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martes, 12 de mayo de 2020

Alerta sobre otra pandemia: la covid-19 puede causar 500.000 muertes más por VIH en África.

Unas 17 millones de personas reciben tratamiento antirretroviral en el continente. La OMS alerta hoy del aumento de víctimas mortales por el virus del sida si se interrumpe su administración durante seis meses por la crisis.


Los esfuerzos en la lucha contra el sida en África pueden retroceder más de una década si durante la pandemia del nuevo coronavirus no se garantiza la continuidad de los servicios de prevención y tratamiento del VIH. En concreto, una interrupción de seis meses en el suministro de terapia antirretroviral puede suponer un aumento de 500.000 muertes en la región subsahariana entre 2020 y 2021 por enfermedades vinculadas con el sida, como la tuberculosis entre otras, según un comunicado publicado este lunes por la Organización Mundial de la Salud y la agencia de las Naciones Unidas para la lucha contra el sida (Onusida). "La terrible posibilidad de que medio millón más de personas en África mueran de enfermedades relacionadas con el sida es como retroceder en la Historia", ha explicado el director general de la OMS, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, que ha pedido a las comunidades y los socios de la organización que tomen medidas ahora.
De darse esta situación, sería un trágico récord desde 2008, cuando 950.000 personas murieron por sida en la región. En 2018, año del que se dispone de los últimos datos estadísticos, 25,7 millones de personas eran portadoras de VIH en África subsahariana, de las cuales 16,4 millones recibían tratamiento antirretroviral. Esas personas corren el riesgo de que su tratamiento se vea interrumpido debido al cierre de los servicios sanitarios que lo suministran o porque estos se centren en apoyar la respuesta a la covid-19 en detrimento de otras terapias, como la necesaria para los portadores de VIH.
"Debemos leer esto como una llamada de atención a los países para identificar formas de mantener todos los servicios de salud vitales. Para el VIH, algunos países ya están tomando medidas importantes; por ejemplo, asegurando que las personas puedan recolectar paquetes de tratamiento a granel y otros productos esenciales, incluidos los equipos de autoevaluación, desde los puntos de entrega. Esto aliviaría la presión sobre los servicios de salud y la fuerza laboral de salud. También debemos asegurarnos de que los suministros mundiales de pruebas y tratamientos continúen fluyendo a los países que los necesitan", ha añadido.
"La pandemia no debe ser una excusa para desviar la inversión en la erradicación del VIH. Existe el riesgo de que las ganancias obtenidas con tanto esfuerzo se sacrifiquen en la lucha contra la covid-19, pero el derecho a la salud significa que ninguna enfermedad se debe combatir a expensas de la otra", ha añadido Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Onusida.
Cuando un paciente sigue bien el tratamiento, su carga viral de VIH cae a un nivel indetectable, lo que la mantiene saludable y evita la transmisión del virus. Pero si esa persona no puede tomar la terapia antirretroviral regularmente, la carga viral aumentará, lo que afectará a su salud y, en última instancia, le puede conducir a la muerte. Incluso las interrupciones del tratamiento a corto plazo pueden tener un impacto negativo significativo en la salud y en el potencial de transmisión de virus de una persona.
La investigación utilizó diversos modelos matemáticos para analizar los efectos de posibles interrupciones en los servicios de pruebas, prevención y tratamiento del VIH causados por la covid-19. Cada modelo analizó el impacto potencial de las interrupciones del tratamiento de tres meses o seis meses sobre la mortalidad por sida y la incidencia del VIH en África subsahariana.
En el escenario de interrupción de seis meses, se estimó que el exceso de muertes relacionadas con el sida en un año oscilarían entre 471.000 y 673.000, lejos de la meta planteada por las Naciones Unidas para 2030 en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de reducir la cifra a menos de 500.000 fallecidos.
Si se da una interrupción de tres meses, el impacto será reducido pero aún significativo. Las interrupciones esporádicas del suministro de la terapia antirretroviral conducirán a una adherencia también esporádica al tratamiento, lo que llevará a un aumento de la resistencia a los medicamentos y habrá consecuencias a largo plazo para el éxito futuro del tratamiento.

Miedo a un aumento de la transmisión materno infantil

La interrupción de los servicios también podrían revertir los avances logrados en la eliminación de la transmisión del VIH de madre a hijo. Desde 2010, las nuevas infecciones por VIH en niños en África subsahariana han disminuido en un 43%, de 250.000 en 2010 a 140.000 en 2018, debido a la alta cobertura de servicios de VIH para madres y sus hijos en la región. La reducción de estos por la covid-19 durante seis meses podría aumentar drásticamente las nuevas infecciones infantiles por VIH, hasta en un 37% en Mozambique, un 78% en Malawi y Zimbabue y un 104% en Uganda.
Otros efectos significativos de la pandemia en la respuesta al sida en África subsahariana que podrían conducir a una mortalidad adicional incluyen que se reduzca la calidad de la atención clínica  debido a que los centros de salud se saturen demasiado y la posible suspensión de pruebas para detectar la carga viral.
"Cada muerte es una tragedia. No podemos quedarnos sentados y permitir que cientos de miles de personas, muchas de ellas jóvenes, mueran de manera innecesaria. Insto a los Gobiernos a que garanticen que todos los hombres, mujeres y niños que viven con el VIH reciban suministros regulares de terapia antirretroviral; es algo que, literalmente, salva vidas", ha añadido Byanyima.
Cada escenario estudiado también consideró en qué medida una interrupción de los servicios de prevención, incluida la suspensión de la circuncisión médica masculina voluntaria, la interrupción de la disponibilidad de preservativos y la suspensión de las pruebas de VIH afectaría la incidencia del virus en la región.
El comunicado destaca la necesidad de realizar esfuerzos urgentes para garantizar la continuidad de los servicios de prevención y tratamiento del VIH a fin de evitar el exceso de muertes relacionadas con esta enfermedad y evitar el aumento de su incidencia durante la pandemia.

lunes, 4 de mayo de 2020

Campaña #YoMeCorono para recaudar fondos para la prevención y cura del coronavirus. Fundación lucha contra el Sida.

  • los donativos hechos a través de la página web www.yomecorono.com se destinarán a los proyectos de investigación del Dr. Oriol Mitjà, que tienen como objetivo el tratamiento precoz y la prevención de la Covid-19.
  • La iniciativa, promovida por la Fundación Lucha contra el Sida, cuenta con el apoyo de personalidades y influencers, que ayudan económicamente y difunden la campaña a través de sus redes sociales.
  • El equipo de investigadores también colabora con el IrsiCaixa, el BSC, el IRTA-CReSA y Grifols para desarrollar una vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2.

La imparable expansión del brote de coronavirus SARS-CoV-2, causante de la COVID19, hace necesaria una respuesta rápida por parte de la comunidad investigadora y de la sociedad en general. Por este motivo, la Fundación Lucha contra el Sida creó en Marzo una campaña llamada #YoMeCorono con la que invita a todo el mundo a colaborar económicamente para poder hacer frente a la epidemia.

