = U de los proveedores. Se necesitan más investigaciones para evaluar el impacto del estigma del proveedor, evaluar las intervenciones adaptadas a la cultura y, en última instancia, optimizar la comunicación U = U entre pacientes y proveedores. Sin embargo,
| Estrategia | Descripción / justificación | |
|---|---|---|
| 1 | Establecer la educación universal del paciente U = U en las pautas normativas que dicten la práctica clínica |
|
| 2 | Incorporar U = U en la educación clínica para todos los proveedores de servicios de VIH |
|
| 3 | Facilite las conversaciones entre el paciente y el proveedor sobre U = U con herramientas concretas |
|
| 4 | Ampliar la conciencia pública mediante mensajes de salud pública |
|
SKC recibió apoyo parcial de Gilead Sciences para asistir a una conferencia de investigación. KHM ha realizado investigaciones con el apoyo de proyectos sin restricciones de Gilead Sciences y ViiV Healthcare.
SKC lideró la conceptualización y redacción del punto de vista con aportes significativos de KHM. Ambos autores han leído y aprobado el manuscrito final.
Ninguno declarado.
Ninguno declarado.
Ninguno declarado.
Fuente: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/jia2.25559
Entre las hipótesis para explicar este fenómeno se incluyen el efecto del tratamiento antirretroviral o la propia alteración inmunitaria debido al VIH; no obstante, es importante caracterizar la población con el VIH con un mayor riesgo de tener una evolución grave de la COVID-19.
Los datos procedentes de diversas cohortes parecen reflejar que las personas con el VIH tienen menos probabilidades de que la COVID-19 progrese con gravedad, según se ha publicado en AIDS Patient Care and STDs. Por otro lado, los datos procedentes de un importante hospital de Londres (Reino Unido) revelan que, entre las personas con el VIH, las de raza negra presentaron un mayor riesgo de hospitalización por la COVID-19, mientras que un estudio realizado en Madrid (España) descubrió que el diagnóstico de la COVID-19 fue más habitual en personas con el VIH con otros problemas de salud subyacentes que en el resto de pacientes con el VIH. Estos datos fueron publicados en Clinical Infectious Diseases y The Lancet HIV.
A principios de mayo, la cifra oficial de personas infectadas por el SARS-CoV-2 (el coronavirus responsable de la COVID-19) era de 3,45 millones en todo el mundo. Sin embargo, se sabe que esa cifra en realidad es muy superior y un porcentaje de estos casos tienen una evolución grave, especialmente cuando la persona presenta determinadas características: obesidad, diabetes mellitus, hipertensión, edad avanzada y ser de sexo masculino (para cualquier edad).
Por las características de transmisión del SARS-CoV-2, este afecta de forma desproporcionada a personas de clases socioeconómicas más bajas, debido a que dichas personas podrían tener menos opciones para mantener el distanciamiento físico como consecuencia de una peor situación de vivienda o por sus necesidades económicas. Además, entre esta población es más habitual la obesidad, la diabetes y la hipertensión debido principalmente a las limitaciones de alimentación.
Sin embargo, ha sido una sorpresa comprobar que el porcentaje de personas con el VIH con casos graves de la COVID-19 es inferior al que correspondería estadísticamente. Los datos procedentes de Wuhan (China) reflejaron que solo el 1.4% de los casos graves correspondían a personas con el VIH. En Reino Unido se observó un porcentaje similar (1%) entre los 16.749 pacientes con COVID-19 hospitalizados, pero el VIH no tuvo un impacto negativo en la supervivencia. Otro estudio de Nueva York (EE UU), que contó con datos de 5.700 personas hospitalizadas con COVID-19 reveló que únicamente el 0,8% de los casos graves correspondía a personas con el VIH.
