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miércoles, 13 de noviembre de 2019

“Si se hace bien, la PrEP puede atraer al SNS a personas con prácticas de riesgo”.

Entrevista de Con Salud a Ramón Bilbao, presidente de CESIDA.
“Ha costado. Pero este es sólo el primer paso. Ahora toca ponerla en marcha, que va a ser lo más complicado, y hacerlo bien”. Estas declaraciones resumen bien el esfuerzo y la presión realizada en los últimos años por organizaciones sanitarias y asociaciones de pacientes para que el Sistema Nacional de Salud (SNS), mediante la intervención del Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, procediera a indicar la profilaxis pre-exposición (PrEP), medicamento recomendado para reducir el riesgo de adquirir infección por VIH. Para valorar qué supone la financiación de esta indicación, que se inició oficialmente este viernes 1 de noviembre, ConSalud.es ha entrevistado a Ramón Espaciopresidente de la Coordinadora Estatal de VIH y sida (Cesida).
¿Esto significa que desde este mismo viernes se podrá dispensar la PrEP en los servicios de farmacia hospitalaria y los centros autorizados?
Suponemos que llevará unos días porque se tendrá que adaptar a las comunidades autónomas. Lo que sabemos es que este medicamento entra en el nomenclátor y a partir de ahí las comunidades autónomas tienen un tiempo para incluirlo en los suyos para que se pueda prescribir en la indicación de PrEP. No sé los plazos que lleva adaptarlo dentro de los sistemas de prescripción informáticos de las comunidades autónomas pero en principio no puede tardar mucho.
¿Haría falta adaptarlo a unos indicadores concretos de cada región?
Se está trabajando en los desarrollos de los circuitos de dispensación. Ahora lo que está aprobado es la dispensación en el entorno hospitalario pero también se permite en los centros autorizados. Estos centros deberán cumplir los requisitos que hay. Pueden ser oficinas de farmacia, centros ITS, centros de diagnóstico de VIH, algún centro de salud de Primaria. Esto se tendrá que trabajar desde las comunidades. Esto es solo un primer paso, pero hay que saber cómo implementarlo. Nuestra visión es que dependiendo de las realidades asistenciales de cada autonomía, de la demanda real que vaya a haber y de los dispositivos de los que disponga el sanitario, habrá que adaptarlo para que sea un circuito sencillo.
A partir de ahora, ¿cómo será el proceso para que un paciente de riesgo pueda usar el tratamiento?
Esto dependerá bastante de los circuitos que se establezcan. Pero en un principio, se accederá a las unidades de Medicina Interna y de Enfermedades Infecciosas, aunque podría variar en los próximos días, mediante un médico de Atención Primaria o una derivación directa de otro servicio. Cuando se evalúe al paciente, se le hagan las pruebas pertinentes y se cumplan los criterios, podrá acceder a ello y se le dispensará en el hospital. Pero estamos ante algo prematuro que está por definir y no tenemos una información detallada de cuál va a ser el circuito específico de cada sitio.
¿Estáis de acuerdo con los grupos de riesgo y los criterios establecidos por el Ministerio de Sanidad para que pueda accederse a la PrEP?
Creemos que estos criterios habrá que evaluarlos a medio plazo y definirlos. En principio, se trata de la indicación terapéutica de la ficha técnica del fármaco, que es para población en alto riesgo de adquirir el VIH. Es evidente que en nuestro país, los criterios se acercan a cuál es la realidad epidemiológica. Pero, probablemente, esperemos que en el futuro sean mejorables para que se adapten de forma más individualizada al riesgo que tiene una persona de adquirir VIH, independientemente de su orientación sexual o de lo que fuera. Tiene que ver más con el riesgo real que esta persona tiene.
Ahora la principal tarea en la que tenemos que trabajar es en establecer unos circuitos de dispensación que realmente lo hagan fácil. No es simplemente dar una pastilla, hay que hacer una intervención psicosocial, evaluar el riesgo, ver la situación personal de cada uno, dar apoyo psicológico y que no sea excesivamente complicado para el usuario, porque requiere de controles trimestrales. Estamos trabajando para facilitar que esto tenga el impacto necesario en la salud pública y en la distribución de los diagnósticos.
¿Sobre qué precio podría costar al Sistema Nacional de Salud cada tratamiento?
Lo que sabemos es que es un precio muy económico, similar al que se está consiguiendo por las vías irregulares.
Después de haber alcanzado este paso, ¿qué es lo más urgente que se debe abordar?
Insisto en que se deben establecer unos circuitos de dispensación eficaces, ágiles, que faciliten el acceso a las personas. Y que más allá de la intervención médica, se aborde la realidad y todos los problemas de salud sexual. Siempre hemos defendido que la PrEP es una estrategia más de todas las que tenemos, que básicamente siguen siendo el uso del preservativo, el diagnóstico temprano de la infección, el tratamiento de las personas con VIH, el control de las ITS. Creemos que si se hacen las cosas bien, la PrEP puede vehiculizar todo esto y atraer al sistema sanitario a personas con prácticas de riesgo. Si estas personas, que no suelen venir, acuden pues diagnosticaremos a más gente; si hay ITS las diagnosticaremos antes; y podremos hacer una intervención más global sobre asuntos colaterales como la salud mental, etc. Creemos que la PrEP va a servir como catalizador de toda la respuesta que necesitamos, diagnosticar pronto o tratar a todo el mundo con VIH para romper con la cadena de transmisión.
Tras todo el esfuerzo, imagino que la valoración final será positiva ¿no?
Nuestra valoración es que este es el primer paso. Ha costado y ahora toca ponerlo en marcha, que va a ser lo más complicado. Pero por fin España puede ponerse al nivel de los países europeos del entorno en los que esta medida estaba disponible ya. Seguiremos presionando para que no nos quedemos atrás. Ya la tenemos y ahora toca hacerlo bien.
FUENTE: Con Salud. 

miércoles, 16 de octubre de 2019

Depresión, mujer y VIH.

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    ¿Qué es la depresión?