Los donativos, que se pueden hacer a través de la página web www.yomecorono.com, irán destinados a los proyectos de investigación dirigidos por el Dr. Oriol Mitjà, médico e investigador de la Fundación Lucha contra el Sida y el Hospital Germans Trias, con el objetivo de reducir la transmisión comunitaria del nuevo coronavirus y así frenar la epidemia.

La campaña cuenta con el apoyo de los actores Candela Peña, Natalia Sánchez, los hermanos Marc y Aina Clotet, Alejo Sauras y Nausicaa Bonnín, deportistas como Rudy Fernández, y muchas otras personalidades que ya han participado. “Cantantes, influencers y deportistas muy conocidos se sumarán en los próximos días, lo que nos permitirá hacer llegar el mensaje a cientos de miles de personas, quizás millones”, explica Marc Clotet, que ha participado activamente en la iniciativa.

Una estrategia científica combinada
En un estudio iniciado, donde también colaboran el Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya, el Instituto Catalán de la Salud y varios laboratorios farmacéuticos, participarán cerca de 3.000 personas entre casos positivos y contactos. “Los primeros resultados, esperados a principios de abril, tienen potencial para plantear cambios en las medidas preventivas de aislamiento y movilidad a nivel global”, asegura Mitjà.

A los afectados por la Covid-19 se les administrará Darunavir, un antiviral habitual contra el VIH, para reducir la cantidad de virus en la sangre y por tanto la capacidad de transmitir el virus. Por otra parte, a las personas que hayan estado en contacto, se les dará como tratamiento profiláctico hidroxicloroquina, normalmente utilizado para prevenir la malaria

En paralelo, desde el Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Germans Trias, la Fundación Lucha contra el Sida y el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, los tres liderados por el Dr. Bonaventura Clotet, un equipo de investigadores formado por Roger Paredes, Julià Blanco, Jorge Carrillo y Nuria Izquierdo, en colaboración con el Alfonso Valencia y Víctor Guallar del Barcelona Supercomputing Center (BSC), Quim Sagalés y Júlia Vergara del IRTA-CReSA, y el equipo de la farmacéutica Grifols, también trabajan para poder desarrollar vacunas que permitan una solución a largo plazo y de este modo evitar nuevos brotes de la enfermedad.

viernes, 1 de mayo de 2020

Existe el riesgo de que la pandemia de COVID-19 pueda provocar un aumento de las tasas de VIH y otras ITS.

Los gobiernos están dedicando gran parte de los recursos sanitarios a la respuesta a la COVID-19, lo que afecta a otros servicios, como los programas de salud sexual.
La respuesta a la pandemia provocada por el SARS-CoV2, coronavirus causante de la COVID-19 (acrónimo en inglés de enfermedad por coronavirus 2019) está teniendo un gran efecto sobre distintos aspectos de nuestras vidas. En EE UU, un grupo de investigadores señala que también podría traer consigo un aumento de las tasas de infecciones de transmisión sexual (ITS) y un retroceso en la lucha contra el VIH debido a que los recursos de salud pública están centrados en la contención del coronavirus. En este mismo sentido, una encuesta realizada entre el personal sanitario en Reino Unido advierte que los servicios de salud sexual se están viendo afectados por la COVID-19 y un gran porcentaje de los médicos afirma que se ha reducido en más de un 80% la capacidad de atender a las personas de forma presencial.
A medida que los departamentos de salud locales en EE UU reorganizan los recursos para atender a la COVID-19, el acceso a los servicios de pruebas y tratamiento de ITS y VIH están disminuyendo y las clínicas reducen las horas o cierran completamente y cancelan algunos de sus programas. Además, estos recursos ya habían sufrido un recorte durante la recesión del año 2008. Hay que señalar que, en EE UU, el VIH y las ITS afectan de manera desproporcionada a la población de hombres negros, en particular a los hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (GBHSH).
Gran parte de los 2.200 especialistas que trabajan atendiendo las ITS y otras enfermedades infecciosas están siendo reasignados a la respuesta frente a la COVID-19. Entre las actividades que realizan dichos especialistas está el ponerse en contacto con personas que han dado positivo en las pruebas de ITS o VIH, asegurarse de que estén recibiendo tratamiento y realizar entrevistas confidenciales sobre sus contactos sexuales para asegurarse de que esas personas también reciben pruebas y tratamiento. Esto hace que las clínicas reduzcan sus horarios de atención y limitando las citas, reduciendo o suspendiendo sus servicios. Incluso algunas de estas clínicas han cerrado.
En consecuencia, las personas se quedan sin poder acceder a los servicios, por lo que en ocasiones sus infecciones no se tratan. Esto aumenta el riesgo de que aumente la tasa de transmisión de ITS, incluyendo el VIH, ya que si las personas no saben que tienen una ITS o el VIH pueden desarrollar complicaciones de salud y aumenta el riesgo de que las transmitan a sus parejas sexuales.
Por su parte, en Reino Unido los servicios de atención en persona dirigidos a pacientes que necesitan pruebas y tratamientos para las ITS, anticonceptivos y pruebas de VIH y la profilaxis preexposición (PrEP) se han reducido drásticamente , teniendo en cuenta que se ha cerrado el 54% de las clínicas de salud sexual y la dotación de personal es menos de la mitad de lo que era a principios de marzo. La Asociación Británica sobre la Salud Sexual y el VIH (BASHH, en sus siglas en inglés) ha realizado un sondeo entre el personal sanitario para conocer su perspectiva al respecto. En total, 196 personas miembros de BASHH (incluyendo personal médico, de enfermería, farmacéutico y otros) respondieron a la encuesta entre el 7 y el 17 de abril.
El 53% de las personas encuestadas afirmó que estaban realizando menos del 20% de sus citas en persona previas a la COVID. En cuanto a los servicios específicos del VIH, más de la mitad declaró que se había producido una reducción de más del 80% en el número de citas y el 35%, una reducción superior al 90%. Las personas encuestadas declararon que el 48% de su personal seguía en servicio; el 38% había sido reasignado a la atención de la COVID-19; y el 17% estaba confinado en casa, o enfermo.
A pesar de que un número importante de la medicación para las ITS (55%) y para el VIH (59%) se envía por correo, los servicios de mensajería no han crecido mucho para adecuarse a las necesidades. En algunos casos, los retrasos logísticos o burocráticos locales han hecho que las personas tengan que seguir recogiendo medicamentos o recetas en la propia clínica.
El 99% de las clínicas realiza una preselección telefónica para restringir la asistencia en persona a las citas relacionadas con las ITS y en el 92% se hace lo mismo con las citas para el VIH. Para compensar esto, muchas clínicas están aumentado los servicios de evaluación y prueba on-line y por correo. Así, el 77% están enviando pruebas de ITS a casa, así como el 67% envía pruebas de VIH a domicilio. Además, el 35% realizan evaluaciones on-line para el tratamiento de las ITS.
No obstante, algunos servicios es preciso realizarlos en persona, y las clínicas los estaban manteniendo, especialmente los dirigidos a poblaciones vulnerables, como las personas usuarias de drogas y las que tienen problemas de salud mental, aunque la mayor parte del counselling y las sesiones de psicoterapia se han realizado de forma virtual.
A pesar de los esfuerzos por mantener los servicios y la atención, la encuesta reveló que apenas el 13% de las clínicas seguía ofreciendo vacunas de rutina, solo el 14% ofrecía anticonceptivos de acción prolongada distintos a Depo-Provera y únicamente dos tercios ofrecían la profilaxis preexposición al VIH o dispositivos intrauterinos como anticonceptivos de emergencia.
En España, los centros de atención de ITS también han modificado su operatividad y han adoptado protocolos especiales para atender a los pacientes reduciendo al máximo los riesgos. Estas modificaciones podrían incluir la atención telefónica o por internet, posponer citas médicas y cribados rutinarios y atender únicamente a los casos urgentes de personas que presentan síntomas de ITS. Algunos de los centros de PrEP han tenido que interrumpir sus programas por la reubicación de los profesionales sanitarios a otras áreas hospitalarias dedicadas a la atención de pacientes con COVID-19. Otros centros de PrEP en España han seguido atendiendo solo a los usuarios en seguimiento por teléfono o internet y enviándoles la medicación por mensajería y han interrumpido la incorporación de nuevos usuarios a estos programas.
Fuente: Aidsmap/The Hill.com/( gTt-VIH )
Referencias: BASHH COVID-19 Sexual Health ‘Clinical Thermometer’ SurveyInitial Results Snapshot. https://members.bashh.org/Documents/COVID-19/BASHH%20COVID-19%20Clinical%20Thermometer%20Survey%20-%20First%20Round%20Results%20Snapshot%20.pdf