Se han planteado distintas hipótesis para explicar este aparente menor riesgo de desarrollar casos graves o críticos de COVID-19 en personas con el VIH. La primera de ellas apuntaría a una posible protección que ofrecería la terapia antirretroviral. En este sentido se sabe que lopinavir/ritonavir (Equivalente Farmacéutico Genérico [EFG]; Kaletra®) consigue controlar in vitro la replicación del SARS-CoV-2. Sin embargo, hay que apuntar que su uso en pacientes no ofreció beneficios, al menos en casos de enfermedad grave (Véase La Noticia del Día 23/03/2020). Por otro lado, se han observado resultados positivos (aunque modestos) en la evolución de las personas con la COVID-19 tratadas con remdesivir (véase La Noticia del Día 04/05/2020) y se sabe que tenofovir (uno de los antirretrovirales más habituales usados tanto para el tratamiento del VIH como parte de la profilaxis preexposición al VIH) está estructuralmente relacionado con el remdesivir y parece que podría bloquear la ARN polimerasa ARN-dependiente del SARS-CoV-2.
Otra de las hipótesis proviene de la observación de que las personas con cáncer también parecen infrarrepresentadas entre los casos graves de la COVID-19, muchas de las cuales reciben tratamientos inmunosupresores. Se sabe que la acción de las distintas citoquinas proinflamatorias y los factores inmunitarios innatos parecen desempeñar un importante papel en la progresión de los casos graves de COVID-19 por lo que parece plausible que la inmunosupresión característica de la quimioterapia del cáncer, así como la persistente desregulación inmunitaria que acompaña a la infección por el VIH (incluso en personas en tratamiento antirretroviral con supresión viral) también puedan reducir la virulencia de la COVID-19.
Esta última hipótesis se ve respaldada por los datos procedentes de un modelo de la infección por SARS-CoV-1 en ratones. Una cepa de CoV-1 adaptada a este animal provoca disfunción respiratoria y la muerte en ratones, pero se observa una atenuación de la enfermedad tras bloquear genéticamente su sistema de complemento (una parte del sistema inmunitario). En conclusión, aunque el sistema de complemento y tal vez otras citoquinas proinflamatorias no parecen desempeñar un papel importante en el control de la replicación del CoV-1, sí que pueden desempeñar un papel crítico en su patogenicidad. Es probable que esto también se cumpla en el caso del SARS-CoV-2. Este virus puede ser mucho menos capaz de inducir estas respuestas inmunitarias en el marco de la desregulación inmunitaria característica del VIH o el cáncer. Estas observaciones pueden proporcionar importantes pistas en el diseño de nuevas intervenciones frente a la COVID-19.
Por otro lado, las últimas directrices de las sociedades científicas europeas del VIH destacan que casi la mitad de las personas que viven con el VIH en Europa tienen más de 50 años y determinados problemas médicos crónicos (comorbilidades), como enfermedades cardiovasculares y pulmonares crónicas, son más frecuentes en las personas con el VIH, todos ellos factores de riesgo de una peor progresión de la COVID-19. Por este motivo, es importante la caracterización de las personas con el VIH que enferman de la COVID-19. En este sentido, los datos procedentes de un importante hospital londinense y de otro de Madrid (España) resultan interesantes por ser los primeros estudios que analizan los factores de riesgo de la COVID-19 en cohortes de personas con el VIH.
El Hospital del King's College estás situado en el sur de Londres y presta servicios en uno de los distritos con una mayor diversidad étnica de Europa y se realizó una observación de los factores de riesgo de sufrir resultados graves, comparando a los pacientes hospitalizados con toda la cohorte de VIH del hospital (2.699 personas). La cohorte de VIH de King's College está compuesta por un 61% de hombres, y el 58% es de raza negra, con una edad media de 49 años.
Hasta la fecha, dieciocho de las personas con el VIH de la cohorte han sido admitidas en el hospital debido a la COVID-19. De ellas, todas, menos una, eran de raza negra y dos tercios de sexo masculino. Siete de estas 18 personas experimentaron resultados de salud graves (muerte, ventilación mecánica o ingreso en la unidad de tratamiento intensivo) y cinco de ellas murieron.
Entre las personas con el VIH, el ser de raza negra y tener un recuento de CD4 más bajo antes de la hospitalización por la COVID-19 fueron los únicos factores que se relacionaron de forma significativa con un mayor riesgo de hospitalización. No obstante, hay que aclarar que el estudio no comparó la prevalencia de afecciones subyacentes como la hipertensión o la diabetes entre las personas con COVID-19 y el conjunto de la cohorte con el VIH.