    Estar deprimido, en el lenguaje cotidiano, ocurre cuando alguien se siente sin ánimo, triste, infeliz o sin esperanza. Todos estos son sentimientos comunes, y casi todos los experimentan en un momento u otro. Recibir y vivir con un diagnóstico de VIH puede ser estresante, abrumador y difícil a veces. Por lo tanto, no es inusual que las personas que viven con el VIH se sientan deprimidas o ansiosas.
    Sin embargo, si estos sentimientos se vuelven abrumadores, incapacitantes o duraderos, pueden ser una señal de que está experimentando una afección conocida como depresión. En comparación con la tristeza, la depresión es más intensa, dura más tiempo (más de dos semanas) e interfiere con su capacidad diaria para funcionar. En lenguaje médico, la depresión es un diagnóstico basado en tener una cierta cantidad de síntomas específicos que se muestran en la lista a continuación. La depresión no es una parte normal de vivir con VIH y puede tener un efecto negativo en su salud física general. Si tiene alguno de estos síntomas o no está seguro de si lo que está experimentando es normal, es importante que hable con su proveedor de atención médica.
    Los síntomas de la depresión incluyen:
    • Cambios en el apetito o peso
    • Dolores o malestares sin razón clara
    • Episodios de llanto sin una razón clara
    • Sentimientos de tristeza, culpa, desesperanza y / o inutilidad
    • Irritabilidad; entrar en argumentos fácilmente
    • Falta de interés o placer en actividades que generalmente le interesan
    • Bajo deseo sexual
    • Dificultad para tomar decisiones o concentrarse
    • Cambios en los patrones de sueño
    • Fatiga o pérdida de energía
    • Pensamientos de hacerse daño o suicidarse
    Si está pensando en hacerse daño o suicidarse, por favor dígaselo a alguien de inmediato. 
    Además de los síntomas enumerados anteriormente, si está deprimida también podrá notar que hace algunas de las siguientes cosas:
    • No cuidarse en términos de aseo, vestimenta e higiene personal
    • Faltar o no ir a trabajar; llamar diciendo que está enferma
    • Siendo muy crítica y estando desilusionada
    • No hablar o salir con amigos o familiares
    • No participar en sus actividades sociales, pasatiempos o recreación habituales
    • Llorar o tener ganas de llorar más de lo normal, y a menudo sin saber por qué
    • Usar alcohol u otras drogas recreativas más de lo normal
    A veces, el uso de sustancias (en inglés) oculta la depresión. Esto sucede cuando las personas se "automedican" usando drogas o alcohol para tratar de no sentir el dolor de lo que les preocupa. Si siente que la depresión o la ansiedad aumentan su consumo de sustancias, solicite a su proveedor de atención médica o agencia de servicios de VIH para obtener una referencia a un proveedor de salud mental.


    Haga clic arriba para ver o descargar la presentación en PDF

    Mujeres y depresión

    Los estudios han demostrado que, en la población general, las mujeres tienen dos veces más probabilidades de estar deprimidas que los hombres. Si bien no está claro por qué las mujeres sufren de depresión mucho más que los hombres, hay varias razones posibles. Una razón utilizada para explicar la alta tasa de depresión entre las mujeres es la carga que soportan muchas mujeres como principal proveedora de cuidados para los miembros de la familia. Con frecuencia, las mujeres se preocupan por los demás y no se preocupan por ellas mismas. Otras razones por las cuales las mujeres pueden sentirse deprimidas incluyen tener un ingreso familiar más bajo, menos educación y menos apoyo social. Estos son todos los principales estresores (en inglés) de la vida que pueden afectar su bienestar general y llevar a la depresión.
    También existe un fuerte vínculo entre el abuso o violencia contra las mujeres (en inglés), ya sea físico, sexual o emocional, y la depresión, el estrés postraumático (en inglés) y los intentos de suicidio. La Organización Mundial de la Salud informó en 2013, que las mujeres que experimentaron violencia doméstica o de la pareja tuvieron el doble de probabilidades de deprimirse que las mujeres que no experimentaron ningún tipo de violencia.

    Depresión en mujeres que viven con VIH

    Las mujeres que viven con VIH tienen incluso más probabilidades de sufrir depresión que las mujeres de la población general. Aunque muchas personas que viven con VIH llevan vidas largas, sanas y plenas, saber que usted está viviendo con VIH es una noticia que cambia la vida y que puede ser muy difícil de escuchar y aceptar. Algunas personas se sienten abrumadas, impotentes o incapaces de hacer frente a un diagnóstico de VIH. Otras temen por su salud futura o por revelar su estado de VIH a amigos y familiares. El estigma que muchas mujeres que viven con VIH experimentan puede llevar al aislamiento social y sentimientos de soledad. Todos estos sentimientos (impotencia, ansiedad, soledad) son elementos clave de la depresión.
    Muchas mujeres que viven con VIH también experimentan grandes estresores de la vida como la discriminación racial (en inglés), la pobreza, la violencia y ser madre soltera, que pueden llevar a la depresión. Un diagnóstico de VIH puede simplemente aumentar esta carga y aumentar la probabilidad de que una mujer desarrolle depresión.

    Depresión y mujeres mayores que viven con VIH

    A medida que los tratamientos del VIH han mejorado, cada vez hay más mujeres mayores que viven con VIH. Envejecer a menudo implica sus propios desafíos de la vida, como enfermedades crónicas, discapacidad o la pérdida de seres queridos. Estos cambios de vida pueden llevar a sentimientos de tristeza o depresión. Un estudio mostró que más de seis de cada diez mujeres que viven con VIH de 50 a 76 años padecían depresión.