jueves, 30 de abril de 2020

Las respuestas al COVID-19 deben salvaguardar y proteger los derechos humanos de las trabajadoras sexuales.


24 DE ABRIL DE 2020
La Red Mundial de Proyectos de Trabajo Sexual (NSWP) y ONUSIDA han publicado recientemente una declaración conjunta en la que llamaban a los países a la acción inmediata y decisiva para proteger la salud y los derechos de las trabajadoras sexuales durante la pandemia de COVID-19.
La pandemia, al igual que otras crisis sanitarias, está poniendo de manifiesto las desigualdades existentes y afectando de manera desproporcionada a personas ya criminalizadas, marginadas y que viven en situaciones sanitarias y económicas precarias, a menudo fuera de los mecanismos de protección social.
Los gobiernos de todo el mundo se están olvidando de las trabajadoras sexuales en la respuesta a la crisis del COVID-19. Mientras las trabajadoras sexuales y sus clientes se autoaislan, estas se encuentran sin protección, cada vez más vulnerables e incapaces de mantenerse a sí mismas y a sus familias. En Ecuador, el Colectivo Flor de Azalea (Asociación de Mujeres Trabajadoras Sexuales) ha destacado la repentina falta de apoyo y de acceso a los servicios básicos a los que se enfrentan las trabajadoras sexuales. «Las trabajadoras sexuales han sufrido un duro golpe debido a la emergencia sanitaria. Salimos a la calle con mucho miedo y tememos que nos violen. No tenemos dinero para comer, para el alquiler o para medicinas; los servicios sanitarios están cerrados. No hay acceso a los preservativos y muchas compañeras han muerto por el COVID-19».
«La legislación de los derechos humanos estipula que los derechos humanos son inalienables, interdependientes e indivisibles», afirma Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA. «Asegurar que durante esta pandemia esto sea una realidad para todos, especialmente para los más vulnerables, es esencial, y es que también creará el tipo de comunidad resiliente que necesitamos para salir de esta».
Mientras las trabajadoras sexuales informan de las interrupciones en el suministro de preservativos, las trabajadoras sexuales que viven con VIH afirman que también están perdiendo el acceso a los medicamentos esenciales. En Eswanati, la organización Voice of Our Voices informa de que «para aquellos que están recibiendo el tratamiento contra el VIH es difícil acudir a sus citas si no hay transporte. También lo es para alcanzar los productos de prevención».
Además de la criminalización de las trabajadoras sexuales en casi todos los países, estas son también las más vulnerables a las medidas punitivas asociadas a la aplicación de las disposiciones del COVID-19. El aumento de la vigilancia policial puede exponer a las trabajadoras sexuales a un mayor acoso y violencia y, en algunos países, esto ha llevado a redadas en casas, a pruebas obligatorias de COVID-19 y al arresto y amenazas de deportación de las trabajadoras sexuales migrantes. Para aquellas que se han visto llevadas a las calles por la falta de hogar, como se ha sido el caso de muchos prostíbulos y trabajadoras sexuales migrantes, la falta de apoyo implica una escasa seguridad y medios para poder cumplir con los requerimientos del gobierno.
La penalización del trabajo sexual en la mayoría de países también supone problemas concretos para acceder a las ayudas del gobierno. En Estados Unidos, SWOP-Tucson, una red de justicia social para trabajadoras sexuales, explicó que «muchas de estas medidas necesitan pruebas de que el empleo se ha perdido o ha sido reducido debido al COVID-19. Pero como el trabajo sexual está penalizado, no es posible ofrecer ni la documentación necesaria ni pruebas del estado de desempleo o de las dificultades sufridas. Por ello, las trabajadoras sexuales no pueden recibir ni ayudas al alquiler o la hipoteca, ni reducciones en el pago de facturas ni prestaciones por desempleo.
Incluso en países en los que el trabajo sexual está legalizado en cierta medida, el sistema de subsidio ofrecido a los trabajadores del sector formal no incluye a las trabajadoras sexuales. Así ocurre en Alemania, por ejemplo, donde las trabajadoras sexuales señalan las barreras en el acceso a las ayudas para cualquier persona fuera del sistema. «Si bien el gobierno ha proporcionado un paquete para los trabajadores autónomos (registrados), no ha incluido a las trabajadoras sexuales de ninguna manera y las personas que viven aquí de forma ilegal no tienen posibilidad de acceder a las ayudas del gobierno».
A medida que la crisis mundial aumenta, las trabajadoras sexuales se enfrentan cada vez más a la difícil decisión de aislarse sin ingresos ni ayudas o trabajar poniendo en riesgo su propia salud y su seguridad. Otro problema ha sido que la mayoría de las viviendas temporales asequibles se han cerrado mientras las trabajadoras sexuales luchan por pagar el alquiler o las tarifas de las habitaciones de hotel. La inexistencia de viviendas temporales junto con el cierre de los lugares de trabajo ha resultado en una repentina falta de hogar para las trabajadoras sexuales en muchos países, una situación que se agrava en especial para las trabajadoras sexuales migrantes, muchas de las cuales están atrapadas por el cierre de fronteras.
Pese a la continua exclusión que sufren las comunidades de trabajadoras sexuales de los grupos de planificación de la emergencia de salud pública, ellas han empezado a coordinar su propia respuesta ante la crisis. Se han creado varias campañas de recaudación de fondos de ayuda mutua y emergencia, lo que ha permitido a las trabajadoras sexuales y a sus organizaciones acceder y distribuir fondos y artículos de primera necesidad. Una de estas iniciativas la desarrolló And Soppeku, una organización de trabajadoras sexuales en Senegal, que distribuye paquetes de alimentos y productos de higiene a sus miembros en tres regiones (Dakar, Thiès y Kaolack). Se están llevando a cabo iniciativas similares en todo el mundo en ausencia de medidas y ayudas por parte del gobierno.
Sin embargo, la autoorganización de personas y grupos no debe considerarse un sustituto de la urgente necesidad de ayuda del gobierno. Los gobiernos están obligados por los derechos humanos internacionales a respetar, proteger y cumplir con los derechos humanos, sin discriminación, incluso en tiempos de emergencia.
Las trabajadoras sexuales y sus organizaciones exigen protección igualitaria bajo la ley y acceso a ayudas económicas y atención sanitaria. ONUSIDA se une a esta llamada a la acción, subrayando la importancia de un enfoque basado en los derechos humanos para la respuesta al COVID-19, que debe centrarse en el empoderamiento y la participación comunitaria.
Las citas en esta noticia han sido recopiladas del Informe sobre el impacto del COVID-19 del NSWP, que recoge respuestas de trabajadoras sexuales y sus organizaciones con el objetivo de supervisar las medidas que toman los gobiernos para la comunidad de trabajadoras sexuales durante este período.
FUENTE: ONUSIDA

