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viernes, 10 de junio de 2011

Fondo Mundial Sida pide mantener solidaridad internacional pese a la crisis

Los responsables del Fondo Mundial contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria llegaron hoy a la ONU para pedir a los Estados miembros que mantengan la solidaridad internacional que han mostrado durante los últimos diez años en la lucha contra el sida pese al momento de crisis actual.
"En nuestros diez años de vida, hemos logrado tremendos avances en la lucha contra el sida y ahora hay que pensar qué vamos hacer en medio de una gran crisis económica que pone presión a un número de Gobiernos que no se comprometen como antes", dijo a Efe el director de relaciones externas del Fondo, Christoph Benn, durante una entrevista en Naciones Unidas.
Benn detalló que hay países, como España e Italia, que han pasado de ser en los últimos años grandes aportadores de dinero al Fondo Mundial contra el Sida y que ahora, ante los recortes que se ven obligados a aplicar a sus cuentas, no han podido siquiera comprometer futuras donaciones.
"Reconocemos totalmente las dificultades económicas que atraviesan países como España, Irlanda o Portugal, pero en la lucha contra el sida se necesita que se mantenga la solidaridad internacional, de manera que cada país aporte lo que pueda, pero que se siga aportando", señaló el ejecutivo del Fondo.
En las tres décadas transcurridas desde que se descubriera la enfermedad, más de 60 millones de personas se han infectado, al menos 30 millones han muerto y más de 16 millones de niños han quedado huérfanos a causa de la enfermedad.
Además, es una enfermedad con la que viven actualmente unos 34 millones de personas en el mundo, según datos de la organización internacional, que indica que cada día se producen en torno a 7.000 nuevas infecciones.
Benn subrayó la importancia de que continué la solidaridad mundial para dejar claro que "todos los países forman parte de la lucha contra el sida", porque se trata de "un problema global" que se ha empezado a responder "una vez que el mundo decidió actuar unido".
Ese sentido de unidad es el que los responsables del Fondo, encabezados por su director ejecutivo, Michel Kazatchkine, esperan encontrar en la reunión de alto nivel sobre el sida que la Asamblea General de la ONU celebra desde hoy y hasta el viernes, en la que participan numerosos jefes de Estado y Gobierno, además de ministros y organizaciones.
En una reunión similar en junio de 2001, la ONU acordó el nacimiento del Fondo Mundial contra el Sida, una organización que provee de tratamiento contra el VIH a más de tres millones de personas y que ha sido capaz de movilizar en una década más de 30.000 millones de dólares.
"Si no pudiéramos financiar los tratamientos contra el sida, esos tres millones de personas morirían. Desde 2001 hasta ahora los tratamientos se han abaratado mucho, pero sus receptores necesitan todavía la solidaridad internacional", añadió Benn.
El director de relaciones externas del Fondo detalló que el impacto de la crisis no se ha dejado sentir con mucha fuerza todavía, debido a que numerosos donantes, como Estados Unidos y Francia, han mantenido sus niveles de fondos, y otros como el Reino Unido, Japón y Noruega incluso los han incrementado.
Los responsables del Fondo aprovecharán la reunión de alto nivel para llevar su petición de fondos también a los países con ingresos bajos y medios, que podrían aportar en estos momentos más fondos a nivel nacional.
Benn explicó que con la colaboración del conjunto de la comunidad internacional se puede trabajar para reducir todavía más los costes de los medicamentos contra el sida y las técnicas de diagnóstico "para alcanzar a más personas con la misma cantidad de dinero".
Además de en materia económica, los desafíos a los que se enfrenta el Fondo Mundial contra el Sida en los próximos años es llegar a la población que se encuentra en zonas más remotas del planeta y también a las minorías criminalizadas en distintos puntos del mundo, para alcanzar en un futuro "el acceso universal" al tratamiento.
"Ahora sabemos que el tratamiento contra el sida es una parte importante de la prevención. Necesitamos que la prevención y el tratamiento trabajen de la mano y aceleren su impacto", aseguró Benn, quien considera que, cuando se cumplen diez años de existencia del Fondo, "el fin del sida es difícil y desafiante, pero no imposible".

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