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lunes, 25 de julio de 2011

Ya que estamos aquí, que sirva para algo

Somos padres acogedores de una precosidad de 14 meses Vih+, nos ofrecimos a ello y conocemos tanto por nuestro trabajo como por nuestros conocidos lo relacionado con esta temática y lo estigmatizada que todavía está. Somos conscientes de que si hiciéramos fuera de nuestro círculo más íntimo la situación de nuestra pequeña, tendríamos un rechazo muy grande.
Si estamos aquí, que sirva para algo.

Decidimos emprender una aventura que cambiaría para siempre nuestras vidas. Decidimos ser padres acogedores, y a ser posible, optar a la adopción posterior.

Y ya éramos padres de una niña, la aventura era todavía más interesante porque además incluíamos a nuestra hija, (y a nuestros padres, hermanos…).

Entre todas las opciones que se nos planteaba el acogimiento (con carácter permanente), optamos por las que hacían referencia al VIH.

¿Por qué? Estoy convencida de que mucha gente no lo entendería, aunque sí entendería el acogimiento de cualquier discapacidad o enfermedad crónica.

La nuestra ha sido una decisión meditada, poniendo encima de la mesa los pros y los contras y descubriendo en la convivencia pros y más pros.

Nos llamaron y nos ofrecieron el acogimiento de una preciosidad, y nos avisaron de que estaba diagnosticada VIH, “pero que iba a negativizar”.

- “Aunque no negativizase” – fue nuestra respuesta – “con todas las consecuencias”.
Un amor de niña, creo que la primera semana nos enamoró a todos.

Lo duro ha venido después: hospitales, pruebas, médicos, más hospitales y… no, no negativiza. Es de ella.
Después del primer impacto, hay que normalizar y pasar a la segunda fase: ¿y ahora qué?

Más pruebas, más médicos, ajuste de medicación…

“Está asquerosa la medicación. Pobrecita. Vomita, llora…”

Impotencia.

“Vaya, parece que vamos mejorando.”

“Vaya, Ya no llora ni vomita.”

Y así un mes y otro, y otro….

Pero ya estamos en la tercera y última fase: Hay que normalizar, hay que vivir y la vida está ahí, y su vida está ahí y las nuestras están ahí con ella.
Ella nos ha aceptado y creemos que la gente está equivocada. No somos nosotros la que la hemos acogido. Es ella la que nos ha metido en su corazón.

Mi homenaje para mis hijas, que son unas luchadoras. Una por madura y ser el apoyo de hermana mayor. La otra porque saldrá adelante y porque luchará con nosotros para que la normalización sea lo lógico.
Y para que de mayores vivan en un mundo donde la discriminación sea algo para el recuerdo.

Ahora estamos ya en un paso más, nos lanzamos a la adopción en cuanto que nos lo digan y lo dicho:

Esto es la mayor aventura de nuestra vida, con amor todo se supera.

Ya que estamos aquí, que sirva para algo.



 ¿Os gustaría contarnos vuestra historia a El Fallo Positivo? Enviadnos un correo a nuestra dirección y, si queréis la publicaremos aquí.
Saludos, abrazo y mucha, mucha fuerza.

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