miércoles, 29 de abril de 2020

COMUNICADO DE PRENSA ONUSIDA y MPact muestran una enorme preocupación por los informes que reflejan que la comunidad LGBTI está siendo culpada y acosada durante el brote de COVID-19.

ONUSIDA y MPact instan a los Gobiernos y a los socios a proteger, apoyar y respetar los derechos humanos de la comunidad LGBTI durante la respuesta al COVID-19.
GINEBRA, 27 de abril de 2020 - ONUSIDA y MPact Global Action for Gay Men's Health and Rights están extremadamente preocupados por el hecho de que las personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) están siendo señaladas, culpadas, maltratadas, encarceladas y estigmatizadas como vectores de la enfermedad durante la pandemia de COVID-19. Tanto ONUSIDA como MPact reconocen sentir gran angustia, ya que las prácticas discriminatorias están agravando los desafíos a los que la comunidad LGBTI ya tiene que enfrentarse al acceder a sus derechos, incluyéndose aquí el acceso a servicios sanitarios seguros y de calidad.
«El VIH nos enseñó que la violencia, el bullying y la discriminación solo sirven para marginar aún más a las personas que más lo necesitan», recuerda Winnie Byanyima, Directora Ejecutiva de ONUSIDA. «Todas las personas, con independencia de su orientación sexual, identidad de género y expresión de género, tienen derecho a disfrutar de su salud, protección y seguridad sin excepción alguna. El respeto y la dignidad son ahora más necesarios que nunca».
En Belice, se han denunciado abusos por parte de la policía a un hombre gay que fue arrestado, humillado y apaleado por saltarse el toque de queda impuesto para frenar la expansión de coronavirus. Este joven de 25 años que vivía con el VIH se cree que falleció como consecuencia de las complicaciones sufridas tras los golpes perpetrados por la policía.
«Estamos recibiendo denuncias por actitudes de Gobiernos y líderes religiosos, ya que en algunos países están haciendo afirmaciones falsas y generando desinformación respecto al COVID-19, lo cual ha incitado a la violencia y a la discriminación contra la comunidad LGBTI», señala George Ayala, director ejecutivo de MPact. «Se están registrando organizaciones y viviendas, se está acosando a la comunidad LGBTI, y se ha detectado también un aumento en el número de arrestos y amenazas de deportación a quienes buscan asilo dentro de la comunidad LGBTI».
En Uganda, veinte personas de la comunidad LGBTI fueron hace poco arrestadas durante el registro a una vivienda, lo cual, según las autoridades policiales, se produjo porque desobedecieron las normas en cuanto a distancia social. En Filipinas, tres personas de la comunidad LGBTI estaban entre un grupo que fue públicamente humillado como castigo por incumplir el toque de queda. Después de que partes del incidente se hicieran virales en las redes, el responsable de la policía fue obligado a disculparse por tratar de manera diferente a los miembros de la comunidad LGBTI y obligarlos a bailar y besarse unos a otros.
«Estamos también cada vez más preocupados por la privacidad y la confidencialidad, puesto que los Gobiernos están recurriendo a las tecnologías basadas en Internet y a los smartphones para controlar los movimientos de la gente durante esta época de confinamientos y toques de queda», insiste el Sr. Ayala. «Los hombres gais y las personas disconformes con su género suelen ser el primer objetivo, y están también a la cabeza de las personas más afectadas por el aumento de la vigilancia policial y el control». 
Para algunas personas de la comunidad LGBTI, el autoaislamiento y la distancia física suponen un gran desafío, e incluso un peligro. Muchas de ellas bien son víctimas de la violencia, bien están siguiendo tratamientos mientras están confinadas en sus hogares con miembros de su familia cuyo comportamiento es inaceptable. Los miembros de las comunidades LGBTI pueden sufrir también violencia dentro de la pareja durante todo este tiempo en casa, pero ser incapaces de denunciar los abusos a la policía por miedo a represalias. El aislamiento puede también exacerbar los problemas de salud mental preexistentes, por ejemplo, sentimientos de soledad, depresión, ansiedad y tendencias suicidas, los cuales son ya de por sí habituales entre las personas de la comunidad LGBTI.
La pandemia de COVID-19 deja a muchos hombres gais y mujeres transgénero desprovistos de las herramientas adecuadas que necesitan para tener el control de sus derechos y de su salud sexual. Los hombres gais representan el 20 % del conjunto de nuevas infecciones por el VIH que se producen a nivel mundial y tienen 22 veces más posibilidades de infectarse con el VIH que cualquier otro hombre. Las mujeres transgénero llevan a sus espaldas un riesgo 12 veces mayor de contraer el VIH que la población general.
El confinamiento, sobre todo cuando se impone sin contemplar flexibilidades, acrecienta las dificultades que estos grupos de por sí ya experimentan a la hora de acceder a la terapia antirretrovírica y los servicios de prevención del VIH y afirmación de género, entre ellos, las terapias hormonales. Esto es algo especialmente cierto en el caso de los miembros de la comunidad LGBTI que carecen de recursos económicos, se encuentran en situación de desempleo, han perdido sus hogares o residen en viviendas marginales.
ONUSIDA y MPact están instando a los países a:
  • Denunciar la desinformación en la que se apoyan quienes calumnian y buscan chivos expiatorios para culpar a la comunidad LGBTI de la expansión del COVID-19.
  • Poner fin a las redadas y los registros en las organizaciones lideradas por la comunidad LGBTI, sus viviendas y espacios, y dejar de arrestar a personas por razón de su orientación sexual, identidad y expresión de género.
  • Garantizar que todas las medidas para proteger la salud pública sean proporcionadas, se fundamenten en pruebas y respeten los derechos humanos.
  • Evitar la vigilancia por parte del Estado sobre las tecnologías de la comunicación utilizadas por la comunidad LGBTI.
  • Invertir en la respuesta al COVID-19, velando por los fondos y protegiendo los programas en materia de salud sexual y VIH, los cuales son inclusivos y sensibles a las necesidades de la comunidad LGBTI.
  • Salvaguardar el acceso continuado a los apoyos médicos que salvan vidas, incluyéndose aquí los programas para la reducción del daño, los preservativos y lubricantes, la profilaxis preexposición, la terapia antirretrovírica, las terapias de reemplazo hormonal y los servicios de salud mental para la comunidad LGBTI.
  • Ofrecer opciones flexibles para la prestación de servicios, que van desde la dispensación multimensual hasta la entrega en la comunidad, las consultas virtuales y las opciones de apoyo.
  • Valorar el considerar proveedores de servicios esenciales a las organizaciones de servicios lideradas por la comunidad, de manera que puedan prestar servicios clave de una manera segura y flexible.
  • Incluir a la comunidad LGBTI dentro de los programas nacionales de protección social, incluyéndose aquí los relacionados con el apoyo económico.
  • Aumentar el acceso a las viviendas seguras y de emergencia para las personas de la comunidad LGBTI que están sin hogar y que han sido desahuciadas.
  • Implicar a la comunidad LGBTI en la elaboración de los planes de salud pública y en la difusión de mensajes relacionados con el COVID-19.
  • Poner en marcha programas de control de la seguridad y mitigar la piratería informática durante las reuniones virtuales.
Ahora más que nunca, debemos alzar la voz y aunar fuerzas para proteger la salud y los derechos humanos de las personas LGBTI en todo el mundo.
MPact
MPact Global Action for Gay Men’s Health and Rights fue fundada en el año 2006 por un grupo de activistas preocupados por las disparidades relacionadas con el VIH, el estigma, la discriminación, la violencia y la criminalización experimentada en todos los rincones del mundo por gais y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres. MPact es hoy una sólida organización de defensa internacional dedicada a garantizar el acceso igualitario a los servicios del VIH a todos los hombres gais, velando y fomentando siempre la salud y los derechos humanos. Está directamente relacionada con casi 150 organizaciones lideradas por la comunidad y presentes en 62 países, y con miles de otros defensores a través de sus distintas plataformas de redes sociales. MPact logra su misión supervisando la acción de los Gobiernos, los patrocinadores y otros responsables de las tomas de decisiones; fortaleciendo las capacidades de las organizaciones lideradas por la comunidad y los proveedores sanitarios; apoyando la proliferación de redes lideradas por hombres gais; dirigiendo y llevando a cabo investigaciones; y facilitando intercambios de información interregional.
Fuente: ONUSIDA

