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domingo, 1 de agosto de 2010

Gustavo, seropositivo, da la cara tras años de anonimato.

Gustavo Zavala en Madrid. (Foto: Tenemos Sida)

Fue una noche de fiesta que acabó en pesadilla. Una noche de locura, alcohol y sexo sin protección que Gustavo Zavala no olvidará nunca. La inconsciencia que tuvo durante unas horas le ha pesado el resto de su vida. Aquella noche de hace 24 años se infectó con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Y, ahora, después de mucha angustia y muchos meses en hospitales ha decidido contar su historia y prestar su imagen a una campaña para apoyar al Fondo Mundial de la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, el organismo que financia su tratamiento y, sin el cual, "no estaría vivo".

"Tengo 44 años y soy hondureño. Homosexual. Seropositivo desde los 19. Y aquí estoy", se presenta Gustavo, que ha acudido al Congreso de los Diputados para intentar convencer a los políticos de que renueven su compromiso con el Fondo Mundial, para que a pesar de la difícil situación económica que atraviesa España, no se olviden de los más necesitados. España es el cuarto donante del Fondo, "aunque aún no ha entregado la cantidad (unos 200 millones de dólares) que tiene comprometida para 2010", recuerda Vanessa López, representante de la ONG Tenemos Sida. "Y necesitamos que siga ayudando", añade.

Gustavo habla tranquilo mientras va contando detalles de su vida. "Aquella noche yo había bebido más de la cuenta y mantuve relaciones con un chico que insistía e insistía. Ni siquiera era mi tipo, no me gustaba, pero estaba borracho, quería que me dejara en paz y accedí. ¡Cuántas veces le he dado vueltas en mi cabeza a esa fatídica decisión!. Si hubiese aguantado un poco, ahora no estaría aquí apoyando al Fondo Mundial. Si hubiese aguantado no sería seropositivo", afirma convencido. Pero el sexo pudo más y, después de un momento de placer, "que tampoco fue tanto, vino un infierno".

"Participaba en la Universidad de Honduras en el primer ensayo multicéntrico para población gay. Y allí me detectaron el virus. Pensé que iba a morir y decidí vivir lo poco que me quedaba con desenfreno. Drogas, alcohol... Eran los años malos de la epidemia y muchos conocidos murieron en esa época", recuerda. Pero pese a sus temores, Gustavo resistía. Se iba tratando las infecciones oportunistas y pasaba el día a día sin muchos problemas.

Sin embargo, la situación cambió en 2003. "Tuve unos dolores de cabeza tan intensos que, a pesar de mi terror a los hospitales, no me quedó más remedio que ir. Allí me trataron de tres meningitis, una enfermedad a la que yo tenía pavor: una fue por tuberculosis, otra por crioptococosis y una más por bacterias".

Se recuperó y comenzó con el tratamiento antirretroviral para el VIH. Pero la combinación de fármacos elegida no le hizo efecto y al poco de salir del hospital entró en coma. Pasaron tres meses hasta que despertó. "Tuve que aprender de nuevo a caminar, a valerme por mí mismo. Además, llegué a pesar 25 kilos porque un hongo en la boca, que era como una alfombra, me impedía comer", explica.

Y, ahora, después de tanto tiempo en la sombra y en el anonimato, tras sufrir el rechazo de algunos médicos, "aquí estoy, saludable, para declarar a los cuatro vientos que si el Fondo Mundial no hubiese financiado mis medicamentos (aporta el 90% de los fármacos antirretrovirales que se distribuyen en Honduras) estaría muerto. Para insistir en que si este organismo no sigue ayudándonos, volveremos a los terribles años 80, a la época en la que todos los infectados se morían".

El reto de conseguir 20.000 millones

Gustavo es uno de los testimonios de la campaña 'Aquí estoy', lanzada a tan sólo 10 días de que los líderes mundiales se reúnan en el G8 y G20 en Canadá. "Esta iniciativa pretende mostrar, mediante testimonios como el de Gustavo, el impacto real que tienen los proyectos del Fondo Mundial", señala Vanessa López, para quien "la crisis económica no puede usarse como excusa".

En octubre, el Fondo sabrá qué países renuevan su compromiso financiero y en qué medida se implican. Pero mientras llega esa fecha, recuerdan a los gobiernos que para seguir con sus proyectos necesitan, al menos, 20.000 millones de dólares (unos 16.000 en euros).

"Cuando el Fondo se creó en 2002, hablábamos de esperanza. Hoy, hablamos de realidades. En este tiempo hemos ofrecido tratamiento antirretroviral a 2,5 millones de personas seropositivas, a seis millones de afectados de tuberculosis y hemos distribuido 104 millones de mosquiteras tratadas con insecticida para prevenir la malaria. Gracias a todos estos esfuerzos, hemos salvado 4,9 millones de vidas", ha declarado un portavoz del Fondo.

Para Michael Kazatchkine, director ejecutivo del Fondo Mundial, "esta campaña presenta las historias personales de aquellos que están vivos hoy gracias a nuestros programas. Nos recuerda lo que hemos logrado, pero también la necesidad imperiosa de seguir incrementando nuestros esfuerzos para poder brindar tratamiento y prevención a quienes lo necesitan".


fuente: El mundo.

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