    La depresión puede causar problemas graves

    Los estudios demuestran que existe una conexión directa entre la depresión y una peor salud para las personas que viven con VIH. Específicamente, las mujeres que viven con VIH que están deprimidas buscan atención para el VIH con menos frecuencia, tienen más problemas para seguir sus regímenes de medicamentos para el VIH y tienen una progresión más rápida de la enfermedad. Si está experimentando síntomas de depresión, es posible que omita dosis de medicamentos, tome la dosis incorrecta o tome la dosis en el momento equivocado. No tomar sus medicamentos contra el VIH con regularidad puede conducir al desarrollo de resistencia (en inglés) viral, lo que hace que los medicamentos contra el VIH sean menos efectivos para combatir el virus. Esto puede causar que sus células CD4 bajen y/o su carga viral aumente.
    Si está deprimida, obtener ayuda puede marcar una gran diferencia. Un estudio mostró que el riesgo de muerte se redujo a la mitad para las mujeres que contactaron a un proveedor de salud mental. Es importante que la depresión sea diagnosticada y tratada lo más rápido posible para evitar problemas graves.

    Opciones de tratamiento

    La buena noticia es que la depresión es tratable. Los tratamientos incluyen psicoterapia, apoyo social (en inglés), medicamentos, terapias alternativas o cualquier combinación de estos. Si bien es cierto que la depresión puede mejorar por sí misma, esto puede llevar meses o incluso años. Es probable que el tratamiento acorte el tiempo que demora en sentirse mejor y puede ayudarla a seguir tomando sus medicamentos contra el VIH. También puede evitar que pierda un trabajo, una relación o incluso su vida.

    Psicoterapia

    Varios profesionales de la salud mental pueden proporcionar psicoterapia, también conocida como "terapia de conversación" o asesoramiento personal. La psicoterapia consiste en hablar con un profesional capacitado sobre lo que está experimentando. El profesional o terapista brinda apoyo y la ayuda a comprender lo que le preocupa. Si bien la mayoría de la psicoterapia se realiza individualmente, la terapia grupal también es útil para algunas personas.
    En los EE. UU., los profesionales de la salud mental que brindan psicoterapia incluyen:
    • Psicólogos
    • Psiquiatras
    • Trabajadores sociales
    • Terapistas matrimoniales y familiares
    • Consejeros de salud mental

    Apoyo social

    También puede ser útil buscar el apoyo de otras mujeres (en inglés) que viven con VIH a través de grupos de apoyo o consejería entre pares. Para encontrar apoyo en línea, visite nuestro blog en línea para mujeres que viven con VIH, "Una chica cómo yo". Se ha descubierto que el apoyo social de amigos y familiares ayuda a las personas que viven con VIH a evitar la depresión o a enfrentarla mejor. Si se siente solo y aislado, conectarse con otras personas puede ayudarlo a sentirse menos solo. Los amigos y la familia también pueden brindar apoyo emocional, lo cual es muy importante para las personas que viven con una enfermedad grave como el VIH. Los miembros de una red de apoyo social pueden ayudar con tareas como ir de compras o hacer las tareas domésticas y actuar como cuidadores si se enferma.

    Medicamentos antidepresivos

    Los medicamentos antidepresivos a menudo se recetan para la depresión o la ansiedad y se ha demostrado que ayudan a disminuir los síntomas en algunas personas. Se debe tener cuidado al tomar medicamentos antidepresivos o contra la ansiedad con medicamentos contra el VIH. Algunos de estos medicamentos pueden interactuar (en inglés) con algunos de los medicamentos contra el VIH. Es importante que informe a su proveedor de atención médica sobre todo lo que está tomando, incluso medicamentos de venta libre, hierbas y otros suplementos, de modo que las interacciones entre medicamentos puedan anticiparse y controlarse.
    Generalmente, el tipo más seguro de antidepresivos para usar con medicamentos contra el VIH son los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRI, por sus siglas en inglés) como Celexa (citalopram), Lexapro (escitalopram), Luvox (fluvoxamina), Prozac (fluoxetina), Paxil (paroxetina) y Zoloft (sertralina). No se debe tomar un antidepresivo herbal popular llamado St. John's Wort (hierba de San Juan), ya que afecta el sistema inmunitario (en inglés) e interactúa con muchos medicamentos contra el VIH.

    Otros tratamientos

    Los ejercicios de meditación, masajes, yoga, ejercicios de respiración y relajación son terapias complementarias que pueden ayudarla a controlar el estrés (en inglés) y sentirse mejor. La acupuntura y acupresión pueden ayudar a reducir el estrés y mejorar su estado de ánimo. Las técnicas de concentración, o conciencia plena, pueden ayudarla a volver a estar en contacto con lo que hace que valga la pena vivir y evitar entrar en espirales de ánimo descendentes. Algunos de estos métodos incluso se han combinado con psicoterapia tradicional y han demostrado ser muy efectivos (por ejemplo, terapia cognitiva basada en atención plena). Una buena nutrición y actividad física (en inglés) son beneficiosas, sin importar qué tratamientos elija.

    Ayudándole a otros/as con depresión

    Las personas con depresión pueden no estar consientes de que lo que están experimentando no es normal – o que existe ayuda. La depresión también puede quitarle a la persona su energía y motivación, de modo que, aunque sepan que tienen un problema, pueden no estar en la posición para buscar ayuda por sí misma. A menudo alguien cercano a la persona con depresión se da cuenta y menciona cambios en la persona y le apoyan para obtener la ayuda que necesitan.
    Si alguien en su vida demuestra señas de tener depresión como las que están mencionadas arriba, es importante entender que no es su trabajo "arreglar" a la persona o dar consejos. Escuchar a su ser querido con compasión y aliento es una gran forma de apoyarles en tratar su depresión en formas que funcionan para él/ella.

    Hablar sobre la depresión

    Puede ser difícil saber que decirle a alguien que usted cree puede tener depresión. Recuerde que escuchar es la cosa más importante – y que usted quizá tendrá que expresar su preocupación varias veces antes de que la persona responda. Aquí hay algunas cosas que puede decir o preguntas que puede hacer para comenzar la conversación.
    "Me he sentido preocupada/o por ti últimamente".
    "He notado unas diferencias en ti últimamente y quiero saber cómo estás".
    "¿Cuándo te empezaste a sentir así?".
    "¿Cuál es la mejor manera en la que te puedo apoyar ahorita?".
    "¿Has pensado en pedir ayuda?".
    Es importante hacerle saber a la persona que no está sola; que posiblemente usted no sabe exactamente por lo que está pasando pero que usted está ahí para él/ella; y que es importante para usted. Evite usar frases que sugieren que es fácil lidiar con la depresión – por ejemplo, que deberían "despertar", que "todos pasan por tiempos así" o que tienen demasiadas "cosas buenas en su vida para tener depresión".