martes, 28 de abril de 2020

El indeseado ‘baby boom’ provocado por la pandemia.

Un informe del Fondo de Población de la ONU advierte de que algunas medidas para combatir la covid-19, como el confinamiento y el cierre de clínicas por falta de material y personal, dejarán sin acceso a métodos anticonceptivos a 47 millones de mujeres.

 X., de 25 años, carga con su hija de un año y cinco meses mientras espera su turno para que una enfermera que ha acudido a su comunidad le administre anticonceptivos. Elige las pastillas. Joana Mauricio, una enfermera del hospital de Moambo, le da tres tabletas mensuales, las necesarias hasta que la clínica móvil que han instalado a la sombra de un gran árbol, vuelva a Mahulane. En esta dispersa vecindad de Mozambique, hogar de un millar de personas, el centro de salud más cercano está a más de 20 kilómetros. Por eso, y dada la dificultad para una población rural empobrecida de trasladarse al consultorio, cada tres meses un grupo de profesionales salen a su encuentro para suministrar vacunas, medicamentos contra la malaria, el VIH u otras dolencias, y prestar servicios de salud sexual y reproductiva como la dispensa de contraceptivos. "Es muy importante que vengamos porque para ellas es muy difícil ir a los hospitales. Es bueno que usen estos métodos; les explicamos la importancia de que los utilicen para reducir los casos de embarazos no deseados y partos en casa", detalla la especialista.La próxima visita debería producirse a principios de junio, pero es posible que Elisabeth X. y las demás mujeres de la zona que no desean quedarse embarazadas, no reciban los métodos para impedirlo. El ministerio de Salud no descarta cesar este tipo de actividades en el Mozambique rural debido al coronavirus (del que se han reportado 76 infectados y ningún fallecido a día de hoy). "Depende de la evolución del número de casos", explican fuentes del gabinete. Puede suceder que, aún celebrándose, la población no acuda por miedo a contagiarse o que, aunque asistan a la cita trimestral, no haya suministro de anticonceptivos. Estas son las causas por las que, según las estimaciones del Fondo de Población de la ONU (UNFPA) publicadas este martes, 47 millones de mujeres dejarán de tener acceso a métodos de planificación familiar y habrá siete millones de embarazos no deseados en los próximos seis meses en 114 países de renta baja y media.
La investigación del UNFPA, realizada con contribuciones de Avenir Health, la Johns Hopkins University (EE UU)  y la Universidad Victoria (Australia), desvela que, por cada trimestre que se prolongue la interrupción de los servicios de salud sexual y reproductiva habrá dos millones adicionales de mujeres que dejen de usar anticonceptivos modernos. Lo que supondrá un gran paso atrás en los progresos que se venían produciendo en la extensión de su uso, que casi se había duplicado en dos décadas, pasando de los 470 millones que los utilizaban en 1990 a 840 millones en 2018.
"La pandemia está teniendo un impacto catastrófico en las mujeres y las niñas a nivel mundial. Y tenemos que abordarlo. Ahora", sentencia Ramiz Alakbarov, director ejecutivo adjunto del UNFPA, en una conversación telemática. "Los servicios de atención de la salud materna y el acceso a anticonceptivos no son opcionales. Son esenciales y deben mantenerse. Las mujeres continúan quedándose embarazadas y también dan a luz durante la crisis", enfatiza. "El asesoramiento e información sobre planificación familiar, así como la anticoncepción de emergencia, se consideran salvadores de vidas; deben proporcionarse, estar disponibles y ser accesibles", subraya.
En este sentido, el organismo de la ONU tiene evidencia de que esta clase de problemas ya están sucediendo, sostiene Alakbarov. "En primer lugar, las cadenas de suministro se ven afectadas por dinámicas que incluyen el cierre de fronteras, problemas de transporte, dificultades de fabricación, y otros obstáculos para la distribución". Y matiza: "Obviamente, la situación varía de un país a otro debido al nivel de su infraestructura de desarrollo y la situación epidemiológica actual". También han advertido los autores del informe que hay mujeres que evitan ir al centro de salud por temor a exponerse a la infección. "Y existe un problema de disponibilidad de equipos de protección personal para aquellas clínicas, como las de planificación familiar, que pueden no considerarse esenciales y, por tanto, no haber sido debidamente equipadas", continúa.
Un estudio del Guttmacher Institute publicado hace diez días en la revista International Perspectives on Sexual and Reproductive Health refuerza la advertencia de la ONU. Calcula que "una disminución proporcional del 10% en el uso de anticonceptivos reversibles a corto y largo plazo daría como resultado que 49 millones de mujeres verían insatisfecha su necesidad de anticoncepción moderna en países de ingresos bajos y medios". Ellas se sumarían a los 232 millones que no estaban, ya antes de la pandemia, usando métodos de planificación familiar a pesar de querer evitar un embarazo.
"Las mujeres embarazadas con síntomas de covid-19 deben tener un acceso prioritario para la prueba, y las unidades de salud prenatal, neonatal y materna deben estar segregadas de los casos identificados de coronavirus", recomienda el director adjunto del UNFPA. "Las emergencias de salud pública anteriores han demostrado que el impacto de una epidemia en la salud sexual y reproductiva a menudo no se reconoce, porque los efectos no son en muchos casos el resultado directo de la infección, sino que se producen como consecuencia indirecta de las interrupciones en la atención y el redireccionamiento de recursos", analiza Elizabeth Sully, investigadora científica principal del Guttmacher Institute.Se producirían, además, 15 millones adicionales de embarazos no deseados, alertan los investigadores de la organización estadounidense. Lo que a su vez "llevaría a más abortos inseguros y otros resultados negativos" como una mayor mortalidad materna. Concretamente, según sus proyecciones, una disminución del 10% en la provisión de atención médica relacionada con el embarazo y el recién nacido "tendría consecuencias desastrosas": 1,7 millones de madres y 2,6 millones de bebés experimentarían complicaciones graves y se producirían 28.000 muertes maternas y 168.000 fallecimientos de neonatos adicionales a los que ya se producen.
Para que eso no pase, "hay pasos claros y concretos que los formuladores de políticas pueden y deben tomar para mitigar el daño y promover la salud. No es demasiado tarde, pero el momento de actuar es ahora. El tiempo es fugaz", apunta Sully. Primero, promover la atención de la salud sexual y reproductiva, incluidos el aborto seguro, la anticoncepción y la atención materna y neonatal, pues son esenciales. Otros son garantizar las cadenas de suministro, buscas formas innovadoras de proveer atención, como la telemedicina, y no abandonar a las poblaciones más remotas y marginadas como Mahulane. 

