
DUDAS MÁS FRECUENTES RESPECTO AL VIH-SIDA EN LAS INSTITUCIONES ESCOLARES
L@s niñ@s con algunas deficiencias no comportan más riesgo que otros, existen en todo el mundo muchos casos de integración y convivencia con niños discapacitados portadores del virus del SIDA y no se ha descrito ningún contagio a partir de ellos. Los besos, abrazos o lesiones que a veces se producen en la convivencia escolar con niños infectados, son contactos muy superficiales aunque a veces pueda parecer lo contrario.
Cualquier trabajador/a del Colegio, que esté infectado por el virus del SIDA puede desarrollar su trabajo con entera normalidad. En la actividad educativa habitual, no se dan las circunstancias de riesgo probadas hasta la fecha. Est@s compañer@s necesitan, en todo caso nuestra comprensión y afecto.
Para convivir en la escuela o en cualquier lugar, no es necesario saber si un/a niñ@ es portador/a del virus, esa es la tendencia internacional. Ocurre muchas veces que cuando el/la niñ@ va a pasar su primer día de "cole", la noticia ya es conocida por tod@s. Esto se debe sin duda a la excepcionalidad del problema hoy en día, y a la gran ansiedad presente. Conforme vivamos con el SIDA más tiempo, esperemos que lo menos posible, habremos elaborado más existente y respetaremos más el derecho a la información confidencialidad que toda persona tiene.
A veces se solicita un certificado médico para entrar en un Colegio, Instituto o Escuela Infantil. Hemos de aclarar que esto no tiene ninguna justificación legal ni sanitaria. Sólo se trata de saber si el alumnado está vacunado correctamente, y si hay alguna circunstancia especial que hasta ese momento no se haya detectado. En ningún caso se puede utilizar como selección o discriminación.
No es posible decir, que nunca habrá un contagio de niño a niño, entre otras cosas porque la medicina, no es una ciencia exacta, pero estadísticamente y analizando las tendencias epidemiológicas, la comunidad científica en la práctica si lo está diciendo y aconsejando que se actúe en consecuencia.
Los sanitari@s a veces se contradicen respecto al SIDA, y esto tiene una explicación lógica. No todos tienen la misma especialidad, no todos conocen el SIDA por igual. Los cardiólogos saben mucho de corazón y menos de enfermedades infecciosas y los infectólogos viceversa. Igual ocurre entre el profesorado; entre los especialistas en Secundaria o Infantil, por poner un ejemplo. Sin embargo, si contrastamos las opiniones de los expertos en SIDA, veremos como apenas hay divergencias.
En los medios de comunicación se dan noticias contradictorias, debido en gran parte a la fuente que suministra la información. Cada vez ocurre menos, porque cada vez se cuida más el origen de las noticias. Gracias al trabajo de l@s profesionales de los medios de comunicación, la población está más sensibilizada e informada respecto al SIDA. Aunque algunas campañas a veces se basen más en el miedo, compasión, etc. hay que insistir en los valores democráticos para hacer razonable la comprensión real de los efectos sociales del SIDA.
Hay quien dice que falta información y realmente no es cierto. Quizás sea la enfermedad de la que más se ha hablado e informado en la historia de La Medicina. Lo que ocurre es que cada sector social, tiene unas características socioculturales propias y que condicionan su proceso de asimilación en función de sus hábitos, necesidades, etc. Haciendo que la información existente siga distintas pautas, tiempos y ritmos. Incidiendo de una forma especial en las actitudes reales de comportamiento. Por mucha información suministrada no se cambia de actitudes, si no conlleva un trabajo personal.
No tiene ningún sentido, ni sanitario ni social, el abrir colegios especiales para niñ@s con SIDA. Sabemos que su escolarización no comporta ningún riesgo para los demás, por lo que el derecho a una educación normalizada ha de respetarse.
En algunos centros educativos que han integrado a alumnado con SIDA, piensan que haría falta contar con algún profesor/a de apoyo. La verdad es que no vemos el beneficio que pueda tener para la integración plena del alumn@. Más bien sería un factor de distorsión y marginación.
Se han realizado seguimientos experimentales a niñ@s san@s que conviven con padres/cuidadores con SIDA y no se ha descrito ningún caso de SIDA, por la convivencia normal: caricias, higiene y aseo, alimentación, juegos, a veces incluso intercambios fortuitos de pequeñas cantidades de fluidos corporales, etc.
Cuando un/a niñ@ se pincha con una jeringuilla en el patio, o en un parque, etc., cuestión que puede ocurrir con cierta frecuencia, se aconseja que acudamos a un servicio sanitario para que valoren el hecho y ver si procede hacer la prueba del SIDA, administrar vacuna contra el tétanos, frente a la hepatitis, etc.
Aún siendo un accidente muy desagradable, no se han descrito casos de SIDA en niñ@s por esta circunstancia. Seguramente se deba a que las jeringuillas llevan
varias horas expuestas al medio ambiente, con lo que el virus potencialmente presente ya esté inactivo.
El sonarse con el mismo pañuelo no está teniendo ninguna repercusión en la transmisión del SIDA infantil/juvenil, porque es un contacto excesivamente superficial con fluidos del niñ@ portador.
Si un/a niñ@ con VIH muerde a un no infectado. La posibilidad de contagio es prácticamente nula, dado que el fluido corporal presumiblemente de riesgo, con el que el/la niñ@ san@ se pone en contacto es, sobre todo, saliva y en ella sabemos que la cantidad de VIH es prácticamente inapreciable, para que se dé ésta posibilidad.
Si un/a niñ@ san@ muerde a un portador de VIH. La posibilidad de contagio es prácticamente nula. No se conoce hasta el momento ningún caso descrito por este mecanismo.
Si se producen arañazos en los juegos infantiles, no se ha visto ningún caso de SIDA porque, incluso existiendo salpicaduras de sangre del niño/a enfermo/a al sano, ésta suele producirse de una forma muy superficial, con escasa o nula profundidad.
Al compartir ropa de deporte, no se han producido casos de contagio, entre niñ@s o jóvenes, porque el sudor no es fluido de riesgo. En él no existe cantidad apreciable de virus.
Al curar heridas de personas con VIH. En los hospitales y centros de salud se hace todos los días y no por ello contraen la enfermedad los profesionales que allí trabajan.
Al tocar sangre de un portador de VIH y tener una pequeña herida en la mano, no hay porque alarmarse. NO ha habido casos de SIDA por ésta circunstancia, dada la superficie del contacto y mucho menos si la herida está en periodo de curación.
Extracto de algunas preguntas formuladas por profesionales de la Educación, Sanidad, así como Padres y Madres, en el transcurso de charlas y cursos realizadas en los últimos años, tanto en la Comunidad de Madrid, como en la Comunidad de Andalucía