    Entender el riesgo de suicidio

    Personas con depresión pueden estar en riesgo de suicidio – a pesar de que si usted cree que su ser querido "no es el tipo de persona" que querría quitarse la vida.
    Señales de advertencia para el suicidio:
    • Hablar del suicidio, muerte o lastimarse a sí mismos
    • Expresar sentimientos de desesperanza u odio a sí mismos
    • Comportamiento peligros o auto destructivo, tal como aumentar el uso de alcohol o drogas
    • Buscar herramientas para un posible suicidio, tal como píldoras, armas u otros objetos letales
    • Una sensación repentina de calma después de la depresión
    • Reglar sus cuentas y decir adiós a las personas como si nunca fueran a verlas otra vez
    Si usted nota cualquiera de estas señales de advertencia, es importante tomarlas seriamente y buscar ayuda inmediatamente.  Posiblemente puede encontrar una línea de ayuda en su estado o país en http://www.suicide.org/suicide-hotlines.html. Estos recursos pueden ayudarle a usted y a su ser querido en obtener ayuda.
    Si usted está preocupada que un ser querido puede estar considerando el suicidio, hable con él/ella lo más pronto posible. Puede sentirse incomodo tocar el tema, pero hablar abiertamente sobre los pensamientos o sentimientos de suicidio pueden salvarla la vida a la persona.

    Apoyar a su ser querido – y usted misma

    Vale notar que usted no puede arreglar la depresión de alguien y usted no tiene que intentarlo. Su compasión, oído atento, presencia alentadora y paciencia son excelentes herramientas para apoyar a su ser querido durante lo que puede ser un proceso difícil de buscar tratamiento. Usted también puede ayudarle al ayudar con tareas en la casa que posiblemente no pueden hacer y alentándole a que se unan a usted en actividades como el ejercicio (en inglés) u otras formas de entretenimiento que pueden levantar el animo.
    Querer a alguien con depresión puede ser difícil. Por favor recuerde de cuidarse a sí misma durante este proceso, comunicándose honestamente con la persona sobre sus limites, tener que atender a su propia vida, hacer cosas que le interesan y crear su propio equipo de apoyo. Agotarse durante el proceso de cuidar a un ser querido no le ayudará nadie.
    Esta sección fue adaptada de HelpGuide.org. Para más información, vea este artículo, "Ayudarle a alguien con depresión".

    Evalúese y reciba tratamiento para la depresión

    Es importante hablar con su proveedor de atención médica sobre la depresión, especialmente si tiene síntomas o problemas para cumplir con su régimen de medicamentos para el VIH. Si padece síntomas de depresión, solicite un referido para ver a un proveedor de atención de salud mental. La atención de salud mental, que incluye psicoterapia, apoyo social, medicamentos y terapias alternativas, no solo puede mejorar su adherencia a los medicamentos contra el VIH, sino también mejorar su salud y calidad de vida.
    Algunas personas no creen en el valor del tratamiento de salud mental. Usted o los que ama pueden haber escuchado que las personas que ven terapistas o profesionales de la salud mental o que toman antidepresivos están "locos" o son débiles. No permita que estas opiniones impidan que reciba un tratamiento que la haga sentir y vivir mejor. Cuando experimentamos problemas físicos, lo mejor es recibir tratamiento. Si alguien se rompe la pierna, la alentamos a que consulte a un proveedor de atención médica para que se revise y trate la pierna para que se recupere adecuadamente. De manera similar, cuando experimentamos dificultades emocionales, no hay necesidad de sufrir cuando hay disponible un tratamiento efectivo.
    Traducción y Adaptación por Paulette Urrutia, MSII y Carmen D. Zorrilla, MD del Centro de Estudios Materno-Infantiles del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.

    lunes, 30 de septiembre de 2019

    Cómo el cambio climático está afectando a las personas que viven con el VIH.

