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martes, 11 de junio de 2013

CESIDA demanda más atención a las necesidades de las personas mayores con el VIH

A las personas mayores se les oferta menos la prueba del VIH en la atención primaria, retrasando así el diagnóstico precoz.

La esperanza de vida de las personas con el VIH es prácticamente similar a la del resto de la población, pero esta infección de evolución crónica no es comparable a ninguna otra enfermedad crónica.

En la actualidad, hay una mayor necesidad de recursos residenciales, porque el número de personas con el VIH mayores de 50 años va en aumento y se han incrementado desde 2011 los pacientes con VIH que se quedan sin domicilio.
 
 
En el marco de la III Jornada de Centros Residenciales para personas con VIH y sida, organizada por Cesida y subvencionada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, se han expuesto los nuevos retos a los que se enfrentan las personas con el VIH que se hacen mayores, gracias al aumento de la esperanza de vida tras la aparición de los tratamientos antirretrovirales en los años 90.

Cuando una persona mayor acude a consulta, en atención primaria no suelen contemplar la posibilidad de la infección por el VIH y no se les oferta la prueba del VIH, lo que dificulta la detección precoz del virus. Como señala Carlos Varela, secretario general de la Coordinadora Estatal de VIH-Sida, CESIDA, “esto se debe a los estereotipos y prejuicios asociados a las personas con el VIH y sida. En el caso del personal sanitario, el hecho de no ofertar la prueba del VIH a personas mayores impide diagnosticar algunos resultados positivos, pudiendo ocasionar graves problemas de salud para estos pacientes”.

Además, diversos estudios señalan que el organismo de las personas con el VIH envejece antes que el del resto de la población, incrementando el riesgo de desarrollar comorbilidades asociadas a una  edad más avanzada de la que realmente tienen. Por ello, la edad es un indicador clave a la hora de iniciar el tratamiento del VIH, con independencia de la evolución de la infección.

En la jornada también se trataron los nuevos retos de los centros residenciales, ya que cada año aumenta el número de personas con el VIH mayores de 50 años, y desde 2011 se ha incrementado el número de personas con el VIH que se quedan sin domicilio y demandan estos recursos, que cada vez son más escasos. Carlos Varela afirma que “además de la falta de plazas especializadas para las personas con VIH, el problema sigue siendo que a estas personas se les niega el acceso a centros de día y residencias, porque a la infección por el VIH se le considera erróneamente una enfermedad infecto-contagiosa”.


Fuente: CESIDA

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