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sábado, 16 de abril de 2011

África y la lucha contra el SIDA: “ No es momento de rendirse “

En la última década se han producido avances muy notables en la lucha contra el Sida. Tras años de buena disposición política y de apoyo financiero por parte de los países mas desarrollados, se consiguió que muchos gobiernos, especialmente aquellos con menos recursos en el África subsahariana, se animaran a lanzar ambiciosos programas de tratamiento de la enfermedad entre sus ciudadanos. Sin ese apoyo no hubieran podido hacerlo, dado que la mayor parte de esos países carecen de los recursos necesarios para llevar en solitario el peso de la financiación de los tratamientos para el VIH/Sida.

Queda mucho por hacer, pero por una vez parecía que marchábamos por el buen camino. Los compromisos nacionales e internacionales de lucha contra la epidemia, los medicamentos genéricos asequibles y la fuerte movilización de las personas que viven con el VIH y de las organizaciones civiles que les apoyan, consiguieron convertir lo que para muchos era antes una sentencia de muerte, en una enfermedad crónica y manejable. Hasta finales de 2008, más de cuatro millones de enfermos de SIDA en países con escasos recursos, iniciaron los programas de tratamiento con antiretrovirales (ARV). Sin embargo, a partir de esa fecha el camino comenzó a torcerse y hoy la continuidad en el tratamiento de esos pacientes y la progresiva inclusión de aquellos otros que también lo necesitan con urgencia, pende de un hilo.

Durante los últimos dos años, los países donantes han expresado cada vez más sus recelos con respecto al coste y la sostenibilidad de los programas de tratamiento con ARV para enfermos de Sida. Y es que se puede decir que la iniciativa global en la lucha contra esta enfermedad, corre serio riesgo de morir de éxito. Lo expresa claramente el doctor Templeman en uno de los testimonios desde Äfrica contenidos en el video que os adjunto : “ Lo que vemos que está ocurriendo ahora tras años de adecuada gestión, es que los donadores de todas partes vienen y ven que el éxito del tratamiento va a ser un handicap, ya que una vez que comienzas a administrar el tratamiento de VIH /Sida a una persona, te comprometes con el de por vida “. Por tanto, los recortes a la financiación de la lucha contra el Sida, no derivan de la mayor o menor eficacia de los programas de tratamiento emprendidos durante estos años, sino que son una clara manifestación del egoísmo puesto de manifiesto por la actual crisis económica entre los países con mas recursos que pueden y deben mantener la ayuda. Solo así se explica que los antes compromisos irrenunciables en la lucha contra el VIH/Sida por parte de los países mas desarrollados se hayan ido devaluando, desde que comenzó la crisis, convirtiéndose ahora en lo que eufemísticamente denominan como una “prioridad relativa “. .El problema de esa “relatividad”, es que a día de hoy más de cuatro millones de personas que reciben tratamiento con ARV, necesitan tener la garantía de que continuarán recibiéndolo y sobre todo que hay otros nueve millones de enfermos en lista de espera, que también necesitan comenzar su tratamiento para sobrevivir.

El 75% de los programas de Sida en el África Subsahariana, epicentro de la epidemia, dependen de los fondos internacionales. La tendencia generalizada entre los principales donadores de reducir la ayuda financiera para la compra de ARV ya está teniendo consecuencias. En países como Malaui, Mozambique, Zimbabue, Lesoto, Kenia, Uganda o República Democrática del Congo entre otros, se están frenando la incorporación de nuevos pacientes a los programas de tratamiento y se están sufriendo rupturas de stocks de los medicamentos más necesarios.

Pretender olvidarse ahora del camino emprendido hace diez años, supondrá abandonar a su suerte a millones de seres humanos y ese abandono provocará nuevas víctimas. Con crisis económica o sin ella el Sida sigue siendo una emergencia que cada año acaba con la vida de 1,4 millones de personas en el África subsahariana. Muertes evitables con la sencilla fórmula de mantener el compromiso. La financiación es la clave y como nos dice Catherine, paciente seropositiva desde Kenia: “Sin medicamentos no hay futuro” .

fuente: periodismo humano.


1 comentario:

Ligia dijo...

No es momento, desde luego, porque lo de la crisis no es motivo. Hay que seguir denunciando para que no caiga en el olvido. Abrazos