    En la víspera de la Cumbre sobre la Acción climática de las Naciones Unidas que se celebró en Nueva York, en los Estados Unidos de América, el día 23 de septiembre, no hay duda de que el cambio climático está ya presente en todos los países  de cada uno de los continentes. A menudo el impacto es mayor en las regiones que ya se enfrentan a otros desafíos. Allí los grupos vulnerables, entre los que se encuentran las personas que viven con el VIH, son los más afectados.
    Cuando el ciclón Idai avistó tierra cerca de Beira, en Mozambique, el 15 de marzo de 2019, la torrencial lluvia y los fuertes vientos causaron inundaciones repentinas, cientos de muertes y un daño generalizado en muchos hogares e infraestructuras. El 19 de marzo se calculó que había unas 100 000 personas que necesitaban ser rescatadas. Las redes de comunicación de la ciudad se cayeron y los 17 hospitales y centros sanitarios sufrieron un inmenso daño.
    Aquel golpe hubiera sido devastador en cualquier sitio, pero lo fue aún más en la provincia de Sofala, donde uno de cada seis adultos vive con el VIH. Cuando las inundaciones asolaron la ciudad, muchas personas vieron, sin poder hacer nada, cómo el agua se llevaba sus medicaciones.
    Menos de seis semanas después, el 25 de abril, el ciclón Kenneth  llegó y asoló la zona norte de Mozambique. En términos generales, las catastróficas inundaciones provocadas por las dos primeras tormentas afectaron a 2,2 millones de personas en Malaui, Mozambique y Zimbabue.
    La temperatura y el nivel del mar han subido, lo que está contribuyendo a incrementar la intensidad y la capacidad destructiva de los huracanes y los ciclones tropicales como Idai y Kenneth en muchos países ya propensos a episodios climáticos extremos.
    Cuando el huracán Kenneth golpeó Zimbabue, la directora regional de ONUSIDA, Mumtaz Mia, dijo que su prioridad era garantizar que las personas que viven con el VIH, incluyendo las mujeres embarazadas inscritas en los programas para prevenir la transmisión maternoinfantil, pudieran tener acceso al tratamiento para el VIH.    
    «En Zimbabue, donde las emergencias no son un fenómeno nuevo, las personas que vivían con el VIH fueron dejadas a su suerte cuando el temporal arrasó con sus medicamentos».
    Tras el paso del ciclón, la señora Mia y su equipo se reunieron con representantes del gobierno y la sociedad civil, donantes y otros socios para intercambiar opiniones sobre la respuesta. Rápidamente se aseguraron de que las necesidades específicas de las personas que viven con el VIH quedaran contempladas en las operaciones de alivio. Esto incluía la coordinación con los socios, entre ellos copatrocinadores de ONUSIDA, el ministerio de Salud y Atención a la Infancia y el Consejo nacional para el sida y el VIH, con el fin de asegurar la distribución de la terapia antirretroviral y los preservativos, la ayuda alimentaria para las personas que vivían con el VIH y los partos seguros para las mujeres embarazadas. También instauraron medidas para abordar las necesidades en materia de salud y VIH surgidas como consecuencia del desastre.
    En Malaui el ciclón Idai afectó a casi un millón de personas y obligó a más de 100 000 a huir de sus hogares. Mucha gente abatida por la tormenta de Mozambique cruzó la frontera para buscar comida y refugio.
    Para las personas que viven con el VIH, la preocupación respecto a su salud y el acceso a la medicación se añadieron a una situación ya de por sí compleja. A muchos lo primero que se les pasó por la cabeza fue qué hacer para salvar su medicación.
    «Cuando llegaron las inundaciones, mi casa quedó destruida. Pero logré llegar hasta la bolsa de plástico en la que guardo mis pastillas antirretrovirales. Ellas son ahora mi tesoro más preciado», contaba Sophia Naphazi.
    Según Elizabeth Kutendi, sus medicinas se salvaron gracias a que las guarda en el tejado de su vivienda.
    Ambas mujeres fueron puestas a salvo en Bangula, un poblado al sur de Malaui que se ofreció a acoger a los miles de desplazados de las zonas vecinas. Su pequeño centro clínico proporcionó pruebas del VIH y prestó asesoramiento al respecto, abasteció de tratamiento del VIH y prestó apoyo psicosocial.
    En otras partes de África es justo la falta de agua la que genera un desafío para mucha gente, al causar una enorme sequía y bloquear el acceso a servicios básicos como puede ser la atención sanitaria. África meridional solo ha disfrutado de dos temporadas agrícolas favorables desde 2012. Angola, Botsuana, Lesotho y Namibia han sufrido el desastre de la sequía.
    La competición por los recursos agotados por la sequía en el Cuerno de África ha llevado al conflicto, lo que ha dificultado aún más el acceder a los grupos de personas con necesidad de asistencia en situación de emergencia, incluida la atención sanitaria. En muchos casos la única opción es huir a centros urbanos, y esto incrementa la presión sobre los proveedores de servicios de allí. A medida que empeoran las condiciones, podría producirse una migración a larga escala.
    «El cambio climático supone una amenaza para todos nosotros», señala Gunilla Carlsson, directora ejecutiva en funciones de ONUSIDA. «Sin embargo, los grupos vulnerables de personas, entre ellas las que viven con el VIH y las afectadas por el virus, están principalmente expuestos a la mayor intensidad de los acontecimientos climáticos extremos que están teniendo lugar en algunas zonas del mundo en las que ya apenas se cuenta con mecanismos sólidos para hacerles frente. El cambio climático ha de ser visto hoy como uno de los mayores desafíos para lograr la salud y el bienestar de las personas».
    Fuente: UNAIDS

    viernes, 27 de septiembre de 2019

    Estudios sobre el régimen antirretroviral inyectable.