Los otros efectos del covid-19

"No había igualdad de género antes de que comenzara esta epidemia, así que la desigualdad que genera se superpone a la que ya existía", analiza Alakbarov. Ningún país estaba en posición de afirmar que garantizaba a las mujeres el 100% de sus derechos y los fondos para promoverlos nunca llegaban a ser los mínimamente necesarios, aclara el director ejecutivo adjunto del UNFPA. La pandemia es lluvia sobre mojado. Y la salud sexual y reproductiva no es el único derecho que menoscaba adicionalmente la covid-19 y las medidas que se toman para frenarla.
La decisión de confinar a la población obliga a millones de mujeres a convivir con sus agresores. "Se espera que la pandemia de covid-19 aumente los niveles de violencia". Ya hay indicios de que ya está sucediendo, dice el informe del UNFPA, pues se han incrementado las llamadas a líneas directas de prevención de la violencia, y lo corroboran informaciones sobre violencia de género y asesinatos machistas en los medios de comunicación. "La sociedad civil y los Gobiernos no deberían abandonar a las víctimas. Deben tener acceso a ayuda psicológica y obviamente, a todas las otras formas de apoyo", pide el director adjunto del organismo.
Las estadísticas muestran que los abusos aumentan en un 20% durante los períodos de encierro. De tal modo que habría 15 millones adicionales de casos de violencia de género en 2020 para una duración promedio de tres meses, que serían 31 millones para un confinamiento de seis meses, 45 millones para un bloqueo de nueve y 61 millones si el período fuera de un año. Son datos del UNFPA. Y no es el único drama que enfrentan millones de mujeres. Debido a la interrupción de los programas para prevenir la mutilación genital femenina, mientras la humanidad se centra en combatir la pandemia, dos millones de niñas serán víctimas de esta práctica en la próxima década. "Y podría haberse evitado", escriben los redactores del documento. Como también se pueden prevenir los 13 millones de matrimonio infantiles entre 2020-2030 que la ONU calcula se producirán solo por la reducción de esfuerzos en este capítulo.
Por eso, porque es una cuestión de vida o muerte, porque el sufrimiento se puede evitar, Alakbarov pide: "Prioricemos a las mujeres y las niñas en el momento de la pandemia, no olvidemos sus necesidades".

domingo, 26 de abril de 2020

Se publica una primera serie de casos de personas con el VIH y la COVID-19 atendidas en el Hospital Clínic de Barcelona.