Las personas de raza negra tuvieron 12 veces más probabilidades de ser hospitalizadas que personas de otras razas, pero el reducido número de pacientes de este estudio hacen que los intervalos de confianza de esta estimación sean muy amplios. Esto encajaría con los resultados de diversos estudios realizados en Reino Unido que han encontrado tasas de mortalidad por la COVID-19 más elevadas en poblaciones de raza distinta a la blanca. Entre las explicaciones propuestas para este hecho se han señalado factores como la privación socioeconómica, un mayor riesgo de exposición ocupacional y una mayor prevalencia de las afecciones subyacentes. No obstante, es necesario realizar un análisis más detallado de las cohortes más grandes para aclarar si las personas negras con el VIH corren un mayor riesgo de contraer COVID-19 que otras personas negras y otras personas con el VIH.
Por su parte, los médicos del Hospital Universitario Ramón y Cajal, Madrid, informaron sobre los ingresos hospitalarios por la COVID-19 en personas con el VIH. El hospital presta atención regular a 2.873 pacientes con el VIH.
Cincuenta y una personas con el VIH fueron diagnosticadas de la COVID-19, la mayoría eran hombres, con una edad media de 53 años y que estaban tomando un tratamiento antirretroviral eficaz. Veintiocho de los 51 casos fueron admitidos en el hospital y 13 fueron definidos como casos graves. Seis personas requirieron ser ingresadas en la unidad de cuidados intensivos, y dos de ellas murieron.
La única característica que los autores encontraron diferente entre los casos graves y los leves/moderados fue el historial de tabaquismo. Así, los casos graves tuvieron una probabilidad significativamente mayor de estar fumando tabaco en ese momento o de haberlo hecho con anterioridad (92% frente a 58%, p= 0,038).
Por otro lado, los únicos factores relacionados con un mayor riesgo de diagnóstico de la COVID-19 fueron el índice de masa corporal y las comorbilidades.
Las personas con el VIH diagnosticadas de la COVID-19 fueron más propensas a tener sobrepeso (53% frente a 24%, p= 0,024) en comparación con el resto de la cohorte de pacientes con el VIH del hospital. En cuanto a las comorbilidades en las personas con VIH diagnosticadas con COVID-19 no difirieron de las ya conocidas para la población en general, excepto por la enfermedad hepática crónica. El 63% de las personas con el VIH diagnosticadas presentaba, al menos una comorbilidad, frente al 38% de las personas con el VIH sin COVID-19. La hipertensión (35% frente a 8%), la diabetes (14% frente a 3%) y la enfermedad renal crónica (12% frente a 1%) fueron más habituales en las personas con el VIH diagnosticadas de COVID-19 que el resto de pacientes con el VIH. Por último, la enfermedad hepática crónica también fue algo más común en las personas con la COVID-19 (47% frente a 33%,).
De forma sorprendente, el estudio halló que las personas con el VIH diagnosticadas de COVID-19 fueron significativamente más propensas a tomar (o haber tomando en el pasado) tenofovir que el resto de pacientes con el VIH (73% frente a 38%). No obstante, los autores del estudio consideran que el número de personas incluidas en el análisis era demasiado pequeño para sacar conclusiones al respecto.
Como nota positiva final, hay que señalar que la Asociación Británica del VIH [BHIVA, en sus siglas en inglés] también señala que el VIH no afectó negativamente a la supervivencia en una cohorte del Reino Unido de 16.749 pacientes hospitalizados con COVID-19 en la que aproximadamente el 1% tenía el VIH.
Fuente:Aidsmap/ (gTt-VIH)
Referencias: Laurence J .AIDS Patient Care and STDs. Jun 2020.247-248.http://doi.org/10.1089/apc.2020.29005.com
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Vizcarra P et al. Description of COVID-19 in HIV-infected individuals: a single-centre, prospective cohort. Lancet HIV, online ahead of print, 28 May 2020.
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