    Dos estudios presentados en la X Conferencia sobre la Ciencia del VIH de la Sociedad Internacional del Sida (IAS, en sus siglas en inglés), celebrada el pasado mes de julio en Ciudad de México (México), han mostrado un alto nivel de satisfacción de los participantes con el régimen antirretroviral inyectable en investigación de administración mensual formado por cabotegravir y rilpivirina. La práctica totalidad de los participantes con experiencia en tratamientos prefirieron dicha estrategia terapéutica a su terapia antirretroviral previa de administración diaria por vía oral.
    Los dos ensayos clínicos de fase III de los que se extrajeron los datos de satisfacción fueron ATLAS (que evaluó el uso de la biterapia inyectable en personas que provenían de un tratamiento previo oral efectivo) y FLAIR (que evaluó la biterapia inyectable en personas sin experiencia en tratamientos). En ambos estudios la biterapia obtuvo resultados de eficacia excelentes, manteniendo la indetectabilidad viral en aquellos participantes de ATLAS y lográndola en aquellos sin experiencia en tratamientos tras un corto periodo previo de terapia triple por vía oral.
    Los subestudios de ATLAS y FLAIR se centraron en las opiniones de los participantes respecto a su satisfacción con el tratamiento, la aceptabilidad del mismo, su estado de salud global y la tolerabilidad de las inyecciones. Dado que la participación en los estudios era –evidentemente- voluntaria, era de esperar cierto sesgo hacia ser favorables al nuevo tratamiento, algo que debe ser tenido en cuenta en la interpretación de los presentes resultados.
    En ATLAS, un tercio de los 616 participantes eran mujeres, dos tercios del total eran de etnia blanca, una cuarta parte de etnia negra y la mediana de la edad era de 42 años. Llevaban en terapia antirretroviral una mediana de cuatro años, todos tenían supresión virológica y la mediana del recuento de CD4 era de 653 células/mm3.
    Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente a permanecer en su tratamiento oral actual o cambiar al régimen inyectable.
    En el grupo con régimen inyectable se comenzó con un tratamiento de inducción de cuatro semanas en las que cabotegravir y rilpivirina se administraban diariamente por vía oral para establecer la tolerabilidad (si se produce la inyección no es factible la interrupción por un efecto adverso hasta el mes siguiente). Pasado el primer mes, cabotegravir/rilpivirina se administró en forma de inyección intramuscular mensual en la clínica –pues debía ser administrado por una enfermera, ya que no es posible la autoadministración de formulaciones intramusculares-.
    En cuanto al estado de salud global, las personas de ambos grupos comparados en ATLAS contaron con altos niveles de salud física y mental, sin diferencias significativas entre ambos grupos ni al inicio ni a las semanas 24 o 48. No obstante, las personas con el tratamiento inyectable reportaron un mayor aumento de la aceptabilidad de su tratamiento entre el inicio y la semana 48.
    Respecto a las reacciones en el punto de inyección, aunque fueron frecuentes solían ser de intensidad de leve a moderada e ir disminuyendo con el tiempo. A las 48 semanas el 90% de las personas con medicación inyectable consideraban que las reacciones en el punto de inyección eran “totalmente aceptables” o “muy aceptables” y el 86% opinaba lo mismo respecto al dolor de las inyecciones . Solo el 1% de los participantes interrumpió el tratamiento por el dolor en el punto de inyección.
    Las personas que recibieron el tratamiento inyectable refirieron mayores niveles de satisfacción que quienes se mantuvieron en el tratamiento oral . A la semana 44, las puntuaciones en los cuestionarios de satisfacción –escala de 66 puntos- aumentaron 6,12 puntos en el grupo con inyectables y 0,44 puntos en el grupo con tratamiento oral.
    Los receptores del tratamiento inyectable manifestaron un mayor aumento en la satisfacción en aspectos como la flexibilidad o conveniencia del tratamiento, la facilidad para cumplirlo y cómo el tratamiento se adaptaba a su estilo de vida. También manifestaron su deseo de seguir con esta pauta terapéutica y de recomendárselo a otras personas.
    Finalmente, a las 44 semanas el 97% de los participantes en ATLAS que habían cambiado al régimen inyectable afirmaron que lo preferían al de administración oral .
    Del mismo modo que con ATLAS, los investigadores analizaron el grado de satisfacción de los participantes en FLAIR –personas sin experiencia previa en tratamientos-. El estudio contó con 556 participantes. Más del 20% eran mujeres. Tres cuartas partes del total de participantes eran de etnia blanca y el 18% de etnia negra. La mediana de la edad era de 34 años. Al inicio del estudio el 20% de los participantes tenía una carga viral de 1.000.000 copias/mL o superior. El recuento de CD4 era de 444 células/mm 3.
    Los participantes comenzaron tomando un tratamiento de inducción por vía oral con dolutegravir/lamivudina/abacavir (Triumeq®) durante un mes y posteriormente fueron distribuidos aleatoriamente a seguir con dicho tratamiento oral o pasar a tomar la formulación inyectable de administración mensual formada por cabotegravir/rilpivirina.
    Como en el estudio anterior, en FLAIR las reacciones en el sitio de inyección disminuyeron con el tiempo , pasando de afectar al 71% de los participantes al inicio a hacerlo al 20% de ellos a la semana 48. La gran mayoría manifestaron que dichas reacciones o el dolor en el punto de inyección eran “totalmente aceptables” o “muy aceptables”. El 99% de quienes recibieron el inyectable manifestaron preferirlo a la terapia antirretroviral oral .
    Los resultados de los dos estudios muestran el gran grado de aceptación de la formulación inyectable de administración mensual entre sus usuarios. Aunque, como hemos señalado, los participantes en estos estudios podrían tener una predisposición especial por este tipo de formulación –que les llevó a aceptar su participación en los ensayos clínicos- la práctica unanimidad de todos los participantes respecto a un alto grado de satisfacción hace prever que ello sea en gran medida extrapolable al resto de personas con el VIH. En todo caso, cabrá esperar a la aprobación del medicamento y su uso dentro de la práctica clínica rutinaria para poder determinar de manera precisa la percepción de los usuarios.
    Fuente: ( gTt-VIH ).
    Referencias: Murray MS et al. Patient views on long acting HIV treatment: Cabotegravir + rilpivirine as maintenance therapy (ATLAS 48 week results). Tenth International AIDS Society Conference on HIV Science, Mexico City, abstract MOAB0103, 2019.
    Murray MS et al. Patient reported outcomes on long-acting Cabotegravir + Rilpivirine as maintenance therapy: FLAIR 48 week results. Tenth International AIDS Society Conference on HIV Science, Mexico City, abstract MOPEB258, 2019.

    jueves, 11 de julio de 2019

    Brotes recientes de VIH en algunos países europeos estarían relacionados con el uso de estimulantes por vía inyectada.