Los resultados proporcionan cierta evidencia de que la infección por el VIH no aumentaría el riesgo de progresión grave de la COVID-19, aunque cabe tener precaución al interpretar los datos, pues la serie es de solo cinco casos.
Un equipo de investigadores del Hospital Clínic de Barcelona (Cataluña, España) ha publicado en The Lancet HIV una primera serie de casos de personas con el VIH infectadas por SARS-CoV-2 que requirieron hospitalización por COVID-19 (acrónimo en inglés de enfermedad por coronavirus 2019). La pequeña serie de 5 casos –todos ellos finalmente resueltos de forma satisfactoria – parece apuntar a que el VIH no supondría un factor de riesgo adicional respecto a la COVID-19, algo que la Asociación Británica del VIH (BHIVA, en sus siglas en inglés) –un organismo que representa a los profesionales sanitarios que trabajan en Reino Unido en el ámbito del VIH– ya había hecho público semanas atrás (véase La Noticia del Día 09/03/2020 ) y que recientemente fue manifestado también por parte de la Sociedad Clínica Europea del Sida (EACS, en sus siglas en inglés).
La presente serie de casos fue identificada en un grupo de los primeros 543 casos con COVID-19 admitidos en el Hospital Clínic de Barcelona hasta el día 9 de marzo. De ellos, un total de 5 (el 0,92%) tenían el VIH y fueron los seleccionados para el presente análisis.
Tres de las cinco personas eran hombres y las otras dos eran mujeres trans. Todas ellas tenían menos de 50 años y la menor tenía 29 años. Solo dos de ellas presentaban patologías de base además de la infección por el VIH (en un caso hipotiroidismo y en el otro asma).
En una de las personas la infección por el VIH fue diagnosticada tras la admisión al hospital, pues desconocía su estado serológico. Su recuento de CD4 era de solo 13 células/mm3. De forma llamativa, no fue la que tuvo que ser hospitalizada más días –aunque fue la segunda que precisó más días de hospitalización y cabe destacar que era una de las tres personas sin otra patología de base que la infección por el VIH–. Los otros cuatro casos se encontraban en tratamiento antirretroviral, tenían carga viral indetectable y sus niveles de CD4 eran superiores a 400 células/mm 3.
Las cinco personas fueron admitidas al hospital con tos y fiebre. En tres casos presentaban disnea (dificultad para respirar). Dos de los cinco casos –la persona que tenía hipotiroidismo (de 49 años) y la que previamente no tenía la infección por el VIH diagnosticada (de 31 años) – fueron clasificados como graves y las dos personas fueron ingresadas directamente en la unidad de cuidados intensivos (UCI). Estas dos personas presentaban neumonía vírica. La recién diagnosticada de infección por el VIH también presentaba neumonía por Pneumocystis jirovecii (una enfermedad definitoria de sida que podría explicar por qué su caso evolucionó de forma más grave).
La persona con hipotiroidismo precisó de ventilación mecánica invasiva y seguía hospitalizada a los 21 días de su ingreso. La persona con diagnóstico reciente de infección por el VIH precisó de ventilación mecánica no invasiva y obtuvo la curación y fue dada de alta a los 12 días del ingreso. Las otras tres personas no precisaron de ventilación mecánica y pudieron regresar a su domicilio entre 1 y 4 días después del ingreso Aunque las tres finalmente se curaron, dos de ellas siguieron un programa de atención domiciliaria supervisado durante 10 y 13 días, respectivamente.
En el caso de las 538 personas sin el VIH con COVID-19 del mismo hospital, el 12% precisaron de ingreso en la UCI y el 38% de atención ambulatoria supervisada.
En cuanto a los tratamientos antirretrovirales tomados por los pacientes de COVID-19 con el VIH, los médicos decidieron modificar la terapia antirretroviral en tres casos y comenzar el tratamiento en el recién diagnosticado para que incluyera darunavir/cobicistat (Rezolsta®) o lopinavir/ritonavir (especialidad farmacéutica genérica [EFG], Kaletra®), pues en aquel momento se pensaba que serían antirretrovirales con cierta eficacia frente al COVID-19, algo que fue descartado con posterioridad tanto en el caso de lopinavir/ritonavir (véase La Noticia del Día 23/03/2020 ) como en el de darunavir/cobicistat (en este caso a través de una nota de prensa de la compañía farmacéutica propietaria del fármaco). El quinto participante ya estaba tomando darunavir/cobicistat como su terapia antirretroviral de base, por lo que no fue modificada.
Cuatro de los cinco pacientes con el VIH recibieron hidroxicloroquina y tres de ellos recibieron el antibiótico azitromicina. La persona con Pneumocystis jirovecii recibió otros antibióticos adicionales.
Para controlar la hiperreactividad del sistema inmunitario –principal responsable del agravamiento de la infección por el SARS-CoV-2– en dos pacientes se utilizaron corticoides y en un tercero, el más grave, se utilizó tocilizumab (un anticuerpo que inhibe el receptor de la interleuquina 6 [IL-6]) e interferón β-1b (que, al contrario que el interferón α utilizado años atrás en la hepatitis C, que potenciaba el sistema inmunitario, presenta una actividad inmunomoduladora) .
En cuanto a las posibles vías de adquisición, una persona había cenado con alguien diagnosticado de COVID-19, una era trabajadora sanitaria, otra trabajaba en un gimnasio y dos realizaban trabajo sexual (una de ellas había realizado una sesión de chemsex –uso intencionado de drogas en contextos sexuales– seis días antes de su ingreso).
Los datos aportados por la siguiente serie de casos parecen apuntar a que la infección por el VIH no es un factor de riesgo adicional de progresión grave de la COVID-19. En todo caso, los investigadores destacan que ninguno de los 5 participantes pasaba de los 50 años, por lo que no cabía esperar una mala evolución .
Será necesario, pues, analizar datos de personas con el VIH de mayor edad y con comorbilidades para establecer de forma más consistente si el VIH puede excluirse definitivamente como factor de riesgo .
Fuente: Aidsmap / Elaboración propia ( gTt-VIH ).
Referencias: Blanco JL et al. COVID-19 in patients with HIV: clinical case series. Lancet HIV, online publication 15 April 2020. https://doi.org/10.1016/S2352-3018(20)30111-9.

sábado, 25 de abril de 2020

Profilaxis preexposición frente al SARS-CoV-2 en personal sanitario de hospitales españoles.

El estudio EPICOS, promovido por el Plan Nacional sobre el Sida, investigará si el uso de tenofovir/emtricitabina como PrEP puede evitar nuevas infecciones en profesionales sanitarios en riesgo de adquirir el nuevo coronavirus.
El Plan Nacional sobre el Sida del Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha en España el ensayo clínico EPICOS (acrónimo de ensayo clínico para la prevención de la infección por coronavirus en sanitarios) que evaluará el uso de tenofovir disoproxilo/emtricitabina (Truvada®) como profilaxis preexposición [PrEP] en trabajadores sanitarios españoles en riesgo de infección por SARS-CoV-2, virus causante de la COVID-19 (acrónimo en inglés de enfermedad por coronavirus 2019). El ensayo tratará de mostrar si el uso diario de tenofovir D/emtricitabina proporciona protección frente al SARS-CoV-2 a través de un diseño que cuenta con cuatro brazos y en el que se incluye también el uso de hidroxicloroquina, un medicamento que podría tener actividad profiláctica frente al nuevo coronavirus.
Los profesionales sanitarios son, dada su actividad, la población más expuesta al SARS-CoV-2, por lo que se hace necesario dotar a estas personas del mayor número posible de estrategias preventivas. Los equipos de protección individual (EPI) son la principal estrategia preventiva, pero en España no se ha mostrado suficientemente eficaz. Un alto porcentaje del total de infectados en España por SARS-CoV-2 son profesionales sanitarios. Ello posiblemente se deba a la escasez de EPI en determinados momentos y la necesidad de reutilización de determinados equipos (una medida que, a pesar de que se realicen tareas de desinfección, siempre aumenta el riesgo de adquisición del virus si se compara con el material de un solo uso). En este contexto se hace imprescindible investigar estrategias biomédicas preventivas complementarias tales como la PrEP frente al SARS-CoV-2.
Este es el motivo que llevó al Plan Nacional sobre Sida (PNS) –un órgano que, por mandato de la Comisión Nacional de Coordinación y Seguimiento de Programas de Prevención de Sida, lleva desde finales de los años 80 coordinando la respuesta frente al VIH/sida en España- a diseñar el presente ensayo cuyo riesgo-beneficio se considera favorable. Por este motivo, EPICOS ha recibido también el apoyo y el impulso de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) para que pudieran acelerarse los procedimientos administrativos dirigidos a su aprobación tal como viene haciendo con otros ensayos clínicos que evalúan también estrategias terapéuticas o preventivas en la respuesta frente a la COVID-19 en España.
La selección de los dos tratamientos comparados se ha basado en los resultados de ensayos in vitro y de datos clínicos anecdóticos. Todos los datos clínicos disponibles hasta la fecha relativos al SARS-CoV-2 son de pequeñas series de casos, ya que por tratarse de una infección de inicio muy reciente, no ha dado tiempo a diseñar ensayos clínicos consistentes.
La selección de tenofovir D/emtricitabina se apoya en menos evidencias científicas porque aún no se ha utilizado de forma extendida en el tratamiento de la infección del SARS-CoV-2. En todo caso, datos preclínicos y observaciones clínicas en personas que tomaban tenofovir D/emtricitabina para tratar la infección por el VIH y adquirieron el SARS-CoV-2 parecen apuntar a que tenofovir D/emtricitabina afectaría a la capacidad replicativa del SARS-CoV-2 por una vía similar a la que utiliza en el caso del VIH (interrumpiendo la generación de copias del material genético) y podría tener un beneficio adicional por su posible actividad inmunomoduladora (en los casos más graves de COVID-19 se observa un exceso de respuesta inmunitaria del organismo conocida como “tormenta de citoquinas” para la cual algunos inmunomoduladores –fármacos capaces de regular la respuesta inmunitaria– están funcionando bien). Por otro lado, hidroxicloroquina es un fármaco que ya está siendo utilizado en el campo del SARS-CoV-2 para el tratamiento y la profilaxis postexposición (véase La Noticia del Día 30/03/2020 ) y que ha evidenciado cierta eficacia para frenar la replicación del virus y acortar la duración de la COVID-19.
El ensayo de doble ciego, distribución aleatoria y de 12 semanas de duración pretende incluir a un total de 4.000 trabajadores sanitarios de 61 hospitales públicos y privados que se encuentren en riesgo de exposición al SARS-CoV-2 en 14 comunidades autónomas. Entre los potenciales participantes, se incluyen médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, técnicos de laboratorio y radiología y celadores. Los participantes están siendo distribuidos aleatoriamente a uno de los siguientes cuatro brazos del estudio:
  • 1 comprimido diario de 245mg/200mg de tenofovir D/emtricitabina + 200mg de hidroxicloroquina (medio comprimido diario)
  • 1 comprimido diario de 245mg/200mg de tenofovir D/emtricitabina + medio comprimido de placebo de hidroxicloroquina
  • 200mg de hidroxicloroquina (medio comprimido diario) + un comprimido de placebo de TDF/emtricitabina
  • 1 comprimido diario de placebo de TDF/emtricitabina + Medio comprimido de placebo de hidroxicloroquina
El objetivo principal del estudio es conocer el número de participantes de cada brazo del estudio que desarrollen infección sintomática por SARS-CoV-2 confirmada, es decir, participantes diagnosticados de COVID-19. Entre los objetivos secundarios se encuentran conocer el grado de gravedad de la patología y la duración de los síntomas en función del brazo del estudio .
El ensayo también proporcionará datos de seguridad sobre los tratamientos –aunque por tratarse de medicamentos ya en uso para otras patologías, su perfil de seguridad es ya bien conocido–.
El estudio se inició el pasado 15 de abril y sus primeros resultados interinos se esperan para el 30 de junio. Los resultados definitivos se conocerán un mes después .
Fuente: POZ /  ( gTt-VIH ).
Referencia: Comunicado de prensa del Plan Nacional sobre el Sida y la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios 11/04/2020.

viernes, 24 de abril de 2020

La nueva pandemia de coronavirus ha afectado a los ensayos que están evaluando vacunas preventivas frente al VIH.

La súbita aparición de la COVID-19 ha provocado un reajuste en el calendario de ensayos clínicos en todo el mundo.
La aparición de la COVID-19 (pandemia provocada por el nuevo coronavirus SARS-CoV2) ha introducido restricciones y modificaciones en nuestra vida cotidiana, que también ha influido en el curso de diversos ensayos clínicos en todo el mundo. La Red de Ensayos de Vacunas frente al VIH (HVTN, en sus siglas en inglés) ha hecho público un documento en el que se actualiza la situación de los principales ensayos de vacunas frente al VIH ante la pandemia de coronavirus.
En primer lugar, dos estudios (conocidos como HVTN 704/HPTN 081 y HVTN 705/HPTN 085, que se están llevando a cabo en 11 países del África subsahariana, América del Sur, Suiza y EE UU) están probando si un anticuerpo ampliamente neutralizante conocido como VRC01 (véase La Noticia del Día 06/09/2017 ) es capaz de prevenir la infección por el VIH. Los responsables de los estudios decidieron suspender todas las futuras infusiones del anticuerpo en las personas participantes, al considerar que ya se habían realizado suficientes infusiones para poder extraer conclusiones. De todos modos, se seguirá haciendo un seguimiento de las personas que han recibido las infusiones, posiblemente a través de visitas de forma remota.
Por su parte, el ensayo de Imbokodo, también conocido como estudio HVTN 705/HPX2008, se prueba un régimen de vacunación basado en inmunógenos mosaico –creados a partir de elementos de distintas variantes del VIH (véase Cuestiones Básicas del VAX de enero de 2012 ) – diseñado para ofrecer protección frente a diversas cepas mundiales del virus VIH. Este estudio se puso en marcha en 2017 y en él participan mujeres en la franja de edad de entre los 18 a 35 años de edad procedentes de cinco países del África subsahariana. El modo en que procederán las distintas sedes del estudio dependerá de las circunstancias de cada país y se prevé que en algunos casos se interrumpan las inoculaciones.
El ensayo de la vacuna Mosaico, también conocida como HVTN 706/HPX3002 (véase La Noticia del Día 24/07/2019 ), estaba en la fase de inicio de la inscripción cuando se produjo el brote de la pandemia de coronavirus. En este estudio se prueba un régimen de vacunación muy similar al de Imbokodo, con el objetivo de determinar su eficacia en la prevención del VIH en hombres gais, bisexuales y otros hombres que practican sexo con hombres (GBHSH) y personas trans de entre 18 y 60 años en América y Europa. El estudio suspenderá temporalmente todas las nuevas visitas de selección, inscripción y vacunación hasta el 1 de mayo, fecha en que se prevé una reevaluación de la situación para determinar las medidas a tomar.
Por último, en el ensayo de la vacuna de Uhambo, también conocido como estudio HVTN 702, se probaba un régimen de vacunación basado en el empleado en el ensayo clínico RV144 (véase La Noticia del Día 10/01/2019 ). Este estudio interrumpió las inoculaciones en febrero de 2020 después de que se descubriera que la vacuna no resultaba eficaz, lo que supuso un duro golpe al mundo a este campo de investigación. Sin embargo, se mantiene el seguimiento de las personas participantes y la dirección del estudio ha autorizado a cada una de las sedes donde se realiza (situadas todas ellas en Sudáfrica) a que aplique medidas acordes con las directrices de las autoridades de salud pública y los comités de ética locales. Entre las medidas a tomar estarían la ampliación de los plazos de las visitas, retrasarlas y/o llevar a cabo algunas de las visitas de forma remota.
Fuente: Poz.com/( gTt-VIH)
Referencia: HVTN.org: Impact of COVID-19 on large-scale antibody-mediated HIV prevention efficacy trials and HIV vaccine efficacy trials https://www.hvtn.org/content/dam/hvtn/MEDIAROOM/hvtn-public-statement-covid-19_table2.pdf

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