    El Observatorio Europeo sobre Drogas y Toxicomanías (EMCDDA, en sus siglas en inglés) ha publicado su último informe actualizado (en concreto, hasta febrero de 2019) sobre enfermedades infecciosas asociadas al uso de drogas en Europa. El informe ofrece una visión general de los datos más recientes sobre vigilancia de enfermedades infecciosas, investigaciones de brotes y medidas de prevención y control entre los usuarios de drogas inyectables (UDI) en Europa.
    El informe describe a la población UDI de Europa en cuanto a número de personas y sus principales prácticas de inyección. Aunque la evidencia aportada por los centros que ofrecen tratamiento a personas con problemas asociados al consumo de drogas sugiere que la prevalencia de uso de drogas intravenosas está disminuyendo en la Unión Europea, Noruega y Turquía, las personas UDI se encuentran en una situación de alto riesgo de contraer virus a través de la sangre (VIH, virus de la hepatitis B [VHB] y C [VHC], etc.) y otras infecciones.
    A partir de 2018, la prevalencia nacional estimada de uso de drogas inyectables osciló entre menos de un caso por 1.000 personas en Chipre, Países Bajos y España y más de 5 por 1.000 en República Checa, Estonia y Letonia. A pesar de que la heroína y otros opiáceos continúan siendo las drogas inyectadas con mayor frecuencia en Europa, en algunos países como República Checa, Francia, Hungría y Letonia se ha detectado también el uso de inyección de drogas estimulantes como la cocaína, las anfetaminas y las catinonas sintéticas. Se obtuvo la información sobre sustancias inyectadas a través del análisis en laboratorios del contenido residual de las jeringuillas usadas en 6 ciudades –Ámsterdam, Budapest, Glasgow, Helsinki, Lausana y París– y se encontró una alta proporción de jeringuillas que contenían restos de drogas estimulantes. Cabe señalar que la inyección de drogas estimulantes se ha asociado con formas de inyección de mayor riesgo y con una mayor prevalencia de prácticas sexuales de riesgo si se compara con la inyección de opioides.
    El virus de la hepatitis C (VHC) es la infección por virus de la sangre más prevalente entre las personas UDI y muchos países informan que la prevalencia de anticuerpos frente al VHC (un marcador de exposición al VHC) en este grupo supera el 50%. Asimismo, aunque la prevalencia del antígeno de superficie del virus de la hepatitis B (VHB) –un marcador de infección activa por el VHB– entre las personas que se inyectan drogas es inferior al 5% en la mayoría de los países europeos, todavía es más alta que en la población general, y eso a pesar de la disponibilidad de una vacuna eficaz. Además, las personas que permanecen infectadas de manera crónica por el VHB tienen un importante nivel de riesgo de desarrollar cirrosis y cáncer, y pueden transmitir el virus a otras personas cuando comparten materiales inyectables que han estado en contacto con su sangre. En los cinco países de los que se tiene datos en el periodo 2016-2017 se estima que entre el 1,4% y el 9,4% de las personas UDI están actualmente infectadas por el VHB.
    Respecto a la infección por el VIH en las personas que usan drogas inyectables en Europa, se registra una disminución general de casos, pero se detectan brotes relacionados con la inyección de drogas estimulantes. A pesar de que las personas que se inyectan drogas ahora representan una proporción menor de los nuevos casos de VIH en la Unión Europea, Noruega y Turquía (menos del 5% de todos los diagnósticos nuevos en 2017), las infecciones por el VIH relacionadas con el uso de drogas inyectables están siendo diagnosticadas tarde, y los brotes locales de VIH entre las personas que se inyectan drogas todavía están siendo registrados en algunos países europeos como Alemania, Lituania y Reino Unido. El diagnóstico tardío del VIH retrasa el inicio del tratamientoantirretroviral y aumenta el riesgo de morbimortalidad y transmisión de este virus.
    En Alemania (concretamente en el área de Múnich) se registró un brote de VIH vinculado al uso por vía inyectada de catinonas sintéticas (alfa-PVP, PV8). La mayoría de personas infectadas en el brote de VIH estaban además coinfectadas por el VHC. Este brote incluido en el informe se suma a la lista de otros brotes recientes de VIH relacionados con un aumento en la inyección de drogas estimulantes: Dublín entre 2014-2015 (catinonas sintéticas tipo alfa-PVP); Luxemburgo en el periodo 2014-2017 (cocaína) y Glasgow durante 2015 (cocaína).
    Poner fin a la epidemia de VIH y combatir las hepatitis víricas forma parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Para lograr este objetivo será necesario ampliar los servicios de reducción de daños ofrecidos a las personas que se inyectan drogas y el acceso al diagnóstico y tratamiento efectivo (terapia antirretroviral frente al VIH y tratamiento con antivirales de acción directa [DAA] frente al VHC).
    A pesar de que las medidas de prevención como los programas de intercambio de jeringuillas y el tratamiento de sustitución con opioides son coste-efectivas, la cobertura nacional de estos programas continúa sin ser la más óptima en muchos países europeos. Los datos a nivel nacional de la cobertura de programas de intercambio de jeringuillas están disponibles para 16 países, de los cuales solo cuatro (Estonia, Finlandia, Luxemburgo y Noruega) alcanzan los niveles adecuados. Por su parte, en el conjunto de la Unión Europea aproximadamente la mitad de los usuarios de alto riesgo de opioides reciben el tratamiento de sustitución, pero los niveles de provisión siguen siendo bajos en muchos países europeos.
    Aunque los datos disponibles sobre la cascada de atención del VIH para personas que se inyectan drogas son alentadores, todavía existen barreras en algunos países en la población UDI tanto para la realización de pruebas de cribado de la hepatitis C como para ofrecerles acceso al tratamiento con DAA frente al VHC. Solo en 4 de los 14 países que proporcionaron datos recientes, las personas encuestadas que recibieron tratamiento indicaron que se habían realizado pruebas del VHC en los 12 meses anteriores.
    El informe del Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías (EMCDDA) concluye con un resumen de las últimas orientaciones en salud pública para entornos penitenciarios (véase La Noticia del Día 02/04/19 ) en el contexto de la prevención y el control de enfermedades infecciosas. La pobre infraestructura, el hacinamiento, las instalaciones sanitarias inadecuadas y el diagnóstico tardío continúan siendo los principales factores de riesgo de infección para la población reclusa en algunos países de la Unión Europea.
    Se puede acceder al informe completo en inglés a través del siguiente enlace.
    Fuente : GTT-VIH.ORG

    martes, 2 de julio de 2019

    ONUSIDA y PNUD hacen un llamamiento en 48* países y territorios para retirar todas las restricciones de viaje relacionadas con el VIH.


    Datos recientes muestran que en 2019 unos 48* países y territorios todavía mantienen restricciones que obligan a realizar pruebas obligatorias del VIH y a declarar el estado serológico como parte de los requisitos para los permisos de entrada, residencia, trabajo y/o estudio
    GINEBRA, 27 de junio de 2019—ONUSIDA y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) instan a los países a cumplir las promesas hechas en la Declaración Política de las Naciones Unidas para poner fin al SIDA en 2016 para eliminar cualquier tipo de restricción para viajar relacionada con el VIH. Las restricciones de viaje basadas en el estado del VIH real o percibido son discriminatorias e impiden que las personas accedan a los servicios relacionados con el VIH y propagan el estigma y la discriminación. Desde 2015, cuatro países han avanzado en la eliminación de restricciones de viaje relacionadas con el VIH: Belarús, Lituania, la República de Corea y Uzbekistán.
    «Las restricciones de viaje en base al estado del VIH violan los derechos humanos y no son eficaces para alcanzar el objetivo de salud pública de prevenir la transmisión del VIH», afirmó Gunilla Carlsson, Directora ejecutiva interina de ONUSIDA. «ONUSIDA hace un llamamiento a todos los países que todavía tienen restricciones de viaje relacionadas con el VIH a que las eliminen».
    «Las restricciones para viajar relacionadas con el VIH alimentan la exclusión y la intolerancia al fomentar la peligrosa y falsa idea de que las personas que viajan propagan la enfermedad», comenta Mandeep Dhaliwal, Director de PNUD para el VIH, Grupo de salud y desarrollo. «El suplemento de 2018 de la Comisión mundial sobre el VIH y la legislación fue inequívoco en sus hallazgos acerca de que estas políticas son contraproducentes para la efectividad de la respuesta al sida.»
    De los 48 países y territorios que mantienen restricciones, al menos 30 siguen prohibiendo la entrada, la estancia o la residencia en función del estado del VIH y 19 deportan a extranjeros por su estado de VIH. Otros países y territorios pueden requerir pruebas de VIH o un diagnóstico como requisito para obtener un visado de trabajo o entrada. La mayoría de los países que mantienen restricciones de viaje se concentran en Oriente Medio y el Norte de África, pero muchos países en Asia, en el Pacífico, en Europa del Este y Asia Central también imponen restricciones.
    «Las restricciones de viaje relacionadas con el VIH violan los derechos humanos y aumentan el estigma y la discriminación. Estas restricciones no disminuyen la transmisión del VIH y están basadas en nociones morales sobre personas que viven con el VIH y grupos de población clave. Es realmente incomprensible que haya restricciones de entrada y residencia relacionadas con el VIH», afirmó Rico Gustav, Director Ejecutivo de la Red Global de personas que viven con el VIH.
    El Consejo de Derechos Humanos, reunido esta semana en Ginebra, Suiza, con motivo de su sesión n.º 41, ha llamado firmemente la atención de la comunidad internacional sobre la importancia de promover los derechos humanos en la respuesta al VIH y ha creado conciencia al respecto, la última vez en su resolución del 5 de julio de 2018 sobre los derechos humanos en el contexto del VIH.
    «Las políticas que recurren a pruebas obligatorias de VIH para imponer restricciones de viaje no están basadas en ninguna evidencia científica, son perjudiciales para el disfrute de los derechos humanos y perpetúan la discriminación y el estigma», aseguró Dainius Pūras, Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud. «Estas son una barrera directa para acceder a la atención sanitaria y por tanto inefectivas en términos de salud pública. Pido a los estados que eliminen las políticas discriminatorias que requieren pruebas obligatorias e imponen restricciones de viaje basadas en el estado del VIH.»
    Información reciente recopilada por ONUSIDA incluye por primera vez un análisis de los tipos de restricciones impuestas por países y territorios e incluye casos en los que se obliga a las personas a hacerse pruebas para renovar un permiso de residencia. La información ha sido validada con los Estados miembros a través de sus misiones permanentes para las Naciones Unidas.
    ONUSIDA y PNUD, como coordinadores de la labor del Programa Conjunto en materia de derechos humanos, estigma y discriminación, están constantemente trabajando con colaboradores, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil para cambiar todas las leyes que impongan restricciones de viaje basadas en el estado del VIH como parte de la Asociación Mundial para la Acción a fin de Eliminar todas las Formas de Estigma y Discriminación relacionadas con el VIH. Esta es una alianza de los Estados miembros de las Naciones Unidas, las entidades de las Naciones Unidas, la sociedad civil y los sectores privado y académico para juntar los esfuerzos en los países con el fin de implementar y ampliar los programas y mejorar la responsabilidad o rendición de cuentas para poner fin al estigma y la discriminación relacionados con el VIH.
    *Los 48 países y territorios que todavía mantienen algún tipo de restricción de viaje relacionada con el VIH son: Angola, Aruba, Australia, Azerbaiyán, Bahrein, Belice, Bosnia y Herzegovina, Brunei Darussalam, Islas Caimán, Islas Cook, Cuba, República Dominicana, Egipto, Indonesia, Irak, Israel, Jordania, Kazajistán, Kuwait, Kirguistán, Líbano, Malasia, Maldivas, Islas Marshall, Mauricio, Nueva Zelanda, Omán, Palau, Papúa Nueva Guinea, Paraguay, Qatar, Federación de Rusia, Saint Kitts y Nevis, Samoa, Arabia Saudita, San Vicente y las Granadinas, Singapur, Islas Salomón, Sudán, República Árabe Siria, Tonga, Túnez, Turkmenistán, Islas Turcas y Caicos, Tuvalu, Ucrania, Emiratos Árabes Unidos y Yemen.
    ONUSIDA
    El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) lidera e inspira al mundo para hacer realidad su meta global de cero nuevas infecciones por el VIH, cero discriminación y cero muertes relacionadas con el sida. ONUSIDA aúna los esfuerzos de 11 organizaciones de las Naciones Unidas (ACNUR, UNICEF, PMA, PNUD, UNFPA, UNODC, ONU Mujeres, OIT, UNESCO, OMS y Banco Mundial) y trabaja en estrecha colaboración con asociados mundiales y nacionales para poner fin a la epidemia de sida para el 2030 como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Obtenga más información en unaids.org y conecte con nosotros a través de FacebookTwitterInstagram y YouTube.
    Fuente: Onusida

    SAL DE DUDAS.

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